De mi Diario: Semana 49 / 2012

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Weiß/Colonia, 2.12.

Anoche me olvidé de consignar la transmisión de la “Missa solemnis” de Beethoven, dirigida por Harnoncourt, con el coro de la TV neerlandesa y la orquesta del Concertgebouw, desde Ámsterdam. Qué gozada. La he repetido hoy cuando empezamos a desayunar, programando en el CDPlayer la 9ª, también dirigida por él, con The Chamber Orchestra of Europa y el coro que mejor conoce, el Arnold Schoenberg, de “su” ciudad, Graz. Al lado de la música, de una como ésta, qué liliputiense (más putiense que lili) me parece toda la literatura.

 

Esta KVB es la última mierda que hay en Alemania en materia de transportes públicos, me cago en la remilputísima que la recontramilparió. Si nos pagasen a Diny y a mí por cada media hora de espera de un tranvía y/o autobús de la reputísima KVB ya tendríamos un chalet, no sé, en las Seychelles. Y lo que más me emputa es que cuando nos visitan amigos y los vamos a despedir a la parada del bus, siempre llega puntual el hijueputa. Se reserva los retrasos para nosotros y los amigos se van con la impresión de que los transportes públicos de Colonia son una maravilla, siendo como son peores que los de no sé, Mogadischo, por decir algo que suene a 3er. mundo. Y avergonzándome de este tipo de comparación, pero es que a semejantes tercermundistas en sentido figurado, como estos cretinos de la KVB, sólo se les puede enjuiciar así. Con perdón de Mogadischo. Y de Sevilla, un 3er. mundo de otro carácter: Sevilla es el 3er. mundo de un país africano que cree ser europeo, donde hay monos en Gibraltar y ornitorrincos en Cataluña.

 

Veo en el magazín finisemanal del diario que el abuelo chino Liu Xianping le echó una mano a su nieta, diseñadora de moda, posando para ella como si fuese una quinceañera, y que gracias a semejante modelo las ventas de la colección de esa nieta se han disparado. Eso es ser un abuelo, y lo demás es coña. Muchos como él necesitan los nietos de este mundo, y muchas personas de su talante para cambiarle de una puta vez la cara a China. Ese país donde parece como si a los altos funcionarios de su PC, a todos sin excepción, los hubieran empalado¡¡y les gustaaaase!!

 

Weiß/Colonia, 3.12.

Guillermo lee en mi diario lo que comento sobre las series policiales escandinavas e inglesas, y me cuenta acerca de sus vivencias personales, que coinciden mucho con las mías, de modo que le respondo lo siguiente: «Bueno, a ti te pasa con Kenneth Branagh y Wallander lo que a mí con Rolf Lassgård y el mismo Wallander, porque antes de que comenzaran las series con Krister Henriksson hubo varias filmaciones de novelas de Mankell protagonizadas por Wallander, en dos o tres capítulos cada una (por ejemplo La quinta mujer), con Rolf Lassgård, y justo ahorita las están pasando de nuevo por la tele, y a veces las miro un rato pero lo dejo pronto porque «ese» Wallander no es «nuestro» Wallander. Hasta ya por el tamaño: el petizo Henriksson cabe dos veces en el volumen que desplaza el acromegálico Lassgård».

 

Weiß/Colonia, 4.12.

Pasada la medianoche le escribo a Fernando Araújo acerca de un post en su blog cuya ilustración no aparecía acompañándolo: «El caso es que después de recibir su email y como seguía sin ver la ilustración, pensé que seguramente es un problema de incompatibilidad entre nuestros programas y me acordé de que un buen amigo me instaló Chrome, que yo no uso porque soy animal de costumbres y sigo con mi Internet Explorer de siempre. Pero, ¡oh maravilla!, en Chrome he podido ver la ilustración y, además, obviar los inconvenientes de programación que tenía en mi blog por culpa de la reforma que hizo el Webmaster de ustedes.  ¡Aleluya!, como dizque gritan durante sus orgasmos los testigos de Jehová. (Ojo, los respeto profundamente, a pesar de esta broma: los testigos de Jehová fueron, casi, los únicos resistentes públicos contra Hitler, y les costó caro el enfrentamiento, pero como son una secta, de ellos no se habla, sólo de los judíos y los gitanos amén de los prisioneros de guerra)».

 

Ulli vino hoy a almorzar con nosotros en La Modicana. Incluso a los estajanovistas les llega un momento en que deciden hacer una pausa creadora, y en el caso de Ulli me encanta que la haga con nosotros y en la La Modi, porque su charla siempre le abre nuevos horizontes a nuestros diálogos de todos los martes, que a veces hasta sólo son dos monólogos alternándose en el uso de la palabra. ¡Y bueno!, como en tantos matrimonios de esos que tan sólo la muerte los separa.

 

Weiß/Colonia, 5.12.

He descubierto que por no sé cuál condición magnética simbiotizada entre mis ojos y el reloj de la compu, si a media mañana miro la hora en la esquina inferior derecha de la pantalla, siempre acierto a hacerlo a las 11:11, la hora más coloniense imaginable. Y cada una de las veces repito aquello de que no creo en las brujas, pero que haberlas, haylas.

 

El correo quelonio me trae un abultado sobre de mi asesor fiscal, con mi declaración de ingresos en el año 2011, para que la firme y la envíe a Hacienda antes del día 31, plazo máximo. Según mi asesor, si Hacienda acepta la declaración me tendrán que devolver 90,68 €. ¡Aleluya!, como gritan durante sus orgasmos los fundamentalistas cristianos, y hasta puede que, por costumbre, The Harlem Gospel Singers, ¡aleluya!, lo grandioso es que no tendría que pagar un suplemento, y los 90,68 €, si me los devuelven, los repartiré entre mis nietos, en regalos.

 

En el canal Arte un documental dedicado a Inge Brandenburg, la mejor cantante europea de jazz que nunca haya habido, “la Billie Holiday” alemana, como la llamaban. Tuvo la desgracia de estar en el lugar falso en el momento falso (traducción espantosa del inglés, lo sé), cuando a la industria discográfica alemana nomás le interesaban los Schlager, las canciones de consumo, la bazofia, y el argumento era que el jazz “no vendía”. Murió pobre y olvidada, y es una de las cantantes con más agallas que haya pisado tablas en esas décadas. Menos mal que hay quienes no la han olvidado y la están rescatando. Viendo el reportaje, de repente me pongo a pensar si no pasaría lo mismo, por ejemplo, con Homero. Al cabo del tiempo, alguien se dio cuenta de que lo que había rapsodiado aquel ciego callejero no era paja, sino poesía. Pudiera ser, digo yo.

 

Weiß/Colonia, 6.12.

Al negro Pedrito (=de Zwarte Piet) lo conozco desde hoy hace 47 años, mi primera fiesta de Sinterklaas, la Navidad neerlandesa, en la casa de los padres de Diny. Ese San Nicolás que les trae los regalos a los niños holandeses y llega todos los años a Ámsterdam en un barco cuya matrícula es nada menos que Madrid, ¡¡joder, el puerto hanseático en el Manzanares!! Ese San Nicolás al que en el siglo XIX le pusieron al lado un negrito, y ahora resulta que la tradición no es políticamente correcta. La puta que los recontramilparió a los políticamente correctos, ojalá se mueran todos de un cáncer en el recto, que es lo único co–rrecto que poseen: siempre la cagan.

 

Hoy, hace cien años, desenterraron en Egipto el busto de Nefertiti, escultura bella donde las haya. Hoy, hace 25 años, murió un hombre llamado Paul Karl Pohl, y su familia le dedica en el diario una esquela fúnebre in memoriam donde campean estas dos palabras: «Infinita saudade». Pongo ambos acontecimientos en la balanza, y el fiel no se inclina del lado de Nefertiti. Sorry. Soy un buen salvaje europeo, la industria cultural se me importa un carajo.

 

Weiß/Colonia, 7.1.

Madrugada: Por una Carta abierta a la Virgen María, me doy cuenta de que Sofía Montenegro  debe ser una de las pocas personas enteradas de que el dogma de la Inmaculada Concepción no tiene nada que ver con aquello de que el pibe Jesús nació sin romper ni manchar el cristal (¡qué eufemismo para el himen!), ni tampoco con la presunta visita del arcángel san Gabriel a María y la concepción contra natura gracias a que una paloma (macho, es de suponer) dejó su simiente en el vientre de una humana; no, el dogma de la IC tiene que ver sólo con que el polvo donde Ana y Joaquín, sus padres, engendraron a María, fue un polvo sin pecado, ni siquiera original.

 

8:00 am, me despierta Diny y me dice que ha llamado Ingrid para contarnos que mi hermano Antonio está gravísimo, que lo han internado en una clínica el lunes, con metástasis en todo el cuerpo. Llamo a Eva, su hija mayor, mi ahijada. Me dice que da la casualidad de que Carlos llegó desde Lanzarote, por asuntos de negocio, no se me ocurre preguntarle si ya avisaron a Jimmy, el hermano menor, que también se fue a vivir a la isla. Llamo a la Nena, en Huelva, para que esté informada: me dice que habló con él hace un par de días, le preguntó que cómo seguía, le dijo que lo mismo que siempre, y ella creyó que se refería a Ingrid y no a él. No sé qué hacer, no me queda sino esperar una nueva llamada de Ingrid o de Eva. Recién al escribir esto miro por la ventana y me doy cuenta de que empezó a nevar de nuevo.

 

7:30 pm, me llama Ingrid al volver de la clínica, parece que Antonio pasó el día mejor, incluso pudo atender al teléfono, lo que ayer no, de la pura debilidad. He estado todo el día pendiente del teléfono y de la nieve, que no ha cesado de caer desde que me desperté. Hubiera querido ir a casa de Montse y pasar un rato con Henri, a quien no veo desde hace una semana, sólo que la nieve ha sido un argumento disuasorio muy poderoso, sobre todo porque Diny me aleccionó para que si salía de casa no lo hiciera sin bastón, ya que además de la nieve está el hielo; y no sólo es eso, es que tampoco quería alejarme del teléfono, ni Ingrid ni nosotros tenemos celular, lo que nos ata a la red fija. Y por qué no. La red fija, lo dice su nombre, es eso, una red, y fija. No una célula móvil, como las cancerígenas. Mierda puta.

 

Weiß/Colonia, 8.12.

9:00 am, llamo a Antonio a la clínica, atiende enseguida. Por la voz se nota que está muy débil. Acordamos que iré mañana a visitarle. Seguro que con su ahijado, Chico. Tal vez también Diny.

 

Me habla Javier en un email de un «techo de cristal» y en lo primero que pienso, como cada vez que leo o escucho esa expresión, es en el título de una peli de 1939, el año en que nací, y que vi de niño en aquellos programas dobles nocturnos de un cine de verano de Huelva, el Colón, que estaba en la esquina anterior al viejo campo del Recreativo, el Velódromo, a medio camino entre las casas donde vivíamos –aún sin conocernos– Javier y yo. Y de aquella peli lo que más se me quedó grabado fue el título, Tejados de vidrio. La busco en imdb y resulta que el título original es Day-Time Wife, y que en Venezuela la estrenaron como Esposa de día. Como es tan parco el resumen del argumento que al fin encontré, me quedo en la duda de por qué una esposa diurna puede convertirse en unos tejados de vidrio. Los misterios insondables de la traducción.

 

Mirar por la ventana es la gran aventura del día. Es como contemplar una postal navideña pero sin el aditamento cursi de angelitos, estrellitas y cartelas doradas con estereotipos propios de la fecha. La Naturaleza, pura y dura, y por lo mismo tan bella. El contraste es evidente al mirar por la ventana del comedor o la de este cuarto mío de trabajo. Acá a la nieve se la ve ya dominada por el hombre, arrinconada en los bordes de la calle y junto a los muros bajos de los jardincitos delanteros de las casas. En cambio desde el comedor es una nieve en estado virginal, refugiada en los árboles al intentar eludir la ley de la gravedad. ¡Y los pájaros volando sin saber dónde posarse! Una de las veces, al regresar a mi cuarto (he ido no sé cuántas a admirar el espectáculo desde la ventana del comedor), pienso con ternura y con algo de pesar –por el frío que estarán pasando– en los mirlos, los estorninos, las palomas, cuyos nidos se ocultan en el espeso seto que ya cubre el alto muro que nos aisla de los ## 9 y 11 de la calle. Nosotros, en los ## 11a a 11b, quedamos en segunda línea, detrás del # 13, en una especie de splendid isolation. Una que, entre otras cosas positivas, incluye el que seamos anónimos e invisibles desde el punto de vista del buscador showmystreet. Big Brother isn’t watching me! He can’t it! ¡Yupiiiiiiiiiiii!

 

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