De mi diario : Semana 49 / 2018

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Weiß/Colonia, 2.12.

Henri en casa, sí, pero ahora lo miro de otra manera, desde el punto de vista de sus fijaciones gastronómicas. Diny le preguntó si tenía hambre y quería que le hornease la pizza, él contestó que sí y Diny metió en el horno la pizza comprada ex profeso para él, a la que le habìa quitado el cartón porque si no no entraba en el frigo de la nevera. Cuando estuvo pronta, crocante, la sacó del horno, la dividió en ocho cuñas y se la llevó adonde estaba, viendo una de dibujos animados en la nueva compu de Diny. Y ahí vino la bronca. Según él, aquella no era una pizza de las que le hornea su mamá, y se negó a comerla. Eso chocó de frente con el hondo sentido de la rectitud que posee Diny, ya que el rechazo implicaba que le habría mentido a Henri al decirle que sí era de la misma marca que le hornea su mamá, y además comprada ex profeso para él, porque nosotros no solemos comer pizza sino en las pizzerías. Lo malo fue cuando los padres llegaron para llevárselo de vuelta a casa, y Montse tomó partido por su hijo, siendo así que el buen sentido común debería haberle hecho entender que era la abuela quien tenìa toda la razòn del mundo a su favor. Diny anda muy chocada con este asunto, por la injusticia que se comete con ella, y sobre todo porque no se educa a un niño consintiéndole todo lo que le sale de sus pequeños cojones. El machismo tiene unas raíces casi indesarraigables en el trato de las madres con sus hijos varones. Si yo fuera Diny, cancelaría sine die todas aquellas fechas que nos harían tener a Henri en casa según el detallado plan de su madre, homologable con el de un Estado Mayor prusiano, y sabiendo ella que no podría estar al frente de su boutique sin esa ayuda de la abuela. Por suerte para Henri, y sobre todo para Montse, yo no soy Diny.

 

Weiß/Colonia, 3.12.

0:20 am : Hay frases que se quedan pirograbadas en la memoria. «Jamás olvidaré tu ternura cobijándome» es una, y en ella el verbo “cobijar” no fue usado en el sentido de guarecer o amparar a alguien, de darle refugio, sino en la acepción colombiana de cubrir o tapar a alguien con las cobijas, con la ropa de la cama. Esta noche, en un correo de DN, otra frase de esas: «Cuando me topo con personas como tú, le tengo menos miedo a la soledad». Mientras que yo, cuando me tropiezo con personas como yo, cada mañana en el espejo del cuarto de baño, cada vez le tengo más miedo a la compañía, esto es, al género humano.

 

Un día gris pizarra, sin novedades dignas de menciòn, excepto que de Nexos me piden, para el resumen del año, que les enliste los tres mejores libros de ficción, de no ficción y de poesía que he leìdo en este año. He pasado un largo rato pensando en el asunto y me veo obligado a tirar la esponja porque debe ser poquísima la literatura en lengua española publicada en 2018 y leída por estos ojos que se ha de comer la tierra. ¡Si casi sólo me he dedicado a la relectura! Al final, con un poco de buena voluntad, creo que podría recomendar la lectura de tres libros de los de no ficción: la antología de los ensayos de Chesterton hecha por W.H. Auden, la antología de los autores decadentes del siglo XIX, y un tercero, que aunque todavía no lo he leído, sin embargo ya sè que es un fuera de serie, El origen de las palabras, de Ricardo Soca. De ficción no se me ocurre otra cosa que La herencia del asesino, de Marjorie Ross, publicado en Costa Rica, y La casa del futuro, de Luis Fayad, pero resulta que se publicó en 2017. Y de poesìa, ni modo, como dicen en México: sí leo muchìsima poesìa, pero no libros que se editan sino poemas que rastreo en la red, en las secciones El poema diario, de Luis Miguel Aguilar, en Nexos, y La nube habitada, de Anxo Pastor, en Fronterad. Aunque, eso sí, hace un par de dìas me ha llegado un poemario de Alfonso, Cuaderno de Hollywood, que sí lo podría recomendar. Tengo hasta el 10 para decidirme, de repente se me ocurren más títulos, aunque no lo creo.

 

[Al final tuve que escribirle el sábado a César Blanco y decirle que no, porque entretanto descubrí que el libro de Chesterton y el de los autores decadentes fueron editados en el 2017, y el de Coca es del 2016, aunque la edición que me ha llegado para reseñar es la española, de este año. Bien se ve, pues, que lo de estar al dìa es algo que no se ha hecho para mí].

 

Weiß/Colonia, 4.12.

2:30 am : Larga noche de cine, tres pelis consecutivas. Gran Cañón es una joya que recuerda al mejor Altman, aunque Kasdan es menos cìnico que el viejo maestro. Borsalino & Co. no está nada mal, aunque Borsalino es mejor, en la secuela se echa muchísimo de menos la presencia de Belmondo. Y El pacto de Adriana es una peli documental sobre la culpa y la responsabilidad, en el caso de una chilena que era la diva de la familia, y vivía en Australia, pero cierta vez que viene a visitar a los suyos la detiene la policìa en el propio aeropuerto porque hay constancia inequìvoca de que fue secretaria de la DINA y estuvo muy pròxima al jefe, Manuel Contreras, que purga sus crìmenes en presidio. La peli la filma una sobrina de esa mujer, que estudia cine y para quien la tía era un ídolo de su niñez. La han premiado en numerosos festivales, pero creo que por valores que no tienen que ver con la peli en sí. Es un tic típico de los jurados, que a veces premian más la ideología que el producto en que va inserta.

 

Me llega como, como todos los años, la felicitación navideña de Carmen en nombre de la comunidad de herederos de Juan Ramón, Esta vez consiste en una tarjeta doble, en cuyo interior y la contratapa va un poema juvenil de JRJ («Blancos / como la nieve, los lirios / de los abriles sagrados, / las liras, todas las risas / y todos los entusiasmos / estén en vuestros ensueños, / pobres y príncipes, sabios / e ignorantes, y en los vuestros, / ¡niñitos abandonados!» Ya tenía la mano màs que segura para desgranar poesía. Y en el anverso viene la reproducción de uno de sus bodegones, dedicado a su padre y pintado en 1897. En él, sobre el mantel de una mesa, en el centro, se ven una copa de cristal y una fuente también de cristal con uvas negras y blancas, de las que algunas se han escapado de la fuente. Una bella imagen, muy juanramoniana.

 

Hoy en La Modicana con Carlitos y David, y luego de las compras de la semana Carlitos nos deja en casa, para el café y el digestivo. Charla que te charla, y en medio de mi infructuosa búsqueda de El secreto encanto de la KGB, por la que David se interesa cuando le cuento de qué va en esa novela de Marjorie Ross, llega Diny un par de horas antes de lo previsto y así se conocen ella y David. Ambos los dos (© by Cantinflas) han sacado una buena impresión mutua.

 

Weiß/Colonia, 5.12.

Me levanto pasado el mediodìa, a las 12:21, pero sólo porque no puedo pasar todo el día en la cama. No tengo la más mínima gana de hacer nada, y eso que me esperan dos tareas peludas, como las llamaría Cortázar: leer las ± 500 páginas del diario de Humboldt, para Nexos, y hacer un corte transversal de lectura en las más de 500 de El origen de las palabras, que con su título darwiniano despista al lucero del alba. La primera debe estar hecha antes del Día Internacional del Regalo, la segunda el 6 de enero, el día de los Reyes Magos. A ver de dónde saca fuerzas mi flaqueza de ánimo. Oremus.

 

Diny me llama la atención sobre una esquela fúnebre en el Kölner Stadt Anzeiger. Se trata de un matrimonio, ambos nacidos en 1927 y que fallecieron, el 18 de noviembre él, y ella tan sólo un día después. Opina Diny que algo así sería lo mejor que podría pasarnos. El único problema es que en casos como este siempre pienso que la segunda muerte fue un suicidio. Recuerdo la muerte de NL y a los dos o tres días la de su esposa, y cómo comentamos el tema con Aurora Bernárdez, que había sido condiscípula de ella en Buenos Aires. Fue el 10.6.2012, el día de mi cumpleaños, que decidì festejarlo despidiéndome de Parìs, y de Aurora, con quien almorzamos en un restaurante chiquito y de una cocina selecta, Le Cap, en una plazoleta cerca de su casa. ¡La memoria, diosecitos mìos, la memoria, qué martirio y què bendiciòn a la par!

 

Weiß/Colonia, 6.12.

0:30 am : Otra vez una larga noche peliculera. Primero dos episodios de la serie de Hercule Poirot con David Suchet como protagonista. A continuación Préparez vos mouchoirs [Preparen sus pañuelos hubiera sido el título traducido, pero se optó por el harto más comercial ¿Quiere ser el amante de mi mujer?], con un Gerard Depardieu joven y, por ende, todavía soportable. La peli en sí es Bertrand Blier en estado puro, sin descafeinar. No me extrañó nada que ganase con ella el Oscar a la mejor peli de habla no inglesa. Seis años antes, en 1973, ya fue nominado Un soplo al corazón para el Oscar al mejor guion original, y el film de Malle iba incluso bastante más allá de lo que se atreve Blier en el suyo. Sería interesante ver los dos en programa doble.

 

En una camapaña de corte nacionalista, diseñada para darle nombres de grandes personalidades rusas a 47 aeropuertos del país, el de Kaliningrado, la antigua Königsberg prusiana, no llevará el de Immanuel Kant, hijo el más preclaro de la ciudad. Lo curioso es que su nombre ni siquiera figuraba en la lista de posibles, fue una iniciativa ciudadana la que promovió su candidatura. Porque los kaliningradenses aman a su Kant, le dieron ya su nombre a la Universidad. Y lo han aupado al tercer puesto de la votación (hecha vía Internet), detrás de la zarina Isabel I y de un mariscal soviètico de la 2.ª guerra mundial. El comentarista del diario termina citando aquel pasaje de la Crítica de la razón pura donde Kant dice sin ambages: «La falta de juicio es lo que en realidad se llama estupidez, y semejante defecto no puede remediarse en absoluto».

 

En el canal Arte un documental sobre la España donde más de 40 años después de la muerte del inferiocre todavía no se han restañado las heridas de la guerra civil. Donde la cruz del Valle de los Caìdos, en Cuelgamuros, es una espada descabellando la memoria. (Esta frase me salió algo melodramática, pero la imagen es buena). Y la extrema derecha sin disfraz, no como la del PP, sigue ganando votos. Del “contra Franco vivìamos mejor”, el péndulo bascula derecho al “con Franco vivìamos mejor”. Y la iglesia católica, como siempre, a lo suyo. El 13.10.1931, en el Congreso, Azaña se mimetizó en el niño del cuento de Andersen («¡El rey está desnudo!») al certificar que España había dejado de ser católica, y tenía razón. Pero la iglesia subsistió y medró todavía más con el inferiocre, porque la iglesia española tiene de católica lo que yo de rey de Tonga. Al inferiocre hasta le concedió el privilegio de entrar en las catedrales bajo palio, como si fuese Cristo encarnado en la hostia consagrada. Más bajo no se puede caer.

 

Slow West [estrenada en España sin traducir su título] es uno de los mejores western filmados en lo que va de siglo. El guión es impecable. La cámara acaricia los paisajes y los personajes. La música es algo así como una réplica country e irónica a los sonidos sacramentales de Ennio Morricone. La secuencia final es un acierto prodigioso, al mismo tiempo que documenta lo que significa dejar atrás un camino sembrado de cadáveres: es casi una moraleja en el sentido de Esopo o La Fontaine. Y los actores y el director se decidieron por una sintaxis 100% ortodoxa respecto a los cánones clàsicos, pero pasándola por el tamiz del tiempo. Si en el western clásico Dios escribe derecho con renglones torcidos, aquí firma con una cruz, por analfabeto.

 

Weiß/Colonia, 7.12.

Otro día en que me levanto a la trágala y sin ganas de hacer absolutamente nada. Pero ni modo, algo tengo que hacer. Aunque no sea sino contestar cartas. En especial la de Carla, que llegó hoy, y la de David, que llegó ayer. Y la de Nexos refiriendo cuáles son los mejores libros que he leìdo en este año. Veremos cómo se desarrolla el día. La luz al final del tùnel es que a las 9:45 pm pasan dos episodios de la sexta temporada de Candice Renoir, que terminará el viernes próximo y me dejarà huérfano televisivo hasta sólo los dioses saben cuándo.

 

En la página web de Nexos aparece hoy un artículo titulado “Suicidio de parejas”, que me llama mucho la atención a causa de la entrada que hice en este diario acerca de ese tema, hace un par de días. Lo leo, y me parece que es bien informativo, y también ecuánime, puesto que no toma partido ni a favor ni en contra, pero incluye una observación que me sorprende. Dice el autor que Koestler y su esposa pertenecían a la Sociedad para la Eutanasia Voluntaria, y acota entre guiones: “extraño nombre, la eutanasia siempre es voluntaria”. Pero la eutanasia no es siempre voluntaria. Basta recordar el uso de ella que hizo la vesania nazi para “limpiar” a la sociedad de seres “anormales”, que generalmente fueron discapacitados mentales. El artículo lleva una cita de Shakespeare como epígrafe: «¿Es puro pecado / precipitarnos a la guarida de la muerte / antes de que la muerte se atreva a buscarnos?» Me puse a rastrear en las obras completas del Bardo a qué obra pertenece la cita, pero sin resultado.

 

Vuelvo a estar como puta por rastrojo, justamente cuando la apatía me ha clavado sus garras y no me apetece hacer nada. Y vuelvo a estar en apuros de tiempo porque acabo de recibir desde El Espectador el encargo de hacer un artículo de 1.300 palabras, sobre Bach, para un número especial de fiu del año. Y debo entregarlo como máximo el dìa 21. Pero en realidad tendré que entregarlo a más tardar el 14, ayer recibí una circular de la administraciòn de EE recordándome que debo presentar mis facturas al cobro antes de/o en esa fecha. Y menos mal que como poseo cierto instinto previsor ya tengo adelantada la columna del 28. Será sobre la paloma de la paz, y en ella conjeturo que la tal paloma fue una inocentada del gran bromista que era Pîcasso.

 

Weiß/Colonia, 8.12.

En el suplemento mensual de libros en el diario, el poema del mes en curso es uno en prosa de Nora Bossong, poeta alemana. Lo aproximo a nuestro idioma: «¡Ay Europa!, sólo también esta pequeña y zarandeada flor de los prados, hija del rey con un miedo pánico a los toros, ¿quién te lo toma a mal después de todo lo pasado? Ha tenido guerras como otra gente tiene resfriados. Un delantal lleno de países esparcidos sobre la llanura, Babel erigida en cada tallo de hierba, caos administrativo adornado con encajes de Bruselas. Un panóptico de locos y ciudadanos de honor, bagatelas y malos espíritus. La caléndula palustre sería la opción más segura, pero hay alguna cosa que nos une a ella, a Europa, a esta asustada enana en el fin del mundo. Le damos ánimos y le aseguramos que alguna vez le va a ir bien». Me gusta porque lo que dice es cierto, cuando habla de «esta enana asustada en el fin del mundo» y que ha tenido «guerras como otra gente tiene resfriados», para no hablar de las torres de Babel que arman flamencos, catalanes, vascos, bretones, corsos e tutti quanti¡Ay Europa, sí, pero qué sería de nosotros sin ella!

 

Cierro la semana regalándole una greguería a @Guashabita para que la suba a su cuenta en Twitter :

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