De mi Diario: Semana 5 / 2014

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El mezcalero le ofrece una prueba del nuevo mezcal, y ella viendo las burbujas, exclama: «¡Tiene muy buena perla!» ¡Es el idioma de sor Juana, qué belleza!

 

Weiß/Colonia, 26.1.

Me voy a apolillar (2:40 am) con un cierto orgullo. Cuando fui a ver si Vincent ya dormía, ½ hora antes de la medianoche, ½ hora después de la que tenía que haber apagado la luz y acostarse a dormir (órdenes de la abuela), seguía leyendo, y le dije que terminase el capítulo que acababa de empezar y que luego etc. Le di un beso, y lo dejé a solas sabiendo que me obedecería. Y lo hizo. OK, sé que he sido un mal hijo y un mal hermano y un mal esposo y un mal padre, pero trato de redimirme como abuelo. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

Vino Chico, solo, a buscar a Vincent alrededor del mediodía y estaba entusiasmado con la fiesta de anoche en la Philarmonie, con Tomatito y su tribu, porque además les conseguí unas butacas en la sexta fila y en el pasillo central de la platea. Es curioso oír decírselo a este hombre, de 45 años, nacido en los Países Bajos, que cuando escucha cante flamenco se le eriza el vello en los antebrazos y se siente transportado a Huelva, a Andalucía, sintiendo una emoción que lo pone al borde del llanto. De un llanto alegre, descongestionante, liberador. Chico, mi Chico.

 

Acaban de pasar en el segundo canal el último episodio del inspector Barnaby. Al cabo de 13 temporadas, 81 episodios y más de 200 asesinatos esclarecidos, Tom Barnaby se jubila, lo más seguro será porque John Nettles debe haberse cansado del personaje. Busco lo que escribí aquí la primera vez que vi la serie, y fue esto, el 27.11.11.: «La serie del comisario Barnaby es un producto tan intrínsecamente inglés como pueda serlo el cricket. Se diferencia de las demás en la falta de lo que modernamente llaman acción, y el hecho de que tanto el comisario como su ayudante, el sargento Troy, son personas normales como tú y como yo, que ejercen la profesión de policías no de cara al público de la TV sino a la comunidad en la que viven. Es todo tan inglés de provincias, que a uno, viendo los paisajes donde suceden los capítulos, le parece estar asistiendo a una extrañísima secuela de Pride & Prejudice en la que sucedieran crímenes en vez de amores. Es algo, por lo menos, desconcertante. Pero divertido».

 

Weiß/Colonia, 27.1.

¿Qué fue lo que me llevó antier a seleccionar para mis envíos regulares El Poema del Sábado, uno de José Emilio Pacheco?  Desde anoche, cuando me enteré de su muerte, es una pregunta que me hago y a la que no sé responder. A Arcángeles le platico que ya sabe ella lo que dicen los gallegos, que las brujas no existen, pero que haberlas, haylas. Y le cuento que no tuve la fortuna de conocerlo personalmente pero que poseo un ejemplar de Morirás lejos dedicado a mí por él, y muy afectuosamente. Sucedió que JE vino a Colonia, a dar una lectura, en un momento en que yo no estaba acá, y yo le tenía prestado ese libro a Nausica y ella acudió a la lectura llevándolo en su bolsa, y al final de la lectura se acercó a él y le pidió una dedicatoria personal para mí; y es de tal manera afectuosa que sólo me la explico porque ella debe haberle hablado del entusiasmo con que le recomendé leerlo. Cristy, por su parte, ha sacado un artículo muy bello dedicado a su querido amigo, y habla en él de «la publicación de Irás y no volverás, libro emblemático de la generación de los setenta y que con la obra de Juan Gelman o Mario Benedetti transformó la lírica latinoamericana». Al recibirlo le contesto reprochándole que «en tu artículo decís que José Emilio, Gelman y Benedetti le cambiaron el chip a la poesía latinoamericana, pero te olvidaste de mencionar a Cristina Peri Rossi, che, me parece injusto». Y luego: «Posdata: Hay versos tuyyyos que nunca jamás se me despintan de la memoria: “Cuando te digo ‘Me siento sola’ / es preferible que pienses / que te hablo de la silla». Este género de citas a ciegas es un pulso que mantengo con mi médico de cabecera, el Dr. Alzheimer. Tan sólo después de despachar el email es que acudo al libro y veo que cité mal, el poema es así: «Cuando te digo “Me siento sola” / es preferible que pienses / que se trata de la silla». Punto para usted, Herr Doktor.

 

Weiß/Colonia, 28.1.

Como Diny estuvo ayer en lo de Angie & Chico, ocupándose de Vincent, tiene hoy, martes, “día libre”, y en tales casos siempre suele preguntarme si puede venir con nosotros a almorzar a La Modicana, y siempre le contesto que sí, que por qué no. Hoy estuve pensando que si me lo preguntaba de nuevo le iba a contestar como si estuviéramos en Pride & Prejudice y yo fuese, por ejemplo, Mr. Bennet: «Querida, la mera enunciación de la pregunta lleva implícito el temor o la sospecha de que no seas bien recibida entre nosotros, y creo poderte asegurar, tanto en nombre de Carlitos como en el mío propio, que se trata por completo de todo lo contrario». A las 11:50 llegó Diny a la puerta de este cuarto, me preguntó que si podía venir con nosotros a comer, y la miré, y me mordí la lengua y le dije que sí, que por qué no. Cuando se fue creí sentir unos golpecitos amistosos en la espalda. Tengo la absoluta certeza de que ha sido Lizzy Bennet.

 

Todavía con la impresión de la muerte de José Emilio Pacheco, llego en mi lectura del libro de memorias de Simone Signoret al pasaje donde narra la de Jacques Becker, el director que la lanzó a la fama mundial con Casque d’or [París, bajos fondos]: «Un domingo de noviembre del año 1959 nos telefoneó Bob a Hollywood para decirnos que Jacques había muerto. Cuando me fui a dormir por la noche, se detuvo el pequeño reloj de péndulo que nos había regalado. No lo llevé a reparar. Un buen día arrancó otra vez a tictaquear por su cuenta. Si no quieren creérmelo, peor para ustedes». Y se me ocurre un tuit: «Parafraseando a Gabo: José Emilio Pacheco no se ha muerto, se ha ido a Alcalá de Henares, como corresponde». Y se lo regalo a Alma Delia.

 

Y no salimos del luto, al día siguiente de José Emilio, ayer lunes, se nos ha muerto Pete. Hace un rato me lo vino a decir Diny, y desde entonces ya no se escucha en esta casa otra voz que la suya. ¡Cuántos recuerdos, cuántas emociones, esa voz, esa gracia, esa pasión, ese calor humano!

 

Hoy, hace 1.200 años, murió Carlomagno, apostrofado en todos los medios continentales como  “el primer europeo”: ¿por qué no “el enésimo genocida”? ¿Cómo puede ser posible que se haya pervertido la memoria europea –digo, la oficial, la comunitaria– hasta el punto de celebrar como ejemplo a un hijueputa de tal calibre?  Peor aún: ¿cómo es posible que la Unión (sic) Europea celebre como patrón a quien es verdad que unió Europa a sangre y fuego y a punta de masacres que hacen aparecer como niños de pecho a Milosevic & Co pero luego, a la hora de morir, la desmembró en su testamento entre su camada, porque de ninguna otra manera puede calificarse a su prole? La única consecuencia imaginable es que la Unión (sic) Europea es un aborto. Por cierto que Abort, en alemán, es uno de los sustantivos que designa a la letrina.

 

Weiß/Colonia, 29.1.

2:42 am : Leo este tuit:

NYDN Daily Politics ‏@DNDailyPolitics  4 Min. #SOTU liveblog: President Obama was just seen leaving the White House. His motorcade is now headed to the Capitol…

y me imagino la bondad informativa de los medios USAnos continuando en este estilo: «En el momento de pasar la verja del Capitolio a Obama se le escapa un eructo que trata de ocultar…». 

 

Hoy es la presentación en Madrid de CortÁZar de la A a la Z, la iconografía que han compuesto Aurora y Carlos al alimón y que yo he podido seguir paso a paso mientras se componía, gracias a los pdf que me iba enviando él regularmente. Me siento feliz pensando en el ejemplar que me van a mandar, pero todavía más feliz pensando que en la letra T, bajo el rubro Tarjetas, aparecen reproducidas las cinco postales que Julio me envió a lo largo de los años y que conservo como reliquias. Además hay una cita de un artículo mío, sobre el primer libro póstumo de Julio. Haber llegado a ser una nota a pie de página en su obra tal vez sea mi mayor hazaña literaria.

 

En el Canal ZDF–Info un documental de 45’ sobre la verdadera historia de la relación entre el rey Jorge VI y Lionel Logue, que dio lugar a la peli The King’s Speech. No que la peli fantasee sobre lo que fue esa relación, sino que la comprimió en el tiempo, jibarizándola a casi nada más que la historia de ese famoso discurso en vísperas de la guerra. Pero en la realidad se trató de una relación de mayor envergadura y duración, y los preciosos documentos que atesora el nieto de Logue (el diario de su abuelo y las cartas de Jorge VI y, luego, de su viuda, al amigo Lionel) demuestran que él fue una persona de fundamental importancia en la vida del rey. Y que este y su familia supieron reconocerlo y retribuírselo de una manera realmente regia. Noblesse obligue!

 

Weiß/Colonia, 30.1.

0:15 am : Pasaron Peindre ou faire l’amour [Pintar o hacer el amor], que es una de las pelis más desinhibideliciosirreverentemente francesas que jamás se hayan filmado, y al terminar anuncian que ha sido el comienzo de una trilogía dedicada a Daniel Auteuil. ¡Se necesita tan poca cosa para hacer feliz a un ser humano! O por lo menos a un cinéfilo. Gracias, Canal 3sat, gracias.

 

Cuando el diablo no sabe qué hacer, mata moscas con el rabo. Este mediodía tuve un ataque de limerickitis y me pregunté si sería capaz de armar algunos con “Cotopaxi” como topónimo final del primero de los cinco versos. Conseguí tres:

«No quiero Chimborazos, Cotopaxis / ni cumbres imposibles para taxis. / Prefiero una colina / donde con gente fina / platicar de gramática y sintaxis.

No quiero Mulhacenes, Cotopaxis / ni cumbres a llegar en aerotaxis. / Mejor una llanura, / que para el mal de altura / es mejor que cualquiera profilaxis.

Ni Aconcagua, Pichinchas, Cotopaxis / ni cumbres donde no se encuentran praxis. / Necesito una urgente / porque la pasta al dente / me provoca fatal anafilaxis».

 

Me cuenta Rolando que, cuando compra ropa, se fija dónde se hizo, y que en la clase de ayer les dijo a sus alumnos de la Uni que la jersey que llevaba era Made in Vietnam. Las compañías son americanas, of course, añade Rolando, y a continuación: «Ya que hablábamos de la Revolución Mexicana y del cruce a EEUU de mexicanos que vienen a trabajar, les dije lo siguiente: “Esta jersey fue hecha en Vietnam. Me costó 55.000 soldados norteamericanos que murieron en esa guerra”. Como quien oye llover», concluye Rolando. Aparte de en lo obvio, me quedo pensando qué prenda será una jersey. Seguramente un jersey con cambio genérico provocado por el inglés.

 

Weiß/Colonia, 31.1.

0:15 am : Acabo de volver a ver Dialogue avec mon jardinier y he vuelto a llorar como un niño. Es de lejos la peli de Auteuil que más me llega al alma. Es sencillamente perfecta. No le falta ni le sobra un solo metro. Y ese dúo (mejor: esa pareja), Auteuil/Darrousin, es imbatible, semejante prodigio de naturalidad vale su peso en rubíes verdes. Es tan buena que parece de Truffaut.

 

Me llama Carlitos para anunciarme que detectaron una bomba sin explotar, otra reliquia de la 2ª guerra mundial, cerca de su casa, y que deben evacuar su piso. Les ofrezco que vengan acá, a nuestro cuarto de invitados; me lo agradece pero tienen la llave del apartamento de Marta, que está bastante más cerca del trabajo del Fantasmita, así  es que irán allá. No tengo más remedio que volver a pensar en el amigo colombiano que se asombró –leyendo este diario alguna de las varias veces que las he mencionado– de que las bombas no explotadas fuese todavía un tema actual; después de todo va ya para 70 años que concluyó la guerra. En cualquier caso, esta es la primera vez, en 47 de vivir en la ciudad, que afecta a dos personas a las que quiero.

 

Weiß/Colonia, 1.2.

Repaso tras el desayuno la columna de Alma Delia del día 25 y los comentarios (111) que le dejamos en el foro. Releo el mío: «Yo he sentido también en Berlín algo que lo que cuentas, lo sentí en lo que fue el taller de Otto Weidt. Él era un industrial ciego que había conseguido el monopolio del suministro de escobas para barrer las calles en Berlín, y en la Wehrmacht. Y en su taller sólo empleaba a judíos físicamente discapacitados, a los que así fue librando de la deportación y la muerte, mientras pudo. Al fondo del taller, además, oculta por un armario, había la puerta a una habitación ciega donde escondía a los más perseguidos cuando llegaba una razzia de la Gestapo (como en el caso de Ana Frank en Ámsterdam, sólo que allá no era una habitación sola, sino un apartamento). Pues bien, ese taller y esa hazaña permanecieron en el olvido durante los tiempos de la RDA, y cuando salieron a luz, tras la caída del muro, unos jóvenes universitarios berlineses descubrieron que el taller seguía intacto, aunque desvencijado, y decidieron restaurarlo y ofrecerlo a la Municipalidad de Berlín como museo conmemorativo de la resistencia al nazismo. Yo llegué con mi esposa a Berlín justo por aquellos días, y allí encaminamos nuestros pasos. El lugar aún no estaba habilitado como museo, pero nos dejaron entrar y fisgonear, cuando les mostré mi credencial de prensa. Y al final les pedí un favor: que nos encerraran en la habitación ciega y nos dejaran allá por espacio de diez minutos. Puedo jurarte que han sido de los momentos más angustiosos de mi vida, esos en que fui «el otro»».

 

El muerto que nos faltaba en esta semana luctuosa donde también Félix Grande se nos fue: Maximilian Schell, el inolvidable abogado defensor alemán en El juicio de Nurembergpapel que le valió el Oscar. Me vienen a los dedos las últimas tres líneas de la nueva columna de Alma Delia, la de hoy : «Curanderos, alcahuetes y poetas personales: eso han sido para mí. Nada más y nada menos. Y por eso duele saber que se han ido. Por eso duele que la muerte, esa grandísima hija de puta, sea tan selectiva y haya tenido tan buen gusto para elegirlos precisamente a ellos».

 

20:15 : Acaban de pasar en el canal Arte un documental de 45’, interesantísimo, acerca de la producción artesanal de mezcal en Oaxaca. Hubiera dado no sé qué por verlo con subtítulos, ¡yo, que abomino de ellos!, porque lo poco que se podía escuchar en castellano era tan rico, tan sugerente Por ejemplo, cuando Silvia Philion, la copropietaria de la Mezcaloteca, en Oaxaca de Juárez, va al rancho de don Tomás, un mezcalero que destila de lo mejor en esa comarca, y él le ofrece una prueba del nuevo mezcal, y ella viendo las burbujas, exclama: «¡Tiene muy buena perla!» ¡Es el idioma de sor Juana, qué belleza!

 

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