De mi Diario / Semana 5 / 2016

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Tres páginas inesperadamente fáciles en la puta traducción del neerlandés. ¡Me siento Spìnoza!

 

Weiß/Colonia, 31.1.

0:30 am : Challenger es una peli que no conocía, curiosamente, a pesar de lo muy mucho que desde siempre me ha interesado la participación de empresas privadas en organismos estatales, como la NASA, en este caso. Corrupción en todas partes. Y si se mueren seres humanos como consecuencia del cambalache, que se jodan sus familias y sus amigos, el mundo debe seguir girando sobre su eje. La recontrarremilputa que los recontrarrequetemilparió. Eso.

 

Tres páginas inesperadamente fáciles en la puta traducción del neerlandés. ¡Me siento Spìnoza!

 

Los Bada Scholz nos visitan para recoger a Vincent, y lo hacen anunciándose a una hora que no es otra que la del almuerzo. Como al buen entendedor pocas palabras le bastan, Diny tiene ya organizado el condumio. Por cierto que el postre es tan requetebueno que como dos porciones, rara avis en mí. Y es que una quesada con arándonos rojos canadienses no se come todos los días, sobre todo si es fuera de temporada. Pero Diny los tenía congelados y hoy nos los regaló.

 

Arcebelle me escribe desde el Canadá, apenada porque tiene problemas con su compu y no me puede leer en pantalla. Le respondo: «No tenés por qué disculparte por no leer un artículo mío, Hay más de 7.000 millones de seres humanos que no lo hacen, estás en muy buena compañía».

 

Fernando le para los pies a Alan García en una tertulia de la tele peruana. Me encantó porque su intervención puso de relieve el cartón piedra de que son los políticos. Lo mismo que Potemkin hacía edificar bambalinas que fingían ser pueblos felices, cuando los atravesaba la emperatriz en sus trineos o sus carrozas, así también los medios, que nos construyen imágenes de políticos como si fuesen extraterrestres, cuando la verdad de la milanesa es que son harto más terrenales que las serpientes de cascabel, y muchísimo más peligrosos, porque no matan individualmente. Bueno, pues, que de vez en cuando haya un periodista como Fernando, no potemkinizante.

 

Weiß/Colonia, 1.2.

Apuesto mi única corbata de Armani a que los dos míos, el dedicado a un verso que son dos notas a pie de página, y el de la disección de la «Oda a Roosevelt», van a ser los únicos artículos donde el sábado 6 de enero se dirá algo nuevo sobre Rubén Darío. Al tiempo. Mientras tanto, orgulloso de haber cumplido, rechinando los dientes, la tarea diaria de tres páginas traducidas del neerlandés, de un texto donde una historiadora neerlandesa habla del maravilloso libro que es Homo ludens, y se lo atribuye a un compatriota suyo llamado Jan Huizinga. Ayyyyyy

 

Weiß/Colonia, 2.2.

Después de leer mi post de hoy en el blog de El Espectador, Javier me escribe desde Alcalá«Estoy de acuerdo en que el fonolibro no es nada nuevo. La Organización Nacional de Ciegos (la ONCE) dispone desde hace varias décadas de una fonoteca con un catálogo muy extenso, que va ampliándose bajo pedido cuando un ciego se interesa por un título que no tienen (supongo que esa demanda no será atendida si alguno de sus asociados pide que le lean a Proust). Este uso del fonolibro para ciegos está más que justificado. También yo tengo un recuerdo muy vivo de lecturas realizadas, en mi caso, por mi madre, y muy especialmente, de Las mil mejores poesías de la lengua castellana. Recuerdo también la libertad y falta de limitaciones censoras por su parte, que no se cortaba a la hora de recitar, por ejemplo, poemas tan duros como «La desesperación», de Espronceda, llena de cráneos machacados, bombardeos  («Me gusta ver la bomba / caer mansa del cielo«) y otros excesos románticos, exagerados y desmadrados, como corresponde. Mi madre falleció cuando yo tenía doce años, lo cual significa que sus lecturas las realizó allá por mis diez primaveras. No se me ha olvidado, muy en  especial, una estrofa que decía: «Me agradan las queridas / tendidas en los lechos,  / sin chales en los pechos / y flojo el cinturón, / mostrando sus encantos, / sin orden el cabello, / al aire el muslo bello«» Lo curioso es que no remate con el último verso: «¡Qué gozo! ¡Qué ilusión!» Así se lo escribo. Y que esa octava era una que todos los niños de España nos la sabíamos de memoria, aunque no alardeábamos de ello sino entre los amigos y con aire de conspiradores. Los curas la denostaban por sicalíptica; pobres tipos, como diría Cortázar.

 

Una hora después, también Ibsen me escribe después de leer mi texto, lo mismo que Javier «”Llevar sardinas a Vigo”. No la conocía, Ricardo, bonita expresión que hoy leo en tu blog y quería decirte que me la quedo. Los ingleses tiene una que viene a significar lo mismo: «llevar carbón a Newcastle», corazón de la minería carbonífera durante la Revolución Industrial, pero no es tan bonita. Con seguridad los franceses tendrán otra u otras parecidas y, en general, cada pueblo la suya. ¡Es algo que siempre me sorprende! Nosotros los venezolanos hablamos de Coro, en la árida península de Paraguaná, hecha más árida en el curso de los siglos por sus innumerables y enormes rebaños caprinos que trajeron los españoles en el s XVII y que hoy son por completo ferales: «llevar chivos a Coro»». Le contesto que «en el Sur de tu continente dicen «llevar naranjas a Asunción» (la del Paraguay, claro). Y la de las sardinas a Vigo la verdá es que no sé decirte si no la inventé yo mismo el día que me tropecé con las lechuzas y Atenas en un texto alemán y tenía que traducirlo al castellano. La de llevar carbón a Newcastle ya la conocía. En alemán se podría componer un retruécano divertido diciendo que sería algo así como llevar parisinos a París. Y eso porque Pariser (parisino) es el nombre popular del condón».

 

En La Modicana hoy se nos une Claudia, a la que pronto vamos a tener que darle el carnet de miembro del Club de los Martes Modicanos. Nos pide apoyo en forma de sugerencias e ideas, o bien de información, para su nuevo proyecto, que quiere bascular sobre los aspectos positivos de la Medusa. Yo de la Medusa sólo recordaba la imagen, pero no la “biografía”, que leí en algún momento de mi pleistoceno, en Huelva, con 14 ó 15 años, en un diccionario de mitología griega de esos que hacen recular Cien años de soledad al nivel de un cuento infantil. Ahora, oyéndola de labios de Claudia, se me ocurre que tiene muchos puntos de contacto con la historia de doña Marina, de la Malinche, y así se lo digo. Es una posibilidad dramática a tener en cuenta.

 

Por la tarde es Marianela quien me escribe acerca del nuevo post en mi blog: «Hace un montón de años que tengo discos de vinilo con las voces de Manuel Dicenta y Nuria Espert, recitando poesías de poetas españoles. ¡Doble poesía!» Le contesto: «Creo que no es lo mismo, querida. Yo tengo decenas de vinilos (de la emisora HJCK de Bogotá –la pionera en grabar LPs con la voz de los poetas–, de la Casa de las Américas de La Habana, de la Residencia de Estudiantes, qué sé yo), pero una cosa es la lectura de poemas o de fragmentos de prosa, y otra la lectura de un libro. El esfuerzo físico y síquico para el actor que lo hace es inmenso. Y el director y los técnicos tienen que estar más que pendientes de que el tono se mantenga durante toda la grabación, que en algunos casos puede llevar un mes. O más. Nuestros vinilos son documentos. Los fonolibros son una dimensión distinta del producto. Ya sé que en España se intentó, y que fueron un fracaso. Pero acá, en Alemania, son por el contrario un éxito. Y siempre se contratan las mejores voces para las lecturas».

 

Y que no se me olvide, también hoy traduje tres páginas del manuscrito de marras. Brrrrrrr 

 

Weiß/Colonia, 3.2.

Gracias a la ¿férrea?no, áspera y extenuante disciplina que me impuse, de tres páginas diarias desde el jueves, sólo me restan 7 de las 28 páginas de esta reputísima traducción del neerlandés. Y justo ahora que he terminado mi cupo de hoy, me llega un email con sustituciones en el texto, para más inri en unos  párrafos que ya tengo traducidos. ¿Cómo dice Julián en La verbena de la Paloma?: «♫ Si esta noche no me muero / es que no me muero ya ♫».

 

Después de desembarazarse de todo el papeleo burocrático que conllevan estas cosas, Héctor me escribe a los tres días de llegar a Wassenaar, donde pasará seis meses, invitado por el NIAS, siglas aborígenes del Instituto neerlandés de Estudios avanzados. Es una gran alegría tenerlo (saberlo) tan cerca, y es de cajón que nos tenemos que ver en algún momento, que venga a pasar un fin de semana con nosotros en Colonia y que nosotros le visitemos cuando llegue Alejandra, para conocerla. Pero ahora sólo le contesto que le escribiré «con calma, cuando me desembarace de una espantosa traducción mercenaria, justo del neerlandés, y que me trae por la Bitterheid straat [=la calle de la amargura]. Calculo que será el lunes».

 

Weiß/Colonia, 4.2., Jueves de Comadres

Hace un par de días hubo un corte de la corriente eléctrica, el primero desde hace años y años. Sólo duró un par de segundos, pero en todos los relojes conectados a la red los dígitos estaban bailando boogie boogie. Del que hay en el dormitorio me ocupé yo de ponerlo en hora, eso creía, porque hoy Diny me vino a despertar a las 11:58 am cuando el reloj sólo señalaba las 9:58. Y no lo lamento, significa que el cuerpo andaba necesitando descanso, porque le estoy dando un tute que es la rehostia en mountain bike. ¡Ele!, como diría un chulo madrileño.

 

Henri en casa desde las dos, se quedará a dormir en casa porque es Jueves de Comadres, el día en que a las 11:11 am se inicia el carnaval y los padres se van a carnavalear. Viva el lujo y quien lo trujo. Con abuelos como nosotros así se puede tener hijos. Pero no me quejo, felicísimos los dos de tenerlo de nuevo entre nuestras cuatro paredes, parloteando como una cotorrita.

 

¡Ánimo! Luego de las tres páginas traducidas hoy sólo quedan cuatro + ½  corregida que envió ayer la autora, una eventualidad que espero que no se repita, no me veo traduciendo dos veces el texto. ¿Será que me atreveré mañana a estresar mis neuronas y traducir ese resto de golpe?

 

Jueves, Diny cocina tradicionalmente pescado este día. Hoy una exquisitez, un lomo de bacalao skrei de las Lofoten sobre un fondo de pulpa de tomate con unas rodajas de hinojo al horno. Literalmente, de chuparse los dedos. El sabor anisado del hinojo combina perfecto con esa carne de una blancura ártica. Es como si fuera el mejor rape con un toque de aguardiente del Alosno.

 

Novedad en el panorama de las series policiales, una francesa, la saga de la comandante Candice Renoir, quien recién divorciada y con cuatro hijos decide reinsertarse en la Policía, la carrera que abandonó en aras de la familia. Me han gustado los dos episodios que pasaron hoy, aunque son un poquiqwto convencionales y, por lo que se refiere a la trama extrapolicial, harto predecibles. Pero Candice es un logro de caracterización. Por cierto, descubro que hasta tiene una cuenta Twitter. Y a decir verdad, la serie me ganó desde el momento que supe que transcurre en Sète, un lugar bellísimo, donde nació Georges Brassens y cuyo cementerio es el marino de Paul Valery. He comido ostras regadas con vino blanco, en el mercado de Sète, y ese es uno de los recuerdos más acendrados de mi puta vida. Y en Sète, además, transcurre una peli maravillosa, que amo tanto, La graine et le mulet, con una Hafsia Herzi que ay, ay, ay

 

Weiß/Colonia, 5.2.

Henri jugando y yo traduciendo. Termino el borrador casi de una sentada y concierto una cita telefónica con Willy para mañana a las 9 pm (él no puede antes), a fin de aclarar todas las dudas en materia lingüística.

 

En Arte, las 7:30 pm, la quinta entrega de una serie dedicada al carnaval, que comenzó el lunes con Oruro/Bolivia, y siguió con Nueva Orleans/Luisiana, Villingen en la Selva Negra, Barbagia/Cerdeña y, para terminar, hoy, Salvador de Bahía en el Brasil, la ciudad de Jorge Amado. El reportaje es bueno, lo que me jode soberanamente es que el locutor llame Yemáncha una y otra vez, puta merda!, nada menos que a mi diosa más querida, Yemanyá. Seguro que si ese mismo tipo tuviese mañana que transmitir un partido de fútbol contra Polonia, jugando como arquero Wojciech Szczęsny, lo iba a pronunciar correctamente, la progenitora que lo dio a luz, qué manga de cretinos. Hace tiempo me di cuenta de que en ellos el racismo pasa por el idioma.

 

Me llega una ristra de nuevas correcciones a ese texto cuya traducción creía esta mañana gloriosamente finiquitada. Alguna tan simpática como decir que «los miembros de la BBK mantenían el punto de vista de que a causa de sus méritos en favor de la comunidad tenían derecho a un salario por parte del Estado», como si todos tuvierámos la obligación de saber que BBK son las siglas de la Beroepsvereniging van Beeldende Kunstenaars, o sea, la Asociación profesional de Artistas plásticos. ¡Mecachis!, para no decir algo más feo.

 

Weiß/Colonia, 6.2.

Siempre ojo avizor, Miguel Huezo Mixco es quien me alerta desde su cuenta Twitter de que ya subieron a la página web de Nexos mi disección de la “Oda a Roosevelt” de Rubén Darío:

 

Por la ventana rebatida del cuarto de Diny, que está planchando, me llega el griterío de la calle y el chún–chún de las bandas de música. Constato que al cabo de los 40 años, un mes y 15 días de estar viviendo en esta casa, es el 41.º corso del carnaval de Weiß donde brillo por mi ausencia.


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4 COMENTARIOS

  1. A día de hoy, sigues con tu

    A día de hoy, sigues con tu corbata Armani.

    • Y así sea por siempre, ya que

      Y así sea por siempre, ya que se trata de un regalo de mi hija Rebeca. Es la única corbata que me pondría si llegara el caso de tener que usar una, caso que espero que no se dé.

  2. Supongo que tu corbata de

    Supongo que tu corbata de Armani tiene un sitial especial en tu corbatero; algo así como un nicho blindado para protegerla de los elementos y de pronto de algún caco, deseoso de lucirla, o por lo menos de quitarte ese comodín para tus apuestas imperdibles. 

    • Tanto como protegida no, pero

      Tanto como protegida no, pero sí a buen recaudo, por ser un regalo de mi hija Rebeca. También es por eso que sólo la apuesto en casos imperdibles.

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