De mi diario : Semana 5 / 2018

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Weiß/Colonia, 27.1.

2:15 am : Brocken City [título insulsamente traducido como La trama] es una peli que me ha parecido harto insulsa, tanto como para justificar su título español, pero con ínfulas de codearse con Chinatown, la madre que los parió. Eso sí, la actuación de casi todo el reparto, pero muy en especial la de Russell Crowe, casi que la salva. Pero sólo casi. Sólo casi. Casi. O sea, no.

 

Por LJS me entero de la muerte de Saúl Ibargoyen. Imposible olvidar aquel día de 1970 en que Diny regresó a casa (vivíamos entonces en el 29 del Karolinger Ring, al sur del casco viejo de Colonia) y descubrió un hombre con una valija recostado junto a la puerta de la casa. No tuvo ni la menor duda. Le preguntó en español si estaba esperando a alguien, y el hombre le contestó de la manera más natural que sí (como si fuese natural que los colonienses, y Diny tendría que serlo, por su apariencia, hablasen todos español), que estaba esperando a César Salsamendi, mi compañero en la redacción de la Deutsche Welle y vecino nuestro en el 4.º piso; nosotros vivíamos en el 3.º. Así es que Diny le dijo que mejor subiese con ella a nuestro depto para que al menos pudiese esperar sentado, César y yo regresarìamos a casa alrededor de las 5 pm y era recién mediodía. Así fue como Saúl Ibargoyen hizo su aparición en nuestras vidas.

 

Manu lee en mi diario lo de nuestros desfiles procesionales marianos un día del mes de mayoy me escribe: «Cómo se nota que no todos los días del mes de mayo tenías que ir “a porfía” con flores a María. Una servidora sí. Desde los 9 a los 18 años, cantando a diario todos los meses de mayo el dichoso “venid y vamos”». Pienso que en este caso se trata de un delito menor entre los cometidos por la iglesia española contra la indefensa feligresía. Pero menor y todo, menudo coñazo tener a unas criaturas cantando semejante pendejada durante 31 días de cada mayo de los nueve años de la cautividad de esas muchachas. Crueldad mental a la enésima potencia.

 

Decido transcribir a la pantalla el texto de Lorelei Express para ofrecerlo en Nexos de cara al Día Mundial de la Radio, que es el 13 de febrero. Hasta donde yo recuerde, nunca se publicaron radioteatros en Nexos, salvo el que yo compuse sobre un fragmento de las memorias de Arthur Miller, allí donde cuenta que empezó a ganarse la vida como escritor pergeñando radioteatros para una emisora de Nueva York. Y pensar que Bajo el bosque de leche es un radioteatro y todo el mundo lo considera un poema. Aunque, claro está, todos tenemos razón: todo el mundo y yo.

 

Weiß/Colonia, 28.1.

2:00 am : Ver Youth [La juventud] fue la gloriosa compensación que me ofreció esta noche la tele, para que me resarciera de la insulsez de anoche, Brocken City. Esos dos viejos divinos, Michael Caine y Harvey Keitel, secundados por Rachel Weisz y Jane Fonda, y con la mano de Sorrentino manejando los hilos de la trama, son una gozada de las grandes. ¡Aleluya!, como dizque gritan durante sus orgasmos los miembros del Opus Dei.

 

En lo de la pedicura, de nuevo con Saskia. Al final de la sesión, cuando buscamos una nueva cita para la primera semana de marzo descubrimos que el día 4 es el Rosenmontag, el Lunes de las Rosas, la cumbre del Carnaval de Colonia, y Saskia me confiesa que ella y su marido huyen del Carnaval, igual que lo hacíamos Diny y yo hasta que nació nuestro Paul, el primer nieto. Por cierto que en 1982 huimos del Carnaval con nuestros tres hijos pero lo hicimos para conocer el de Venecia, y aquella fue una experiencia maravillosa, enseñarle esa ciudad incomparable (que ya nos conocíamos casi de memoria) a Rebeca, Chico y Montserrat. Lo conté alguna vez en una de mis Cartas de Alemania, que a mí, el argumento que más me convence en eso de aborrecer el Carnaval de Colonia, es aquel que me dio Montserrat, entonces de 12 años, en Venecia: una de aquellas noches, al irse a acostar, mi buena Montserrat demostró innegables dotes de sicóloga comparatista cuando me dijo: «¡Qué bonito es este Carnaval! ¡aquí todo el mundo está alegre y nadie está borracho!» Pues eso, como tan castizamente dicen los españoles.

 

De la pedicura a la oficina postal con dos abultados sobres conteniendo las facturas médicas y de la farmacia de los últimos meses, para enviarlas al seguro de enfermedad y a la subvención estatal. Son 5.856,02 €. Ojalá me devuelvan el 80%. Oremus.

 

Weiß/Colonia, 29.1.

2:00 am : De nuevo un Sorrentino, Il Divo. Y debo confesarme que no sé qué Sorrentino me gusta más, si el poético o el político, y como no hay nadie que me lo impida, me quedo con los dos. Por otra parte pienso si quienes vieron la peli en los cines, cuando se estrenó, se pararon a pensar que en sus propios países hay siempre un Andreotti, ya sea individual o colectivo, que es quien maneja los títeres de cachiporra de la política nacional. También es verdad que dentro de un régimen democrático à la Westminster es muy difícil que prospere un monstruo como lo era Andreotti, durante nada menos que medio siglo. El viejo Alcide de Gasperi, cuando Andreotti empezó su carrera como subsecretario en uno de sus ministerios, dijo de él: «Es muy bueno y capaz, pero también es capaz de todo». Buen olfato el suyo. Andreotti fue capaz de todo.

 

Ayer estuvimos sin Internet desde el mediodía hasta las 6:00 pm. Hoy me levanto alrededor de las 7:00 am para ir al baño, miro en mi cuarto de trabajo el enrutador y sólo tiene prendidas dos lucecitas, o sea, que esta vez va a ser desde el vamos. Y en efecto, cuando me levanto por fin, a las 9:29, siguen ahí las dos lucecitas, de manera que me imagino que Diny andará desesperada sin su ración matutina diaria de prensa en tres idiomas. Yo me lo tomo con harta más calma, a) porque no surfeo en Internet sino cuando necesito algo que ilustre lo que estoy escribiendo; y b) porque Microsoft Word no queda afectado por la deserción de Internet. En cualquier caso, hoy, ahora, tras del desayuno y la lectura del Kölner Stadt Anzeiger, Internet estaba de vuelta en el enrutador. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

 

En La Modicana nos acompaña Diny, quien encarga una novedad en el menú, pasta hecha con soja. Y Carlitos hace buena su promesa del martes pasado y encarga la pizza con gorgonzola y salchichón picantepero en la versión grande. Yo repito mi encargo de la misma pizzapero en la versión reducida. Resultado : Diny echa en falta la salsa de soja, que es algo elemental en la cocina indonesia (la verdadera cocina nacional neerlandesa) y la tenemos en casa. Yo me como mi pizza casi en un santiamén porque es mi primera comida del día. Y Carlitos, ay Carlitos no es capaz de comerse su pizza king size, se hace empaquetar la mitad para llevársela a casa. Esto es lo que decía mi sabia abuela Remedios, que llenas el ojo antes que el estómago.

 

Aparece hoy en mi blog de EE el post con la lista de mis 50 poetas predilectos y Carla me envía la suya, que coincide con la mía en 16 nombres. También Samuel, en Barranquilla, me dice que ha hecho su lista y me la enviará mañana, pero desde ya me adelanta que en la X puso a X–504, el seudónimo de un poeta nadaísta, Jaime Jaramillo Escobar. Le contesto que no tenía ni la más mínima idea de su existencia, pero que de todos modos no lo hubiese incluido en mi lista ya que no recuerdo haber leído nada suyo, y en mi lista sólo figuran autores que no sólo he leído sino a los que siempre vuelvo, porque la poesía es una adicción de la que no quiero curarme.

 

Weiß/Colonia, 30.1.

Hoy tendría que haber venido el Dr. Ruppert para extraerme sangre, el control habitual de todos los años, pero llamó ayer diciendo que lamentándolo mucho no podría, anda requetejodido con una gripe intestinal. A mí eso de que los médicos también se enfermen es una cosa que por poco me da risa, pero después alza su dedo admonitorio la compasión y me requetecontrarremilputeo por cínico de mierda y un par de piropos más.

 

Curioso es cotejar las listas de los poetas preferidos de Carla y de Samuel, y más si se las coteja con la mía. En la mía (andaluz de Huelva) figuran 50 en total, de los que 14 son de nuestro idioma, y entre ellos figuran 5 andaluces. En la de Samuel (colombiano) figuran 68 en total, de los cuales 33 de nuestro idioma, 6 de ellos colombianos. Y en la de Carla (italiana) 36 en total, de los cuales 13 italianos y 4 latinos + un griego clásico. La guinda del pastel –la cereza, dicen en otras latitudes– es que en mi lista se auparon dos paisanos míos: Juan Ramón e Ibn Hazm, llamado de Córdoba pero que está enterrado en Montija, a las puertas de Huelva, donde se refugió en esa finca de su familia, huyendo de sus enemigos en los reinos de taifas. Parece evidente que barrer para adentro es una de las constantes más fieles del género humano.

 

Cuando me levanté esta mañana y abrí el ventanal para orear el dormitorio, me encontré por segunda vez con la nieve en este invierno, pero no nevaba ya y di por supuesto que al poco rato el sol licuaría esa sábana tendida sobre los tejados y el suelo. Pero ½ hora más tarde, las 11:30 am serían, empezó a nevar de nuevo y ya no paró hasta hace unos minutos: son las 7:00 pm en el momento de hacer esta anotación.

 

Weiß/Colonia, 31.1.

Me levanto a las 10:01 am y empezó de nuevo a nevar. La primera consecuencia es que no nos ha llegado el Kölner Stadt Anzeiger. Y cuando Diny regresa de su fisioterapia me cuenta que el tráfico está prácticamente colapsado y en algunos lugares la nieve acumulada tiene ya varios cm de espesor. Llamo a Atención al Cliente, en el diario, y me dicen que a causa de la nevada el reparto se hará por la tarde. A las 5 en punto de la tarde, como en el planto de García Lorca por la muerte de Sánchez Mejías, llamo de nuevo al diario y me responden esta vez que el reparto será mañana, un reparto doble, los diarios de hoy y mañana. Veremos, dizque decía Borges.

 

Hace unos días traduje y le regalé a Marjorie un tuit con componente “gastronómico”, como todos los que le regalo, pero al subirlo a su cuenta Twitter me deparó una sorpresa :

 

 

¿Por qué ese paréntesis, (”suiza”)? Le pedí a Marjorie que me explicase por qué llaman así al salto de la comba en Cámaralentolandia, a lo que me responde enviándome un enlace firmado por nada menos que un miembro de la Academia Costarricense de la Lengua, Víctor Manuel Sánchez Corrales. Quien me desasna explicándome lo siguiente: «Como parte del tesoro del léxico español, “suizo” designa una “antigua diversión militar, recuerdo de las costumbres caballerescas de la Edad Media, o imitación de simulacros y ejercicios bélicos” (Diccionario de la Real Academia Española). Del ámbito militar, “suiza” pasa al lenguaje común y, en particular, para designar esa diversión practicada por los niños, cuyo nombre en el español peninsular es “comba”. Para Cuba se cita “bailar la suiza” (Fernando Ortiz), mientras que en Costa Rica se dice “brincar suiza” y como entretenimiento “se juega suiza”, cuyos correlatos en el español peninsular son “bailar la comba” o “saltar la cuerda”». Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo, como dicen las putas con alto pedigrí profesional.

 

Weiß/Colonia, 1.2.

Hoy sí nos llegó el diario, y por partida doble, el de ayer y el de hoy. Me sonrío pensando en una de las escenas iniciales de Cena de Navidad, la comedia de López Rubio. Y mi desayuno dura el doble de lo normal, pero esta semana la tengo, por dicha, como dicen los ticos, bastante libre de compromisos. Hoy, el diario le dedica una página íntegra a unas estadísticas curiosas que todas tienen que ver con la nieve. Selecciono dos. Según la primera, tendría que nevar 3.925 días sin interrupción, y con la misma intensidad que ayer, para que nuestra catedral quedase sepultada por el blanco sudario. Según la segunda, la palabra “nieve” sólo aparece una vez en el prodigioso libro Alemania: Un cuento de hadas invernal, de Heine, «pese a que en él se relata el viaje del poeta, en el invierno de 1843, desde Hamburgo a París». Releo la frase y no, no me engañaron mis ojos: el autor de esta gacetilla no ha leído a Heine y habla de oídas, porque si no sabría que el viaje lo hace Heine al revés, o sea: desde París a Hamburgo. Ay.

 

Recibo un email de Adelaida comunicándonos la muerte de Alejandro. Otra pieza del puzzle del pasado. A Alejandro lo recuerdo todavía siendo él muchacho, en el despacho de su padre, quien era entonces director del Odiel, en Huelva. No pocas veces de las que fui al diario para entregar algún artículo, me lo encontré allí remoloneando en el despacho. Dejé de verlo cuando su padre fue trasladado al diario de Jerez de la Frontera. Años después me exilié acá y recién volví a ver a Alejandro en 1970, cuando llegó a Colonia asimismo recién casado con Adelaida y nombrado director del semanario 7 Fechas (edición coloniense), donde dejé de colaborar en 1966 tras una ruptura con su entonces director en funciones. Una de las primeras providencias que tomó Alejandro fue recuperarme como columnista. Y no fueron pocas las veces que vinieron a cenar en casa los dos recién casados, e incluso hicimos un crucero por el Rhin, con nuestros tres hijos, cantando sevillanas en la cubierta principal. Luego el semanario cerró al cabo de unos años y ellos se fueron a vivir a Madrid, donde siempre los visitábamos cuando íbamos allá. Era una amistad de las viejas, de las más viejas. Y él era ocho años más joven que yo. Ha muerto en su casa, de un paro cardíaco, el día de Reyes y rodeado por su familia. Descanse en paz.

 

Weiß/Colonia, 2.2.

El correo quelonio me depara una sorpresa morrocotuda, nada menos que una carta manuscrita de Alfredo Herzka, desde mi Güeno Saire querido que yyya no volveré a ver. Alfredo y yo casi no tenemos más en común que la fecha de nacimiento y el haber sido redactores de la Deustche Welle. Se jubiló en 1994, o el año anterior, y se fue a vivir a Baires con su esposa argentina, tan amante de las insufribles tunas universitarias (cada vez que yo viajaba a España me encargaba que le trajese nuevos CDs de las mismas). Y ni modo, tendré que contestarle, a pesar de que en esta carta me dice que el 10 de junio cumplirá 89 y yo 82 años. Esos dos años más que me echa sobre las espaldas no se los voy a perdonar tan fácilmente.

 

En el diario una esquela fúnebre con un epígrafe de Albert Camus: «En medio del invierno, descubrí dentro de mí un verano invencible». En el diario, también, una entrevista a toda plana con Viggo Mortensen, uno de mis actores preferidos, pero además poeta, músico, fotógrafo y pintor. El periodista: «Usted me dijo una vez lo mucho que apreciaba al filósofo francés Albert Camus» VM: «¡sí, porque creo como él que la vida es absurda! Es imprevisible y caótica. Por ello es que buscamos instintivamente fortalecer nuestra salud mental arrinconando eso y ordenando continuamente las cosas. Por ejemplo los muebles, la ropa, los zapatos. O alineando los libros con ayuda de una regla. O haciendo zafarrancho de limpieza en la casa». Ojalá gane el Oscar este año, es la tercera vez que lo nominan, y a la tercera va la vencida.

 

*****************THE END*****************

 

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Ricardo Bada
Ricardo Bada (Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972), Basura cuidadosamente seleccionada (poesía, Huelva 1994), Amos y perros (cuento, Huelva 1997), Me queda la palabra (ensayos, Huelva 1998), Los mejores fandangos de la lengua castellana (parodias, Madrid 2000), Límeri de Bueno Saire (poemas nonsense, Río de Janeiro 2011), La bufanda de Cambridge (cuentos, Bogotá 2018) y El Canto XXV(novela breve, Copenhague). Editor en Alemania junto con Felipe Boso de una antología de literatura española contemporánea, Ein Schiff aus Wasser (Un barco de agua); junto con José A. Moral de la obra periodística de Gabriel García Márquez, y en solitario de los libros de viaje de Camilo José Cela. Editor en España de la obra poética de la costarricense Ana Istarú (La estación de fiebre y otros amaneceres, 1991), y en Bolivia de la única antología integral en castellano de Heinrich Böll (Don Enrique, La Paz, 1995). Ha sido, y en media docena de los casos sigue siéndolo, colaborador regular en Revista de Libros, Revista de Occidente, ABC, Cuadernos Hispanoamericanos y Vasos Comunicantes (España), El Espectador y El Malpensante (Colombia), Nexos, La Tempestad y La Jornada (México), La Nación (Costa Rica), Brecha y El País (Uruguay), Aurora Boreal (Dinamarca), Amsterdam Sur (Países Bajos) y La Opinión (Los Ángeles/California), además de la revista Etiqueta Negra (Perú) y las cuatro ediciones de SoHo (Colombia, Costa Rica, México y Ecuador).
Republicano y agnóstico a carta cabal, convicto y confeso, paradójicamente fue nombrado caballero de la Orden de Isabel la Católica, y padece –no menos paradójicamente– una curiosa dolencia llamada sacralización. Tan luego él...

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