De mi Diario : Semana 5 / 2022

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Weiß/Colonia, 30.1.

He visto sucesivamente un fastuoso documental sobre la Ciudad Prohibida de Pekín, luego un viejo episodio de la vieja saga con la inspectora Maria Wern en la isla de Gotland (la Mallorca sueca), uno de cuyos mayores atractivos es el hilo musical en fondo, tan inspirado por Sibelius, y finalmente empezaba una de balaceras de esas que hacen las delicias de los aficionados a los fuegos artificiales pero programé a cambio el DVD de El velo pintado, donde también juega un papel importante la banda sonora, nadie menos que Lang Lang desmadejando el hilo musical. He visto las tres versiones de esta novela de Maugham (Greta Garbo/Herbert Marshall, Eleanor Parker/Bill Travers y la última de Naomi Watts/Edward Norton) y ninguna de las tres es mala, lo que habla en favor de la novela.

De nuevo aparece Pia en la lista de donativos (100 €) a Wir Helfen, la organización caritativa nacida a la sombra del KStAnz y gestionada directamente por el diario a fin de evitar gastos administrativos, que en algunas organizaciones engullen una porción considerable de los donativos. Reviso estas listas siempre que aparecen, al menos una vez a la semana, para chequear que prácticamente nadie entre mis amistades dona un centavo. Y de esas listas lo que me conmueve es ver a veces donativos de sólo 5 €, pero me imagino que se trata de una parte de la mesada de los adolescentes, o de la ayuda social o el subsidio de desempleo de algunos adultos, y veo la cifra en sus justas proporciones; para una gente así, sus 5 € son lo que para mí serían 50 €, incluso más, pero late en ellos un imperativo cívico que no se resigna a no aportar su grano de arena al bien común. Los admiro de todo corazón.

1:00 pm : Consejo de Familia: Rebeca, Chico, Montserrat, Diny y yo. Con café y dulces, que trajeron ellos. Hemos puesto en claro muchas cosas que se refieren a la obtención de una asistencia social ad hoc para Diny, y se han llevado para repararlo mi aparato multitareas (escaneador, fotocopiadora, alguna función más que no recuerdo, ¿cafetera, microondas quizás?) Tenemos unos hijos que son una bendición de los dioses propicios del Olimpo.

Durante nuestro Consejo de Familia se ha coronado Nadal como ganador del Open de Australia, luego de remontar dos sets perdidos y contabilizando así 21 victorias en los cuatro Grand Slams. Proeza que viene a ser algo así como traspasar la barrera del sonido a puros golpes de raqueta. Habría que cantar con la melodía del pasodoble de Marcial Lalanda: ♫♫ Nadal, eres el más grande ♫♫ Pero no se nos olvide que este es un registro del tenis masculino. Considerando al tenis en su conjunto, el absoluto y pienso que insuperable récord es el de Martina Navátrilová, con nada menos que 59 Grand Slams que obtuvo en individuales, dobles femeninos y dobles mixtos. Los grandes campeones masculinos suelen no descender a jugar dobles unisex ni mixtos. El machismo desdeña esas ¿categorías? No comparte premios con otro macho, y mucho menos con una hembra. ¡Líbrelos Dios de semejante contradiós!

Weiß/Colonia, 31.1.

2:00 am : Primero estuve viendo el primer episodio de una nueva serie policial sueca con un título insólito, El Agatha Christie de Hjerson, donde Hjerson es presentado como el mejor detective que tuvo en toda su historia la policía sueca, y que ahora vive retirado; este primer episodio abre mucho el apetito hacia los tres siguientes de la serie. Veremos, como decía Homero, plagiando a Borges. Y después del Krimi, un concierto de los festivales de Salzburgo, con Christian Thielemann y la Filarmónica de Viena: los Rückert–Lieder cantados por la gran Elīna Garanča, y la 7.ª de Bruckner. Viva el lujo y quien lo trujo.

Todo el día dedicado a tareas de la burocracia doméstica. Pienso que debo iniciar en ella a Rebeca, quien será mi albacea, por común acuerdo con sus hermanos y con Diny. Y el tiempo se nos escurre entre los dedos como el agua cuando metemos la mano en un arroyo. Tuve ocasión de hacerlo varias veces en mis tres meses de instrucción (abril, mayo, junio 1961) en el campamento del batallón de infantería del entonces ministerio del ejército, en las afueras de El Escorial. Me cuento en el escaso número de soldados españoles que han jurado bandera en el patio de reyes de su monasterio, como un privilegio a esa unidad de élite con motivo de los que el franquismo llamó “25 años de paz”, una paz acogotada por el garrote vil. Quienes no vivieron el franquismo puro y duro no tendrán la más remota idea del ensancharse el pecho que sentí cuando el tren que me traía a Alemania, cruzó el Bidasoa y entró en tierras de Francia. Fue la primera vez que respiré libre a pleno pulmón desde que nací.

Weiß/Colonia, 1.2.

1:25 am : A vida invisível de Eurídice Gusmão es un melodrama brasileño que refleja un mundo me parece que prericlitado, al menos en gran parte. Es el Río de Janeiro como microcosmos de Brasil en los años 50, con unas conductas paternas tiránicas, y unas tragedias personales que podrían haberse evitado con un mínimo de humanidad en las relaciones intrafamiliares. Gravita sobre este drama la sombra del inmenso teatro de Nelson Rodrigues, tan poco conocido fuera de Brasil a pesar de ser su obra tan potente como la de un Tennessee Williams, por ejemplo.

En La Modicana, y como la semana pasada, al irse la pareja asimétrica nos quedamos como dueños del cotarro y almorzamos, Ulli & Carlitos una pasta de nombre extraño, son como ravioles planos, no sé de qué otro modo definirlos, con salsa de tomate y tocino; Diny una ensalada con tiras de hígado de ternera frito, y yo espaguetis con pulpitos y salmón. No dejamos ni una brizna de eneldo.

He dormido profundamente casi cuatro horas de siesta, como compensación a que durante la noche he dormido poco y mal. Cómo de profundo habré dormido que no oí las cuatro llamadas que mi Rebecota me dice haber hecho al teléfono fijo y una más al celular de Diny. Al levantarme oigo sonar el celular sin que Diny, en el salón, lo escuche. Entretanto creo que no escucharía los cañones al final de la gran Obertura 1812 de Chaikovsky, aunque los disparasen a su lado. ¡Qué pena, dioses todos! Por mi parte no sé qué sería de mí sin la música y sin la banda sonora del cine.

Weiß/Colonia, 2.2., Día de la Marmota en Punxsutawney

0:30 am : Acabo de ver Exterminad a todos los salvajes, un ensayo fílmico de Raoul Peck. Son casi cuatro horas poco menos que exhaustivas sobre el colonialismo, las discriminaciones raciales (no hay una sola, son un hidra con profusión de cabezas) y los genocidios en la Historia, que no comenzaron con Carlomagno y los sajones, aunque entonces aún no existiera la palabra “genocida”. Hoy en día sí, y de Carlomagno y una larga ristra de hideputas de su jaez puede decirse con harto fundamento que fueron genocidas, así es que a ver cuándo le cambian el patrón al premio al mayor europeísta del año en la Unión Europea, ese Prix Charlemagne, que es algo así como si el Nobel de Literatura se llamase Paolo Coelho. Esta miniserie de Raoul Peck no tiene pierde, y ya quiero verla de nuevo. Registro que, además, luego estuve viendo Cold Porsuit [Venganza bajo cero], una de esas pelis pródigas en tiros y donde, al final, muere hasta el apuntadorigual que en muchas obras de Shakespeare, dicho sea de paso. Como el protagonista, Liam Neeson, me cae rebién, aplaudo mentalmente cada vez que se carga a un gángster. Soy contestatario irrestricto de la pena de muerte, pero no de la ley del Talión.

2.2.1922, Sylvia Beach entrega a Joyce primer ejemplar del Ulises, ese sí que es un momento estelar de la Humanidad (o al menos de la Literatura), la sabiduría de una lectora y librera oteando harto más lejos que el mundo editorial, municipal y espeso. Excluyo expresamente a Virginia Woolf siguiendo la vieja y acrisolada verdad de que a veces también duerme el buen Homero.

Aparece en Árbol Invertido mi artículo sobre Astrid Lindgren. Nunca escribiré lo bastante para darle a su nombre el realce que se merece y para que no la mantengan encasillada en la literatura infantil; quien creara personajes tan vivos como los suyos merece que le acrediten un cráneo privilegiado, con harta mayor razón que a muchos varones renombrados y autores de nada más que estériles prosas.

Pasan La femme coupée en deux [Una chica cortada en dos], una de Chabrol que no conocía y más parece de Calderón de la Barca, El mayor monstruo los celos, por ejemplo, y con un final que no es de recibo: aquí el maestro Chabrol perdió los trastos, y menos mal que Ludivine Sagnier estaba al loro y salió a hacerle el quite: por chicuelinas. Si no es por la Sagnier, esta peli hace agua por debajo de la línea de flotación. Me compensa del entuerto un documental espléndido sobre el proceso que se llevó a cabo en Londres, 1960, de la Corona vs. Lady Chatterley. Lo ganó doña Constance por KO técnico. Como está mandao.

Weiß/Colonia, 3.2.

Según el KStAnz ayer, 2.2.2022, se celebraron 26 bodas en Colonia diez más que en un día  normal, pero se espera superar la cifra con 42 bodas anunciadas para el 22.02.2022, que es [casi] capicúa, aunque no se supere el récord del 11.11.2011 (¡133 bodas!) Cuando sí se espera es el Día de San Valentín del 2041, que también es [casi] capicúa: el 14.02.2041. Me maravillo de las preocupaciones que tiene la gente incluso en tiempos de pandemia y de catástrofe climática en todo el planeta.

​Samuel me corrigió ayer, desde su Caimanópolis, mi anotación del domingo sobre la Navrátilová: «Me permito anotar que Margaret Smith Court ganó 64 torneos Grand Slam, así: 24 individuales, 19 dobles y 21 dobles mixtos. Navrátilová, es cierto, tiene 59: 18–31–10. La diferencia en la estadística radica en que Court jugó parte de su carrera como amateur antes del inicio de la Era Abierta, (creo que comenzó en 1968) y muchos de sus triunfos fueron como amateur, mientras que los de Martina fueron todos en tiempos de la Era Abierta. Hay que decirlo también: las posturas de Court contra los derechos de los grupos LGBT han afectado su reconocimiento. Pero los récords aún le pertenecen».  Y luego me cuenta el caso de Helen Wills Moody, que en los años 20 y 30 ganó 19 GS individuales cuando sólo se jugaban 24 al año, y no entre 40 y 50, como ahora. Esta Helen Wills Moody, a quien por cierto pintó Diego Rivera, detenta desde 1933 el número absoluto de victorias consecutivas, en el tenis femenino, 158, no superado en 89 años. Ni siquiera por Martina. ¡Este sí que es un récord!

Aliona Savchenko y Bruno Massot, una ucraniana y un francés, ganaron para Alemania en los JJ.OO. de Invierno, 2018, en Corea, la medalla de oro en patinaje artístico. El canal Arte le acaba de dedicar una documentación de casi una hora, que culmina en la poco menos que milagrosa performance en su tanda de estilo libre por parejas, con el hándicap de que Massot les hizo perder puntos en la primera tanda, la obligatoria, dando un salto doble que tendría que haber sido triple. Pero esa noche de tandas de estilo libre los dioses del patinaje estaban de su parte. Teniendo como fondo la música “La tierra vista desde el cielo”, de Armand Amar, ofrecieron un espectáculo perfecto que puso de pie a los espectadores aplaudiendo de manera frenética y jaleando los últimos compases de la tanda: algo inefable sucedió aquella noche en el estadio de la ciudad coreana de nombre impronunciable.

Weiß/Colonia, 4.2.

Reinaldo le dedica un poema titulado “Era solo un perro” a la muerte del perro de una amiga, y lo leo y me gusta como poema, pero le escribo lo que siento: «Lo jodido del caso es que es verdad. Que era sólo un perro. De la misma manera que cuando morimos sólo somos uno más. Y nada más. Y lo todavía más jodido del caso es que no se sabe, ni nunca se podrá saber, cuándo es más, cuando se muere un perro o cuando muere uno de nosotros. Ni siquiera la Biblia, ese estúpido compendio de la ignorancia humana, tiene una respuesta para el caso».

El Romanoff de turno (a la sazón es un plebeyo que sigue la tradición rusa de Rasputin, Potemkin, Lenin, Stalin, Yeltsin, y ahorita es Putin) ha decretado cerrar la oficina de la Radio Deutsche Welle en Moscú, retirarles las respectivas acreditaciones a mis colegas en la corresponsalía y prohibir la audición del programa en lengua rusa emitido desde Colonia para todo el territorio del imperio del zar ex espía de la KGB. Me recuerda los tiempos más duros de la represión franquista cuando yo era primero niño, luego adolescente, y para enterarnos de lo que pasaba en la propia España teníamos que  pegar la oreja al altavoz de la radio y escuchar la señal de la que llamábamos “la transpirenaica”, sin saber de ella otra cosa sino que estaba al norte de los Pirineos, luego supimos que su domicilio se hallaba en Rumanía. Pobres rusos, siempre saliendo de Poncio para entrar en Pilatos. Y qué caradura la del ex canciller alemán Schroeder, que sigue manteniendo que su amigote Putin es un “lupenreine Demokrat [un demócrata a prueba de lupa]”. Qué miseria es asomarse al alma de estos perros falderos de Putin en Occidente. Schroeder no es el único.

Aparece mi columna en EE dedicada al primer ejemplar de Ulises, el que Sylvia Beach le entregó a Joyce en mano el 2.2.1922, día del 40.º cumpleaños del irlandés. No la podrán leer sino aquellos que estén suscritos a EE. A los pocos segundos de aparecer en pantalla desaparece tras una invitación a hacerse suscriptor. Lo siento sobre todo porque me quedaré sin leer los comentarios que dejen sus lectores en el foro, más que nada porque no podré ni agradecerles que me lean ni polemizar con ellos si, como es costumbre, desbarran al leer mi texto y leen algo que yo no escribí. Lo que me hace gracia es que a pesar de ser un texto de lectura restringida, la redacción de EE lo suba nada menos que dos veces a la cuenta Twitter del diario. ¿No redundará la frustración de los lectores al no poder leer el texto en un rechazo del diario en su conjunto? Pero bueno, ellos sabrán lo que hacen. Como diría mi abuela Remedios, «Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena».

Weiß/Colonia, 5.2.

Hoy, entre las esquelas fúnebres del KStAnz dos dedicadas a un hombre muy querido por sus amigos. Leo en la esquela que firma su familia: «Siempre determinaste qué hacer con tu vida. Con tu fuerza, tu energía y tu optimismo te sobrepusiste a muchas zancadillas del destino a tu salud. Esta vez no fue posible. Estamos profundamente conmovidos e indeciblemente tristes». La segunda esquela empieza con una pregunta «¿Por qué lo has hecho?», y sigue el lamento de que lo echan de menos en la ronda del dominó, jugando a las cartas, discutiendo acerca de Dios, el mundo y la HiFi, hablando de pintura, Pina Bausch, música, poesía, actividades deportivas para gentes de brazos largos, las Azores y tantos lugares hermosos en el mundo. Y a continuación lo mejor: la esquela viene firmada por “Tu Sur de la ciudad”, seguida de una relación de tabernas, pequeños restaurantes, clubs, locales sociales, todos del sur de Colonia, del barrio donde nació Montse y nacieron Paul, Oskar y Vincent, ese espacio sinigual donde late el corazón más kölsch de toda Colonia. Linda despedida la que le han hecho a su amigo.

Antes de subir estas anotaciones a mi blog de Fronterad, releo uno de los dos poemas de la plaquette que me envió Esperanza hace un par de días. Al leerlo sentí la indesoíble compulsión de transcribirlo, me sentí retratado en él. Dice así: «De repente te das cuenta de que no tienes casa. / Tienes camas y mesas y lámparas y revistas y sillones, / pero no tienes casa. // De repente te das cuenta de que andas desnuda. / Tienes blusas y faldas y abrigos y zapatos, / pero andas desnuda. // De repente te das cuenta de que eres muy pobre. / Tienes dinero en la cartera y un piso en propiedad, / pero eres muy pobre. // Tan pobre / como la hormiga que camina / sobre la gigantesca palma de tu mano. / Igual que las minúsculas estrellas / que tiemblan allá lejos / en la noche de junio». ¡Qué bello regalo me hicieron los dioses dándome una familia como la mía y amistades como la de Esperanza! Sólo por volverlas a tener me interesaría volver a vivir. A pesar de todo.

*******************THE END******************

1 COMENTARIO

  1. «Era solo un perro», así es, pero era mi perro: el de la compañía siempre amable, silenciosa, alegre. He pasado por muchas muertes, de esas que te cambian la vida para siempre, pero la única que me supuso una depresión fue la del perro. Quizá porque tuve que llevarlo a sacrificar. Él bajó de un salto del coche y se dirigió a la clínica tan contento, sin dejar de mover el rabo, sabía que allí le quitaban el dolor, y yo sabía que no volvería a salir con vida.

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