De mi Diario: Semana 51 / 2014

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Under Fire [Bajo el fuego] sigue siendo una de las mejores pelis políticas. Cuando se estrenó fue rechazada por la izquierda dogmática, que quería un panfleto sandinista

 

Weiß/Colonia, 14.12.

Me escribe el amigo Orcasas, desde Medellín, comentándome lo que le conté acerca del Diario de Huelva de los primeros años del siglo XX, cuya colección ocupaba un estante completo en el corredor que conducía a los servicios del bar de Acción Católica, y cuando los visitantes del lugar iban a hacer aguas mayores, arrancaban una hoja del volumen más a mano para usarla como papel higiénico. Dice Orlando: «Mi experiencia personal me lleva a los días de mi niñez en que el ejemplar del periódico conservador El Colombiano era apetecido porque su sistema de impresión en buen papel y con tinta de secado firme era apropiado para propósitos asépticos. No así los ejemplares del periódico liberal El Correo, que tenían el inconveniente de que su tinta no secaba bien y embadurnaba el trasero de sus usuarios y simpatizantes. Creo que desde entonces soy liberal en la cabeza y conservador en las posaderas». Eclecticismo se llama esta figura.

 

Llama G*** preguntando si podemos sacarla de un apuro doméstico con un par de kilos de papas. Le dice Diny que sí y a la ½ hora llega G*** con su auto y está tocando el timbre para pasar a recoger los tan preciados tubérculos. Lo que me llama la atención es que G*** vive en Wesseling, a 10 km, a ½ camino entre Colonia y Bonn, y las alternativas que se desprenden de su llamada sólo pueden ser dos: a) que sus amigos de Wesseling andan tan sin papas como ella; o bien b) que no tiene amigos en Wesseling. No tengo en claro si la segunda alternativa sería la peor, sobre todo pensando en quiénes podrían ser los pobres amigos de G***.

 

Diny sumamente impresionada por la muerte de Rafael de Cózar, me dice con una expresión de incredulidad enorme que en realidad murió por querer salvar su biblioteca. Y su mirada barre a la manera de una cámara este despacho, atestado de libros, e imagina [¿teme?] qué sé yo qué.

 

Weiß/Colonia, 15.12.

2:40 am : Under Fire [Bajo el fuego], acaban de pasarla. Sigue siendo una de las mejores pelis políticas que he visto. Cuando se estrenó fue rechazada por la izquierda dogmática, que quería un panfleto sandinista. Y la peli no lo era, sino una bofetada sin mano, en 1983, a Reagan y el apoyo que brindaba a la contra somocista. Era una peli prima facie filmada para que los USAnos se enterasen de una remilputa vez de quiénes eran los criminales a quienes ayudaba su gobierno y en cuya ayuda invertía sus impuestos. Hoy, Under Fire es un clásico del cine político, con toda la razón, muy por encima de los panfletos de un Littin, tan jaleado por aquella izquierda. Basta verla en programa doble con Alsino y el cóndor para darse cuenta de cuál de las dos es la que apuesta por la calidad del mensaje subliminal, y cuál por Paolo Coelho.

 

Acusándome recibo de unos cuentos de Chéjov, José María me dice desde Cielorroto: «La traducción, española, muy española. Hasta el peculiar acento se nota. El grajo por aquí, es un escarabajo que usa como defensa un olor que afecta de manera inmisericorde las narices de sus víctimas y le da su nombre por cierta analogía al olor que produce el sudor fermentado bajo las axilas de algunos que únicamente han probado las aguas bautismales, o los ha sorprendido un buen aguacero en descampado. Ese olorcito también se conoce como «chucha» por analogía con el olor defensivo de la zarigüeya, único marsupial americano, a la que por nombre vulgar llaman chucha o zorra en algunas regiones. Le pregunto a doña Hortensia [Google] por la diferencia entre cuervo y grajo y al parecer la única es la forma de la cola». Respondo : «Y sí, ese idioma común que nos desune. Pero qué hacer, ¿renunciar un colombiano a leer a Chéjov porque lo tradujo un español, renunciar un español a leer a Nakokov porque lo tradujo un argentino? O mucho peor : ¿pensar que ambas traducciones son malas sólo porque el idioma empleado es una variante distinta de la que usa el lector? Hay una frase muy sabia en Cortázar, en una carta del 8.2.1955 a su amigo Eduardo Jonquières: “No se trata ya de la resonancia de las palabras en cada idioma, sino de la resonancia de los sentimientos. El amor para un francés no es lo mismo que para un hispanoparlante. ¿Cómo hay que traducir, entonces? Casi se está tentado de volver a las técnicas de «adaptación» del siglo XVIII, cuando los Moratín, por ejemplo, traducían a Molière despanzurrándolo al gusto madrileño. En el fondo eran más fieles que nosotros, si conseguían recrear sentimientos análogos –no ya iguales– a los del lector francés de Molière”». 

 

Horas después continúa el diálogo con José María, que me escribe: «Ándele, ándele; como diría Alma Delia. Nunca dije que era mala la traducción; es más, me gusta que sea tan buena y tan española, porque escucho en mi cabeza las voces de los diálogos. Y mucho menos dejaría de leer una obra, sean quienes sean y de donde sean el autor y el traductor. Si la obra me atrapa, hasta como te digo arriba, logro captar las voces, no en el idioma original; escasamente hablo y medio escribo en espaisañol y alguna variantes locales, pero a veces sí distingo, en el vocabulario y en el lenguaje usados, el origen de la traducción. En el cine, si la película es española, digamos El laberinto del Fauno, pues el español se escucha bien bonito aunque toca hacer un esfuerzo de concentración para comprender algunos diálogos. Lo feo, feo, es cuando la película es en cualquier otro idioma y el doblaje es al español de España. Es muy gracioso escuchar por ejemplo a Clint Eastwood o a Bruce Willis  diciéndole “gilipollas” o «estás cagao, tío» a su antagonista. De verdad, profiero los doblajes neutros, porque a veces hasta los mejicanos pecan de folclóricos». Le respondo : «A mí el español pronunciado como se pronuncia en España me repatea el hígado, y sólo lo soporto en la familia (cuyo acento es andaluz, menos mal) y en los amigos entrañables que tengo en ese país. Pero si estoy en Ámsterdam, por ejemplo, y pasa un grupo de españoles hablando como ellos hablan y pisando como Pizarro en el Incario, me da vergüenza ajena. En cuanto a los doblajes, por la misma razón, pero no por el léxico, aborrezco los que se hacen en España. Además, son muy mecánicos, muy artificiales, todos cortados por la misma tijera y sobre el mismo patrón. Las entonaciones, los tics, son los mismos siempre y te dan ganas de vomitar. Pero no por el léxico. Si Clint Eastwood llama gilipollas a su interlocutor lo considero válido en el sentido de la cita de Cortázar que te mencioné en el email anterior».

 

Me encanta el neologismo que se inventó el paisa José María para denominar la variante en que habla nuestro idioma: el espaisañol. Puede aplicarse a los andaluces: el espandalusñol.

 

Weiß/Colonia, 16.12.

En la revista distrital, Weißer Dorfecho [El Eco de Weiß], y ½ plana hoy en el diario, le dedican mucha atención al tercer volumen de la historia del pueblo, desde 1850 hasta 1948. Por ambas reseñas me vengo a enterar de que Weiß era entreguerras un bastión socialista y comunista en los años negros del nazismo. En las últimas elecciones libres, las de 1933, los sicarios de Hitler sólo obtuvieron un 14% de los votos en Weiß. Ya eso me parece mucho, pero hay que tener en cuenta que hasta la primera guerra mundial el pueblo era acendradamente católico, y estaría por decir que más de la ½ de ese 14% de los nazis fueron electores católicos. Un poco a la manera de los flamencos, según Brel: católicos entre las guerras y fascistas durante ellas.

 

Después del almuerzo en La Modicana y las compras de agua mineral y de vituallas, vamos con el coche de Carlitos al Kindergarten, a buscar a Henri. La mamá está trabajando y Diny en lo de Chico, con Vincent, así es que dichosamente me toca hacerme cargo de él. Lo traigo a casa, le doy de comer (un gofre de vainilla, yogur con craquers, una barrita de chocolate) y le programo un DVD de Pettersson & Findus. Cuando llegan Diny y Montse, casi a la par, hace ya rato que ha devorado además todo un cuenco de minibretzels, que le encantan.

 

Andrés se arriesga a que las feministas fundamentalistas pongan precio a su cabeza y me publica este trino en su cuenta de Twitter :

 

Voy a la tiendita de Reza Chatrrus a buscar los tres ejemplares de su libro que le he comprado, dos para regalar y uno para Carlitos, que se ha interesado por él cuando le conté este mediodía en La Modicana. Mantengo una larga charla con RC, interrumpida una y otra vez por el goteo continuo de unos compradores a quienes se les ve a las claras que son parroquianos, clientes fijos, de aquellos que se conocen por el nombre y apellido; esta tiendecita se ha hecho famosa en Rodenkirchen de la misma manera modesta y callada que es la característica de sus dueños. Por más que el amigo Reza, cuando se entusiasma, como hoy, es elocuente de sobra.


Weiß/Colonia, 17.12.

Diny trae a Henri del Kindergarten, para que almuerce hoy con nosotros. Pero no quiere probar los espaguettis riquísimos que ha preparado Diny sino repetir el menú de ayer conmigo. No sabe lo que se pierde. Luego Diny se va y yo me tiendo a descansar en el sofá mientras él, enfrente,  repantigado en el sillón de la abuela, mira un canal infantil. Y me quedo tan traspuesto que el pobrecito mío tiene que despertarme porque no he escuchado el timbre de la puerta cuando llega Montse para llevárselo a casa. Después de que se van, me acuesto en la cama, estoy mortalmente cansado, y no hay ninguna causa para ello, toda mi actividad física se reduce a los 10’ minutos diarios pedaleando a Kate. Cuándo se acabará de una vez esta vida miserable, carajo.


Weiß/Colonia, 18.12.

En la penúltima página del diario, la dedicada a los lectores infantiles, aparece hoy una encuesta acerca de cómo festejan la Navidad niños que viven en Alemania pero proceden de culturas tan alejadas como, por ejemplo, Burkina Faso. Es sorprendente advertir que la gran mayoría de ellos desconocía la existencia de esta fiesta hasta llegar acá, y además no la festejan, salvo alguna que otra excepción, si no es de una manera pasiva, mirando festejar a los alemanes.


Me enteré de la existencia de la saga de Maria Kallio a principios de octubre gracias al magazin especial que apareció en el diario con motivo de la feria del libro de Fráncfort, cuyo invitado de honor era Finlandia; en el magazin reseñaban el último episodio de la saga, por ahora, el # 12, y me despertó tanto interés que decidí adquirirla completa, desde el # 1, y leerla como hay que hacer en estos casos: cronológicamente. Acabo de concluir la lectura del último episodio, y sí, debo confesar que me he enamorado sin remedio de Maria Kristiina Kallio. Si no estuviera tan viejo y tan agotado, trataría de aprender finlandés para leer el siguiente episodio en el original y no tener que esperar unos tres años a que aparezca traducido al alemán.

 

Weiß/Colonia, 19.12.

2:20 am : Doctor Zivago, hacía mucho tiempo que no la veía, y me ha vuelto a cautivar. Me voy a dormir arrullado por el tema de Lara.

 

Cansancio, abulia, modorra. Todo el día dedicado a repasar en diagonal la saga de Maria Kallio. Es una joya. Asimismo en el sentido de que transmite un sentido del ritmo de la vida cotidiana que difiere bastante del nuestro. El mero hecho de la visita casi diaria de la sauna casera es una seña de identidad inequívoca. Lo del consumo de alcohol también, aunque en ello no se distinga mucho del resto de Escandinavia. Y lo agudo del conflicto entre la mayoría finesa y la minoría sueca es algo que nunca hubiera podido saberlo ni percibirlo tan empapando la vida diaria de los finlandeses si no fuera porque he leído estas doce novelas. En la última, una de las víctimas es una finésparlante que se embandera en defensa del segundo idioma oficial del país, el sueco, y cuando la asesinan hay quien supone que puede haber sido a causa de ello, o sea, el potencial peligro de un conflicto como el que enfrenta a flamencos y valones también existe en Finlandia.

 

Weiß/Colonia, 20.12.

Me levanté a las 9:37 am con la vejiga clamando auxilio, y apenas apaciguada regresé a la cama y me quedé en ella hasta la hora canónica coloniense por excelencia, las 11:11. Y si me levanté fue porque no iba a quedarme el día entero en la cama, pero después del desayuno y de leer el diario me volví a amodorrar en el sofá, me levanté a la 1:55 pm para calentarme una sopa, y de la mesa a la cama de nuevo. Diny opina que mi desmadejamiento es el fruto resultante de juntar la impajaritable depresión navideña con la luna llena. «Così è (se vi pare)», diría Pirandello.

 

Inesperadamente aparece Oskar a las 7:45 pm, con su amigo afgano, Farhan. Llegan hambrientos, Oskar le pide a la abuela que les cocine un arroz, pero Diny quiere saber antes si es que anda enfadado con la familia, y no, le dice Oskar, sencillamente iban camino de la parada del bus y empezó a llover y han venido a refugiarse acá, y bueno, tienen hambre. Diny improvisa para ellos un arroz de luxe, con jamón de York, y los dos se relamen de contento. Oskar, antes, mientras cocinaba Diny, me anuncia que vendrá a visitarme la semana próxima porque después de las vacaciones le van a dedicar un tiempo, en la escuela, al tema de los emigrantes, y él quiere hablar de mí. Por mi parte no hay problema, le digo, pero el mío es un caso muy particular y soy un emigrante de lo más atípico. Justamente por eso quiere hablar de mí, me dice, y que ya lo ha consultado con su maestro y está conforme con ello. Nos miro (un joven afgano, un joven alemán, un anciano español, una neerlandesa) y le digo finalmente que de acuerdo, que venga la próxima semana y  charlemos. Con su inesperada visita y su deseo de explorar mi pasado me ha salvado el día. Este niño siempre ha sido mi predilecto, y aunque quiero igual a los cuatro nietos, mi relación con Oskar va más allá del cariño, es algo personal entre los dos. Mi Oskar tan querido.

 

Acaba de terminar el último episodio de la primera temporada de la serie danesa “Dicte”, con la protagonista periodista en Aarhus. Ojalá pasen pronto la segunda, es una serie de las que nos dejan con ganas de seguir viendo más episodios, como pasa con las novelas de la saga de Maria Kallio. Por cierto que de ella existe una serie finlandesa en trece capítulos, cuándo será que la TV alemana la descubra, me muero de ganas de verla. La buscaré el lunes en Saturn, de repente la tienen como DVD en finés e inglés, y aunque no sé ninguno de los idiomas, como conozco las tramas de las novelas podría seguir bien los episodios. De ilusión también se vive.

 

***********FIN***********

 

3 COMENTARIOS

  1. Gracias por las menciones y

    Gracias por las menciones y la importancia que le das a mis comentarios. De verdad, me halagas. El Espaisañol como neologismo nació ese día, por lo que eres, como mínimo, padrino de bautismo.

  2. Menos mal que Henri no está
    Menos mal que Henri no está en condiciones de leer (de momento) este diario, si no, lo de Oskar le iba a escocer un rato.

    • Lo que no puedo hacer en este

      Lo que no puedo hacer en este diario, querida Manu, es mentir. Y mi debilidad por Oskar es conocida por toda la familia. 

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