De mi Diario : Semana 53 / 2021

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Weiß/Colonia, 26.12.

A media mañana llama Angie para cancelar nuestro almuerzo de hoy, a su regreso de Ebermannstadt, porque Vincent anda enfermo, acatarrado y con terribles dolores de cabeza, lo mejor es que al volver a casita en Colonia se meta derecho viejo en la cama. Le propongo a Diny que vayamos solos a La Modicana o al chino, pero prefiere que no salgamos. Me viene bien porque tengo un Aconcagua de correspondencia sin contestar. Me aplico a la labor después de luchar con ciertos tics de la compu, que a veces parece mujer embarazada, con antojos que me dejan desarbolado.

Contestando a la felicitación de Óscar por estas fechas, le correspondí con el poema “If” de Kipling, y al buscar la versión española con ayuda de Miss Hortensia Google descubrí que en Wikipedia dicen que uno de sus versos (en realidad son dos, pero no le vas a pedir a Internet que sepa contar los versos de un poema), «”If you can meet with Triumph and Disaster /and treat those two impostors just the same [Si te encuentras con el Triunfo y la Derrota /y a esos dos impostores los tratas de igual forma]”, campean sobre la entrada de jugadores a la pista central de Wimbledon. El poema entero fue leído por Roger Federer y Rafael Nadal para un vídeo promocional de la final masculina del 2008».

Yendo en www.imdb.com a la búsqueda de un dato distinto encontrè esta simpática nota acerca del estreno de Los amantes, de Louis Malle, en los Estados Unidos: «Después de proyectar esta película, el gerente del Heights Art Theater de Cleveland Heights/Ohio fue acusado y condenado por posesión y exhibición de una peli obscena. Apeló hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que anuló las condenas, dictaminando que no lo era. El juez Potter Stewart hizo entonces su famosa declaración sobre lo que era pornografía: «La reconozco cuando la veo, y el film implicado en este caso no lo es». Buen ojo el del avezado juez Potter Stewart, a fe mía.

Pia y Chico sacaron a pasear su autovivienda, que estaba sin conocer el asfalto desde hace meses, y se acercaron a Weiß para dar un paseo por el camino de sirga del Rhin. Al regresar a casa hicieron parada y fonda acá, una visita inesperada y bienvenida a las 7:30 de la tarde. Acordamos reunirnos el sábado en el chino de Rodenkirchen, para celebrar el 53.º cumpleaños de Chico. ¿Qué hacía yo a mis 53 años, en 1992? Entonces todavía no había empezado este diario, lo hice recién el 1.1.1998, pero creo que fue el año cumbre del festival de cine de Huelva. Tendré que consultar el libro de Bárbara.

Weiß/Colonia, 27.12.

2:00 am : Alcancé a ver el final de Gandhi, de la que me parece que no es para tanto. Y el papel de Gandhi es uno de los más agradecidos que pueden tocarle a un actor, gran suerte la de Ben Kingsley que le tocase a él. Mi padre tuvo tres grandes amores, fuera de su casa: Gandhi, Manolete y don Eduardo Barriobero. A mi padre le habría gustado que yo siguiera los pasos de don Eduardo, a quien fusilaron inicuamente en Barcelona cuando los franquistas conquistaron la ciudad. Cuando hablaba de él se le iluminaban los ojos y solía citar de memoria un alegato suyo como abogado defensor: «¡Y que no caiga un rayo en este tribunal e ilumine las mentes de los señores magistrados!»

Rebeca y Vincent van mejorando los dos de sus respectivas nanas. Ojalá entremos en el 2022 con la enfermería familiar cerrada por ausencia de dolientes. Oremus.

Recibo vía email una carta muy emotiva de Mecha. Es la primera amiga uruguaya que hemos tenido. Y estuvo en nuestra boda, y en las de oro. Anda por los 85 pero tan vivaracha como en el 1965, que fue cuando la conocimos. Jorge estudiaba por aquel entonces en el Conservatorio de Colonia, y eran una pareja adorable. Hay amigos que te los dispensan los dioses, y otros el mal fario. Por suerte a los últimos siempre consigo desenmascararlos más temprano que tarde.

Pasé toda la tarde oyendo música para mi tradicional Concierto de Año Viejo, que dedico a quienes leen mi blog en EE. Este año he decidido dedicarlo a canciones que exalten las bebidas: el vino, el champán, el chacolí, la cerveza, la tequila, el bourbon, el whiskey, el whisky, el café y el té. Creo que me ha quedado un programa de lujo. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

Weiß/Colonia, 28.12.

2:15 am : He estado viendo dos pelis francesas Marquise (1997) con una Sophie Marceau comestible a besos, y El tulipán negro (1964) con Alain Delon en el doble papel de unos hermanos gemelos. Las dos me han gustado mucho. De Marquise, además de la peli la exquisita sincronización alemana, en especial cuando se producen recitados de Racine, en alejandrinos: lamentablemente no figura en los créditos el nombre del virtuoso traductor. Por otra parte, a la peli no se le nota la animosidad que reinó durante el rodaje, entre SM y la directora, Véra Belmont. Esta comentó a que a la Marceau como que no le gusta que la dirija una mujer. Y luego, con El tulipán negro constato algo de que antes no me había dado cuenta: el guion está inspirado en una novela de Dumas père y resulta que a lo largo de  mi vida he visto Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo, La máscara de hierro, Los hermanos corsos, La reina Margot, El tulipán negro, qué sé yo cuántas más pero esta es la hora bendita  en que todavía no he leído ni una sola, ni una sola página de don Dumas. Tableau!

En La Modicana donde le entregamos a Ulli & Carlos nuestros regalo de por estas calendas, que es un ejemplar del libro de Paul, y ellos se revanchan –¡verbo tan alemán!– invitándonos a almorzar. Ellos dos se decantan por muslos de pintada que se ven sabrosísimos, Diny por unos rollitos de ternera a la romana, asimismo diciendo comedme, y yo linguinis con mejillones, con petición expresa a la cocina de que sean al menos tantos mejillones como linguinis, y el resultado es bastante cercano a mi deseo. Por primera vez en mucho tiempo, me dediqué al final a fare la scarpetta y dejé el plato como recién salido del lavavajillas.

Cuando regresamos a casa están coronando la rampa Rebeca y Montse, que habían venido a visitarnos olvidando que los martes son nuestro día modicano, y Montse además olvidó la llave de nuestro piso, de manera que se iban ya sin entregar el regalo que nos traían, “una pizarra blanca para rotuladores de borrado en seco, con marco de aluminio y bandeja” (estas 15 palabras se jibarizan hasta reducirse a nada más que cinco en la versión alemana); uno de esos que llaman “memory board”, para colgarlo en la cocina y dejar escritos en ellos los mensajes que nos intercambiemos y también las citas con médicos, pedicura, peluquera, etc. Se quedaron Rebeca y Montse hasta las cinco y fue un bonito postre al almuerzo, que hoy terminó con una ronda de Averna con hielo por cuenta de la casa, en la que dejé que participase Diny. Al despedirse, bajé con Rebeca, que camina muy lenta, muy despacio,, y le presté uno de mis dos bastones, aquel al que se le puede graduar su altura y que me compró Diny en la tienda de los paraguas de la Puerta de Sol, en el milenio pasado, diría Carlitos.

Weiß/Colonia, 29.12.

1:45 am : Estuve viendo un excelente documental sobre la vida de Agatha Christie, y en ausencia de un progama atractivo en la tele terminé de leer al segundo envite, el primero fue ayer, la novela de Helena Araújo Adelaida: 1848, publicada póstumamente hace unos meses. Confirma mi opinión de que Helena era una excelente escritora, opinión que en Colombia parece que pocos comparten, y es una injusticia como la copa de un pino. Y está claro, le hacen pagar el hecho de que se fuera de un país dominado por la iglesia católica y la violencia política, para asentarse en el polo opuesto, la idílica Suiza. Pero los apátridas voluntarios, como yo también lo soy, sabemos que al irnos renunciamos a los oropeles del renombre de campanario. Que se lo metan por donde amargan los pepinos.

Le escribo a Ulli que después de nuestra charla de ayer sobre el coro de bebedores de Marina he encontrado una joya de grabación que incluye dos versiones: una de por allá 1960, que fue la que yo vi de muchacho en el Gran Teatro de Huelva, con Francisco Kraus, el hermano de Alfredo en el papel de Roque, y una de treinta años después, con otro gran barítono español, Joan Pons, en ese papel: «La primera puedes oírla adelantando el cursor hasta 1:11’49» y la segunda en el minutaje 3:06’49», la primera con la Sinfónica de Madrid y la segunda con la de Tenerife. Es un prodigio oír de qué manera Alfredo conservó su voz hasta bastante pasados sus 60 años. Y acerca de la función de Lisboa, de esa noche mágica con nadie menos que Maria Callas, quien tuvo que echar el resto para no desmerecer frente al tenor español que suplía de apuro al que estaba en el reparto pero se enfermó: te anexo este texto y una breve muestra de la grabación que hizo la radio nacional portuguesa en vivo».

Weiß/Colonia, 30.12.

2:00 am : Es la segunda vez que veo Absense of Malice [Ausencia de malicia, en alemán La reportera sensacionalista]. No es de lo mejor de Sydney Pollack, pero qué buena actriz era Sally Field y, sobre todo, qué grandísimo actor fue Paul Newman. Nomás el guion es tan flojo que si no fuese por el carisma de PN, la peli naufragaría más pronto que el Titanic.

Si yo caracterizara con epítetos a los personajes de mis cuentos, o las personas que menciono en este diario, como lo hacía el compadre Homero («Aurora, la de los rosados dedos»), a Diny bien la podría caracterizar como «la que va encendiendo las luces», y a mí como «el que va detrás apagándolas»aunque no en un sentido figurado en ninguno de ambos casos, sino simple y estrictamente pensando en el implacable contador de la corriente eléctrica. Y la cosa viene de lejos, recuerdo la formidable entrevista que me concedió en el milenio pasado, como diría Carlitos, el grande Klaus Staeck, y cuya transcripción publiqué 25 años después en La Jornada. Cuando abordamos el ahorro de energía, de pronto me preguntó: «¿Conoce usted a alguien que ahorre energía, que por ejemplo en su casa apague las luces que no necesita?» Le respondí al tiro: «Conozco, pero no por conciencia ecológica, sino por un atavismo ahorrativo, me crié en la menesterosa posguerra española». Se echó a reír.

Una columna de Joaquín en la publicación virtual barranquillera Contexto me ha hecho recordar a mi querida Marvel, y las tardes que hemos pasado con ella en su departamento de París, de charla sobre todo lo divino y todo lo humano, valga el pleonasmo. En mi ejemplar de En diciembre llegaban las brisas conservo la cartita autógrafa con que me la envió, según me decía por recomendación de Plinio Apuleyo y Elizabeth Burgos, quien entonces creo que todavía andaba casada con Régis Debray. La siguiente vez que fuimos a París (lo hacíamos dos o tres veces al año en aquellas décadas irrepetibles y maravillosas, los 70 y los 80) la llamamos y nos invitó a visitarla, cosa que hicimos y repetimos ya cada vez que nos parachutábamos en las orillas del Sena. Hasta que una vez ya no estuvo más para recibirnos. También conservo entre las páginas de esa novela impar, la cariñosa tarjeta de felicitación navideña que nos envió en 1990. Espero reencontrarme con Marvel en el Valle de Josafat. Siempre teníamos muchas cosas que contarnos. Ella más que yo, claro está.

Weiß/Colonia, 31.12.

2:30 am : Volví a ver La aventura del Poseidón, por más que lo de llamar “aventura” a una catástrofe semejante es como si filmasen la hecatombe de Pompeya y Herculano titulando la peli Las travesuras del Vesubio: en todo caso, esta del Poseidón me gustó aún más que la primera vez. Leo en los Trivia de su ficha en www.imdb.com: «Stella Stevens [en el papel de Linda Rogo] dijo una vez que siempre deseó haber conservado las bragas que llevaba en la película, ya que podría «subastarlas en EBay y ganar una fortuna»». Claro está que lo mismo podrían haber dicho Carol Lynley y Pamela Sue Martin, las tres se pasan en calzones ⅔ del metraje. Y luego estuve viendo el programa resumen del año de Dieter Nuhr, uno de los mejores kabarettistas del país y cuyo humor es el que más y mejor me va, tres muestras: «El nuevo gobierno quiere legalizar la marihuana, y me parece bien porque la octava ola no la vamos a sobrevivir simplemente emborrachándonos. [] Creo que el virus lamenta profundamente que haya un nuevo ministro de Salud. [] The fake ex president no tuvo necesidad de incluir en su gobierno a su caballo, como lo hizo Calígula, porque con él mismo ya no tenía necesidad de ello».

Invito a Diny a almorzar en el Bistro Verde, y al encargar por teléfono la mesa me reconoce al tiro la  simpática Angelika. Luego, cuando llegamos al local, enseguida nos atiende y es muy de agradecer el respeto y la atención que nos dispensa, no en vano fuimos unos de los clientes más constantes en los largos meses del lockdown, haciéndonos servir la comida en casa. Eso me lleva a plantearle a Diny algo en lo que vengo reinando desde hace tiempo: que lo mismo que tenemos un jour fixe los martes en La Modicana, tengamos otro los sábados, ella y yo, en el Bistro Verde. Y Diny está enseguida de acuerdo. Hasta participa con un par de cucharadas en mi Apfelstrudel, que hubiera hecho las delicias de aquel gran degustador de postres europeos como era nuestro Álvaro Mutis.

Me llega con el correo quelonio un libro que me autorregalo, el Diario común de Sophia y Nathaniel Hawthorne. Hawthorne es uno de mis autores predilectos, desde mi lejanísima juventud, y sus Cuentos de la nueva Holanda me descubrieron un modo distinto de narrar. Lo que no sabía yo es que, recién casado, él y su esposa decidieron llevar un diario de sus impresiones comunes, como esta: «¡Qué felices eran Adán y Eva! Nadie se interponía entre ellos, y toda la inmensidad que les rodeaba servía tan sólo para anudar más fuerte sus corazones. Nosotros nos amamos justo como ellos, pero para nosotros no existe un pequeño, tranquilo y amable Jardín del Edén. Mi bienamada, ¿quieres seguir navegando conmigo para descubrir una isla estival? ¿No crees tú que Dios, desde el principio de los tiempos, nos ha reservado una?»

Weiß/Colonia, 1.1.2022, onomásticas de las Manuelas y los Manueles

1:10 am : Primero estuve viendo Buscando un amigo para el fin del mundo, que no conocía y me dejó muy conmovido, y luego When Harry met Sally, aunque me la sé de memoria. La medianoche llegó en el preciso instante en que Sally camina con Marie al encuentro con Jess y Harry, porque Sally quiere celestinear a Harry con Marie, y Harry a Jess con Sally, con el resultado de que Marie y Jess se enamoran como por un flechazo inesperado de Cupido. En ese momento el reloj digital al lado del televisor marcó las 00:00 y un segundo después, mientras yo brindada por la muerte del hijueputa 2021 ya estábamos en el 2022. Diny duerme pacíficamente desde las 8:00 pm porque la programación de fin de año, menos en dos o tres canales, es realmente vomitiva.  Ah, y aun cuando la cohetería y toda clase de pirotecnia están rigurosamente prohibidas, los estallidos de los petardos y las trazas de las bengalas en el cielo no han cesado todavía. ¿Cómo puede controlar la policía medianamente bien lo que hacen 80 millones de habitantes? Stalin sabía cómo, y el pintor de brocha gorda también, y la Stasi, pero por dicha este país no es ni la Unión Soviética ni la Alemania nazi ni la RDA. Ni Cuba.

Vinieron Pia y Chico a recogernos para ir a comer al chino de Rodenkirchen, donde somos casi los únicos clientes a las 2:30 pm. A través de la charla, donde llevo la voz cantante, Pia descubre muchas cosas que desconocía acerca de la saga de los Bada de Huelva. Le divierten en especial las anécdotas sobre el viaje de Oskar con nosotros en el 2016, para cumplir su deseo de conocer a la rama choquera de la familia; y la del rótulo de la peluquería de Alejandro; y cómo fue que Amelia me salvó la vida cuando yo tenía trece años y el médico de la familia me recetó un purgante, pero Amelia no aceptó el diagnóstico y llamó a otro médico, quien después de una palpación me metió en su auto y me dejó en manos de don Félix Sanz de Frutos, para operarme a vida o muerte: no tenía el “estómago sucio” que diagnosticó el médicus familiae, sino una peritonitis de órdago a la grande. No deja de ser un chiste de humor negro que ambos médicos que me atendieron tengan calles con sus nombres en Troglodia.

*******************THE END*******************

2 COMENTARIOS

  1. No me perdí una sola bebida del Concierto de Año Viejo, y a pesar de mi probada resistencia, acabé cantando Asturias patria querida, pero mereció la pena.
    Venturoso 2022 a toda la familia Bada Hansen.

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