De mi Diario / Semana 6 / 2015

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Uno puede llegar a ser padre a pesar de no casarse con la madre de sus hijos. Chapeau, Wikipedia!

 

Weiß/Colonia, 1.2.

2:50 am : La compu atorada, agarrotada, quiero escribir pero sólo me sale espuma, César Vallejo de mi alma, y escribo, escribo y sigo escribiendo, y la pantalla continúa en blanco hasta que de repente, al gnomo que la controla le sale de los cojones que leas lo que escribiste y que, claro, está lleno de fallos de teclado que te obligan a reescribir toda la frase. Qué hija de la remilputa.

 

Me escribe Héctor después de leer el poema de Lars Gustafsson que traduje en la entrada de ayer: «Qué bueno es cuando alguien dice tan perfectamente lo que uno no sabía que sentía». Respecto del otro poema, el de Zagajewski, me dice Marta desde Varsovia que mi traducción está bien y sólo hay que cambiar tres tiempos verbales y una expresión, donde dice «más y más lejos» debe decir «desde el principio». Lo corrijo todo ipso fuckto en Fronterad y en este diario.

 

Sigo con la biografía de B. Traven. Que sabía muy bien lo que quería, se nota sin ambages en la carta que le dirige el 27.3.1927 a su contacto en la Büchergilde Gutenberg, el sello que le edita; arguyendo el número de afiliados a esa empresa gremial, le dice al respecto de la que luego sería su novela más leída, El barco de los muertos: «Diez mil lectores no son nada en absoluto, quiero tener 250.000 lectores de este libro. Y le confieso que no estaré satisfecho con la Büchergilde hasta tanto no haya conseguido los 250.000 lectores. Si no es por las buenas, pues entonces con ametralladoras». ¡Cómo se conoce que escribía desde un México recién salido de la revolución!

 

Weiß/Colonia, 2.2.

Desde Caracas, Marcos me hace llegar un justo y merecidísimo homenaje a Barbara Stanwyck a los 25 años de su muerte. Entre las de la vieja guardia era mi predilecta, de largo. Con Rolando (él siempre la llama por su nombre real, Ruby Stevens) hemos recordado muchas veces, siempre con admiración, no menos de una docena de sus películas, todas ellas inolvidables justamente a causa de su actuación. Las que prefiero sobre todas son Double Indemnity [Perdición], de Billy Wilder, entre las dramáticas, y The Lady Eve [Las tres nohes de Eva], de Preston Sturges, entre sus comedias. Creo que hasta la aparición de Meryl Streep no ha habido una actriz con tantísimo talento para desempeñarse con un acierto infalible en cualquier género. Aunque de la Streep no recuerdo ningún western, y la Stanwyck filmó varios, el mejor de todos Forty Guns, de Samuel Fuller. No, no fueron nada malos los directores para quienes trabajó, y no defraudó a ninguno.

 

Ángeles me escribe diciéndome que coincide con varios de los diagnósticos que he recibido de tantas partes del mundo, que debo moderar mi relación con las series policiales, y que vea un poquito de “Downton Abbey”. Y que cada vez que me vaya triste a la cama, vea el baile de “Begin the Beguine” con Eleanor Powell y Fred Astaire. Y sí, tiene razón, esa escena de Melodías de Broadway puede resucitar a un muerto. La puse en pantalla y llamé a Diny para que se sentara donde me siento escribiendo ahora, y la viese con los auriculares modulados a toda pastilla. Al terminar se sacó los auriculares y sentenció: «Y bueno, quien puede, puede».

 

En la biografía de B. Traven hay una carta estremecedora que le escribe a su contacto en Berlín, en la Büchergilde Gutenberg, contándole al pormenor el asalto en México de unos bandidos a un tren que iba protegido por 51 soldados, de los que 48 murieron defendiendo el convoy, y los otros tres quedaron tan malheridos que no sobrevivieron. Amén de ello mataron a más de cien pasajeros, entre ellos veinte niños menores de diez años, todo esto antes de prender fuego al tren y darse a la fuga. La carta es del 7 de mayo de 1927. Y me hace pensar en las tragedias de Ayotzinapa y Tlatlaya, y se me cuela en el ánimo algo así como una angustia indefinible.

 

[He traducido los dos fragmentos de cartas de B. Traven a su editor en Berlín que se refieren al tema del bandidaje en el México de los años 20; Traven los escribe para garantizar el carácter documental de los epìsodios con los bandidos en su novela El tesoro de la Sierra Madre. Por su interés los cuelgo al final de esta entrega de mi diario a Fronterad. La traducción la he hecho a instancias de Héctor, a quien las cifras que da Traven le parecen «demasiado altas y demasiado redondas: cien pasajeros muertos, veinte niños menores de diez años, y luego cómo se incendia un tren. No digo que sea falso, digo que es desmesurado. No hay un incidente así en toda la historia de la revolución mexicana que para 1927 había menguado. El México de ese año se horrorizó por la ejecución a sangre fría de un grupo de políticos y generales que se habían rebelado contra el gobierno. Tantos como doce, los seguidores de Francisco Serrano, muertos en Huitzilac. Es el incidente que da pie a la novela La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán. Supongo que una barbaridad como la que narra Traven habría producido un escándalo mayor al de Huitzilac, pero no tengo registro de tal escándalo. Si está la fecha del desaguisado en la carta sería muy fácil rastrearlo en la prensa. Lo que sí no podrá ser es que haya pasado algo así y no se haya reflejado en la prensa»].

 

Sé que quienes adoran a Audrey Tautou como Amélie no me lo tomarán a bien si les digo que es mucho más actriz en Quiero ser famosa. Acabo de verla de nuevo y la adoro. Y ella es otra más, gracias a los dioses, de la estirpe de la Stanwyck y la Streep. Laus Deo!

 

Weiß/Colonia, 3.2.

2:40 :Silent Witness” es una serie por la que pareciera que no pasa el tiempo. La sabia mezcla de lo policial y lo forense es incombustible. Ya van por la temporada 17 y tienen programadas la 18 para este año y la 19 para el 2016. Y ha sobrevivido a la marcha de dos de los protagonistas principales, Tom Ward en la 16ª temporada, y William Gaminara en la 17 ª.

 

Quienes nos afeitamos a la antigua usanza, con jabón y cuchillas (gilettes las llaman en el Río de la Plata), somos expertos en garantizar la calidad del agua corriente. La del agua corriente acá en Colonia es imprevisible. Hay días en que la brocha saca del jabón una espuma espesa y cremosa, como merengue, igual que en Madrid o en París, y hay otros –hoy, sin ir más lejos– en que de la pobre brocha, y por más que uno se obstine, no se obtiene ninguna otra cosa que una especie de barro blancuzco como de aguanieve que acaba de derretirse. Merde!

 

Vamos a almorzar en La Modicana, con Arzola, que vino con la nueva computadora que me va a instalar hoy, construida por él y un poco, o un mucho, cortada a la medida de mis necesidades, de mis prioridades. Que son tres: a) la de poseer la mejor máquina de escribir que nunca tuve; b) la de permitirme archivar mis partos sin diezmar ningún bosque; y c) disponer de una estafeta a tiempo completo, entran mensajes a lo largo de las 24 horas, 365 días al año (366 los bisiestos), y salen mensajes mientras yo estoy sentado enfrente de ella. Para más nada la necesito, jamás he perdido tiempo haciendo eso que los computópatas llaman “surfear”. Arzola empezó a instalar el nuevo programa alrededor de las 3 y se marchó a las 8 anunciando que regresaría mañana o  bien el jueves, para darle los últimos toques a la instalación. Tiene la impresión de que el disco duro que había en mi compu, y que usé hasta ayer, se ha dañado y que he[mos] tenido la gran suerte de poder copiar en limpio todos los archivos antes de que exhalara su último aliento. Aquí tengo que añadir algo, y es la profunda admiración que siento por Arzola: él es una prueba fundada de que el talento para escribir, y el suyo es grande, no está para nada reñido con una sapiencia casi de médium en materia de electrónica. “El Manitas”, como yo lo llamo, a la manera madrileña, es capaz de convertirte un lavavajillas en la mejor computadora que hayas tenido en tu vida. Sería cuestión de preguntárselo alguna vez –a lo mejor me atrevo algún día–, si construir una compu no le reporta la misma satisfacción que escribir una novela o un cuento.

 

Weiß/Colonia, 4.2.

Efectivamente, el disco duro de mi vieja compu estaba dañado, así es que me llama Arzola ya camino de Saturn para comprarme uno nuevo, y al mediodía regresó a casa para el segundo toro, es decir, para mejorar aún  más la faena. Estuvo acá desde las doce de mediodía hasta las 3 pm, y me ha dejado bien montada una compu de lujo a la que sólo le falta el complemento de un nuevo teclado; el que tengo es de hace más de diez años, y eso no es lo malo, sino que, como a su dueño, se le nota la viejez, Diny dixit! Y ahora acabo de pasar, después de la merecida siesta, unas cinco horas de familiarizarme con los nuevos formatos, amén de soltar el lastre de muchos archivos que andaban con un exceso de peso muerto.

 

Arzola llegó unos diez minutos antes que Vincent, a quien nos lo trajo Angie porque él andaba enfermo y ella tenía que asistir impepinablemente a una reunión de trabajo en el suyo, a causa de una Fundación creada en el mismo y en la que ella se va a desempeñar. El pobre chico se quedó la ½ del tiempo tendido en el sofá bien arropado, y luego viendo con Diny la tele, esperando a la mamá, con llegó con una hora de retraso porque le agarró la hora punta en la orilla del Rhin, donde siempre se producen embotellamientos de kms y kms cuando todo el mundo sale de su trabajo y quiere regresar lo más pronto posible a casa. Por una llamada de Montserrat supimos al rato que Henri tampoco ha ido hoy al Kindergarten, siguen atiborrándolo de antibióticos porque parece que el virus que lo agarró es de los tenaces. La remilputa que lo recontramilparió.

 

Weiß/Colonia, 5.2.

0:05 pm : Pasan de nuevo la primera temporada de Code 37, la policial belga (flamenca, para ser más exactos) que transcurre en Gante y que protagonizan la comisaria Hannah Maes y su equipo de la Brigada Antivicio. El sitio imdb no enjuicia muy bien a la actriz que desempeña el papel de comisaria, Veerle Baetens, «This is a typical case of total miscasting» dice la página sabia del mundo del cine. Y puede que tenga razón, pero entonces habría que decir que la serie es buena, a pesar de la protagonista. Sea como fuere, yo me las prometo felices con su regreso a pantalla. Y ahora toca ver Insomne en Seattle antes de acudir a la cita con Morfea, ya en Escocia.

 

En el diario, hoy, un editorial sobre las series de TV, que le han ganado el terreno al cine en lo que se refiere a atractivo para el público, y no en función de la comodidad que supone verlas en casa; también puede el cinéfilo quedarse en casa a ver la peli en DVD. No es por eso, la batalla, dice el editorialista, la han ganado porque su formato le proporciona al guionista y al realizador la posibilidad de ahondar en el tema y en los caracteres de los personajes. Añade que, en este sentido, los buenos guionistas son los legítimos sucesores de los narradores del siglo XIX que enriquecieron la novelística con las novelas por entregas, algunas de ellas obras maestras, como Los hermanos Karamasov, por ejemplo. Creo que lo dicho por el editorialista se puede aplicar a una novela como Pride & Prejudice: las dos versiones asequibles de las correspondientes series de la BBC (1979 y, sobre todo, la de 1995) son infinitamente superiores a las dos versiones para el cine, en 1940 y en el 2005. Lo he dicho repetidas veces en este diario y me alegró que me lo confirmara este editorial. Cuya pertinente aparición hoy se debe a que la Berlinale, el festival de cine de Berlín, se inaugura esta noche, y en su jurado figura uno de los grandes productores de series de TV, Matthew Weiner, el creador de Mad Men. Esto de la Berlinale me recuerda que  Diny y yo nos conocimos en la de hace 50 años, sólo que entonces se celebraba en verano, hasta que la industria hotelera berlinesa protestó porque el festival le arrebataba turistas veraniegos mientras que en el invierno siempre tenían grandes huecos de clientela. Y así, gracias al dios Mercurio, pasó de celebrarse en junio/julio a hacerlo en febrero. Febrero y Berlín, brrrrrrrrr 

 

In re teclado español para mi nueva compu llamé al gran especialista de la familia en el tema, mi primo Laure, en Huelva. Creo que él debe de haber sido, allá, una de los primeras personas que tuvo su propio ordenata en casa. Y como me lo esperaba, me facilita una dirección a través de la cual podría comprar online ese teclado en las mejores condiciones, vía internet, y el cartero me lo entregaría en mano a la mayor brevedad posiblesiempre y cuando “el Manitas” no me llame para decirme que encontró acá algo mejor de segunda mano . Laus Deo! Atque Laure.

 

Weiß/Colonia, 6.2.

Al final me convencí de que en Alemania no voy a conseguir un teclado español de segunda mano, y casi lo prefiero, me decido por el nuevo y empiezo a rellenar el pedido a la dirección que me pasó ayer Laure, pero cuando llego a la casilla PAÍS sólo se me ofrecen tres opciones, a saber: España, Portugal y Andorra. Otra vez llamar a mi buen Laure para rogarle que me haga la gauchada, que lo compre él y me lo mande por correo quelonio desde Troglodia. Dicho, hecho y al rato tengo ya la confirmación de la compra, así es que nada más me queda una semana de seguir con este maldito teclado donde la Y y la Z andan cambiadas de lugar, donde la ñ, cada vocal acentuada y los signos de apertura de interrogación y admiración tengo que conseguirlos pulsando ALT y marcando un número de tres cifras, en fin, qué gran quilombo, sobre todo para alguien que es un perfeccionista como yo. Antes me moriría que escribir sin acentos y sin ñ.

 

Ángeles y yo pensando unísono, según se desprende de un tuit que ha subido hoy a su cuenta en Twitter y que es casi un comentario (sin conocerla) a una entrada de ayer en este diario:

 

Me cuenta Diny, al regresar de lo de Montse, que Henri parece ya restablecido por completo, que Oskar ha descendido mucho en su rendimiento en la escuela y, por el contrario, Paul ha sacado muy buenas notas, entre ellas un 1, la máxima, en Literatura. «Así que ya tenemos un nuevo escritor en la familia», le comentó Diny. «No –le respondió Paul–, lo mío es el teatro». «¿Teatro?, ¿qué teatro?» «Estamos ensayando La ópera de los tres centavos». «¿Y qué papel es el tuyo, Mackie Navaja, Tiger Brown?» «¡Qué va! Es un papel mudo, soy un dependiente, detrás del mostrador, en la tienda de Peachum». Pienso que si me lo hubiese dicho a mí yo le habría citado al gran Stanislavski: «No hay papeles secundarios, sino actores secundarios». 

 

Weiß/Colonia, 7.2., san Ricardo, rey

1:10 am : Este es el mejor episodio de la saga del comisario Beck, nunca me lo pierdo, pero lo que quiero anotar es que yendo a la busca de un buen enlace para el hipervínculo en Fronterad me encontré con una frase acerca de Maj Sjöwall y Per Wahlöö, los autores de la saga original, en soporte libro: «Per estuvo casado en dos anteriores ocasiones: con Inger entre 1954-1957 y posteriormente con Sylvia, con quien tuvo a su hija Annikki (nacida en 1962). Con Maj Sjöwall, a pesar de que no llegó a casarse, tuvo dos hijos: Tetz (1963) y Jens (1966)». Entendido, uno puede llegar a ser padre a pesar de no casarse con la madre de sus hijos. Chapeau, Wikipedia!

 

En el canal Arte, a las 7:30 pm, un reportaje dedicado a las chivas, como los colombianos llaman a sus autobuses regionales todos pintados de vivos colores y hasta con cuadros que recuerdan mucho los de Rousseau el Aduanero. Buen documental, especialmente porque permite ver en primera fila cómo es el minucioso, nada fácil trabajo de los pintores especializados en este género; hasta dos meses les lleva el repintar un bus como el que protagoniza este reportaje.

 

Descanso de la maratoniana lectura de la biografía de B. Traven al llegar al ecuador del libro, la página 400. Y descanso iniciando en paralelo la lectura de las memorias de dos mujeres distintas en todo y por todo, Sybille Bedford (de quien ya conozco el entretenido relato de su novelesco viaje a México) y Grisélidis Réal, descubierta por casualidad cuando estaba con Miss Hortensia Google buscando un dato que nada tenía que ver con ella. Así se desasna uno, por casualidad.

 

***********FIN***********

 

Apéndice :

                              Cartas de B. Traven a su Lektor en la Buechergilde Gutenberg :

21.4.1927

[Acompañando una página con fotos del diario El Universal]

Juzgándolo nomás por las imágenes, ya puede usted imaginarse que de semejante gente no se puede esperar gracia ni compasión. Los bandidos que aparecen en ellas difunden el terror durante semanas lejos de los alrededores de la capital. Asaltan a hombres y mujeres, mexicanos y estadounidenses, no solamente los roban sino que los abandonan completamente desnudos, después de haber maltratado a sus víctimas de una manera bárbara. No es posible establecer el número de las víctimas porque los asesinados no pueden personarse. Las mujeres, no en todos los casos, pero sí en muchos, fueron violadas de una manera bárbara y la mayoría de las veces de un modo bestial y contra natura.

7.5.1927

Este nuevo asalto eclipsa a todos los anteriores asaltos a trenes. El tren iba custodiado por 51 soldados del 1er. Regimiento Mexicano de Artillería de Campo. Estos soldados eran unos tipos formidables, defendieron el tren durante tres horas y media. Después de eso, 48 oficiales y soldados habían muerto, y los últimos tres quedaron tan malheridos que no podrán sobrevivir. Fueron asesinados más de cien pasajeros, entre ellos veinte niños de menos de diez años. Una familia sola perdió ocho de sus hijos. Sucedió exactamente así como en mi descripción. Los bandidos dispararon sin piedad contra los pasajeros apiñados, cargaron con bayonetas y cuchillos y machetes. Los vagones fueron asimismo rociados con gasolina y petróleo y les prendieron fuego, de modo que se quemaron los heridos y quienes no lograron escapar rápidamente. Las escenas que tuvieron lugar cuando el tren que acudió en su ayuda llegó a la estación principal de México no son para descritas. Tres hombres se volvieron locos, una mujer se suicidó en la estación. El grito de guerra de los bandidos durante el asalto fue «¡Viva Cristo Rey!»  La Iglesia católica pone en tela de juicio que los bandidos fueran comandados por tres sacerdotes, pero todos los viajeros declararon haber visto a los tres, y algunos de ellos cuentan que uno de los tres, durante el asalto a los vagones, gritó «¡La férula de Dios cae ahora sobre vosotros!» Supongo que los diarios alemanes también habrán informado acerca del asalto a este tren.

El Gobierno destruye ahora por completo el territorio de los bandidos. A la población pacífica se la invita a abandonar el territorio en el plazo de dos días. Entonces llegan los soldados y con el apoyo de aviones militares se arrasan 25 ciudades y pueblos de esa comarca. Es un método cruel, pero el único eficaz. Los soldados no pueden avanzar más a causa de las montañas, les acechan en los estrechos desfiladeros. Esas ciudades y pueblos constituyen el escondrijo de los bandidos, y si se destruye el escondrijo, los bandidos tendrán que irse, porque esas gentes se encuentran desamparados sin sus familias y las familias necesitan lugares donde aposentarse, ciudades y pueblos.

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4 COMENTARIOS

  1. A Bárbara Stanwyck yo le
    A Bárbara Stanwyck yo le tenía manía porque siempre la veía con cara de perversa. Bobadas mías.

    • No, Manu, no siempre, basta

      No, Manu, no siempre, basta recordar Las tres noches de Eva y el resto de las comedias en las que intervino. Reconozco, eso sí, que como para poner cara de perversa era de las mejores en el género. Y desde luego un juego de miradas, un leve pestañeo suyo, encerraba más arte histriónico del que ejercen hoy muchas estrellas durante 120 minutos de metraje.

  2. Querido Ricardo:
    Renée Kantor

    Querido Ricardo:

    Renée Kantor le dedicó un perfil a Grisélidis Réal en nuestra página: Grisélidis Réal: escritora, pintora, prostituta. La vecina de Borges en un cementerio de Ginebra (https://www.fronterad.com/?q=griselidis-real-escritora-pintora-prostituta-vecina-borges-en-cementerio-ginebra), que además está incluido en la antolojía en papel de los cinco primeros años de fronterad. Yo también hablé de ella en mi blog: La oscuridad de la noche me dio ojos negros (https://www.fronterad.com/?q=bitacoras/alfonsoarmada/oscuridad-noche-me-dio-ojos-negros).

    Un abrazo,

    AA

    • Aaaaaaay, mi querido AA, me

      Aaaaaaay, mi querido AA, me cayó el vintén, como dicen en el Uruguay, en efecto, no fue durante una búsqueda con mi dilecta amiga Miss Hortensia Google cuando descubrí a Grisélidis Réal, sino leyendo Fronterad. Y confieso con rubor que aunque ya recibí el ejemplar de la Antolojía que compré, todavía no le he dedicado el largo rato que se merece. O sea que entre el Dr. Alzheimer y el Padrastro Cronos voy dando tumbos a trancas y barrancas por la Historia Universal. Alabado sea el santísimo sacramento del altar.

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