De mi Diario : Semana 8 / 2022

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Weiß/Colonia, 20.2.

2:00 am : No había ni una sola peli que valiera la pena en la tele, o por lo menos así me lo parecía, así es que programé el DVD de Emma, la versión con Gwyneth Paltrow. Sigue gustándome más la de la BBC, con Kate Beckinsale. Las dos se produjeron el mismo año, 1996: Gwyneth tenía 24 de edad, y Kate 23, pero mientras Gwyneth parece mayor, Kate parece menor, y esa baza juega a su favor; Emma es una jovencita de 21, y Kate la hace parecer hasta de menos de 20. Ahora bien, la peli con Gwyneth no es mala en absoluto, todo lo contrario, con estupendas actuaciones de Greta Scacchi, Toni Collette, Ewan McGregor y  Jeremy Northam. Y hay una tercera versión, que todavía no conozco y me interesa mucho, compraré el DVD, sobre todo por la novedad de que la dirige una mujer, Autumn de Wilde, y se trata nada menos que de su primer largometraje, muy alabado por la crítica más exigente.

Rebeca pasó por casa un par de horas para ayudar a Diny. Los dioses todos bendigan a esta hija por sus desvelos y su cariño. Siempre dije de ella, y cada día que pasa me lo confirma, que heredó de mi padre la inteligencia del corazón, la más difícil de poseer.

Después de leer mi diario, y a propósito de la experta en Inteligencia Artificial Jaume–Palasí, quien durante una entrevista en alemán afirmó que en España se dice «pedirle peras al roble», me escribe WS desde Karakogrado y me cuenta: «Aquí –en Venezuelistán– hay un político horrendo que siempre dice: No se le pueden pedir peras al horno. Otro, todavía más espantoso, dijo que algo que lo sabía todo el mundo era Popol Vuh (en vez de vox pópuli». Y sí, desde luego, pedirle cultura a esa chusma de los políticos populistas son ganas de pedirle peras al ciprés. Desde Karakogrado hasta Mar–A–Lago.

Weiß/Colonia, 21.2.

1:00 am : Cuarto y último episodio de la serie policial sueca protagonizada por Sven Hjerson, a quien nos lo presentan como el mejor detective de Escandinavia. Es una serie fallida, que ha ido de mal en peor episodio a episodio. En el de esta noche hay momentos en que te das cuenta de que ni los actores ni el director ni el guionista, vamos, ni la script girl, saben de qué va la cosa, los actores se mueven y dialogan sin la más mínima convicción y como buscando inspiración en los muebles o en el paisaje, cuando el rodaje es en exteriores. Supongo y espero que no habrá una segunda temporada. En un país acostumbrado a la calidad de series policiales como las del comisario Beck, Wallander, Millenium, El puente, no se le ha perdido nada al compadre Hjerson. Tensaron demasiado el arco y se rompió.

A las 7:30 am vino un albañil a tapar un agujero en el cielorraso de nuestro cuarto de baño, y tocó varias veces el timbre, y Diny no lo oyó, así es que el buen hombre se tuvo que ir de vacío. A  las 7:30 es aproximadamente mi período de sueño más profundo, porque me suelo ir a dormir alrededor de las 3:00 pm, así es que tampoco yo oí el timbre. Acabo de hablar con el albañil, que llamó por teléfono y hemos convenido que mañana vendrá a las 7:00 am y que yo me iré a dormir dejando el telèfono al alcance de mi oído en la almohada de al lado, pero además debo alertar a Diny para que esté atenta a la llegada del auto, que aparcará al lado de los contenedores de basura y lleva bien visible en la carrocería el nombre de la firma, Breuer. Ojalá esta vez resulte. Lo de mi tejido nervioso deshilachado no es una broma con el idioma, es una dura realidad.

Me escribe mi pequeña Phoebe, muy concisa porque, me dice, está padeciendo una cefalea espantosa. Le contesto: «Me inquieta lo de tus dolores de cabeza. Te diré que yo, hasta agosto de 1990, tenía ataques de migraña casi cada cinco o seis semanas, debía quedarme un casa un par de días hasta que el dolor remitiese, y mi secretaria, Ulla Haarmann, decía: «Es que a Ricardo le ha venido la regla». Pero en agosto de 1990 acudí a los cursos de verano de la Complutense, en El Escorial, y me sentaba a la hora de comer a la mesa de Camilo José Cela, quien uno de los días me dijo que se daba cuenta de que yo lo estaba pasando mal, le expliqué lo de mis migrañas regulares y me conminó  a ponerme en contacto con el médico de los cursos, quien luego de oírme me preguntó si yo controlaba mi presión arterial, le dije que no, me contestó que a él le parecía que el origen de mis migrañas pudiera ser una presión arterial de subibaja, que apenas llegase a Alemania contactara con mi médico de cabecera y le explicase lo que él me estaba diciendo. Me recetó además unas pastillas que me reanimaron en menos de 24 horas y al llegar a Colonia acudí a mi médico y le expliqué lo que me dijo su colega. Me recetó la compra de un manguito para medir la dichosa presión arterial y que me la midiese diariamente durante un mes. Yo mismo me di cuenta de que aquel carnaval de cifras era como el protocolo de los ascensores del Empire State. Al mes le llevé los resultados al médico y me recetó una medicina que tomo a diario desde entonces. Ahora toquemos madera, mi pequeña Phoebe: desde agosto 1990 no sólo no he tenido una sola migraña. ni siquiera un dolor de cabeza. Coda: Allá por diciembre de ese año, una mañana, al llegar a la redacción, la buena Ulla Haarmann me preguntó sonriendo: «¿Estás embarazado, Ricardo?» ¡En cuatro meses no me había dado de baja por enfermo ni un solo día!»

Weiß/Colonia, 22.2.

1:30 am : Una gran peli alemana, Rosenstraße [La calle de las rosas], de Margarethe von Trotta, que algunos críticos, sin dejar de reconocer sus méritos, porque para eso tendrían que ser ciegos, califican como “trasnochada”, es decir, que no está up to date, a la altura de los tiempos que corren. A lo cual sólo puedo responder dando vivas al trasnochar. Somerset Maugham se burló simpáticamente de los críticos de esta especie titulando uno de sus libros de cuentos Lo mismo de siempre: si eran buenos antes, y el reproche es que son lo mismo de siempre, pues entonces siguen siendo buenos. Para mí, las pelis de MvT son atemporales, y hago mías las palabras de una de sus actrices predilectas, la gran  Barbara Sukova, cuando dijo: «Con ella no me importaría rodar ni siquiera la guía telefónica».

Vino a las 7:00 el albañil y dejó el cuarto de baño listo para una mano de pintura mañana, cuando se haya secado la reparación hecha en el cielorraso, tapando el agujero abierto a causa de una gotera.

En La Modicana almorzamos Ulli una ensalada romanesca con mango y gambitas, Diny y Carlitos unos tallarines con espárragos trigueros, y yo hígado de ternera a la veneciana, una exagerada ración de la que Diny se trae la mitad a casa para su cena.

Olvidé anotar hace unos días que estuve viendo la peli And So It Goes [Así nos va, también titulada Juntospero no tanto], de Rob Reiner, con un tema manido y que ya hemos visto en las respectivas actuaciones de Jack Nicholson, Robert Redford y Clint Eastwood, para solo nombrar tres actores de los muchos que lo han interpretado: el papel del cascarrabias misógino y hasta misántropo a quien le cambia la vida un niño, generalmente una nieta de la que no tenía idea que existiese. Así nos va se beneficia de la presencia de Diane Keaton y la niña Sterling Jerins, y bueno, Michael Douglas nunca conseguirá que deje de compararlo siempre con su padre y siempre pierda en la comparación.

Weiß/Colonia, 23.2.

2:00 am : Dos documentales sobre la RAF, los tupamaros alemanes. Fue como revivir los años más duros que hemos pasado en este país. Para compensar programé luego el DVD con la otra Emma, donde se luce Kate Beckinsale. Esta vez, como por arte de magia, conseguí verla en la versión original sin que me la entorpecieran los subtítulos en alemán. La última vez que la vi tuve que dejar la cosa por imposible ya que no lograba sacar los subtítulos. Seguramente se debía a que las pilas del mando a distancia se habían mandado mudar al Valle de Josafat de los electrodomésticos.

Regresó el albañil, de nuevo puntualísimo a las 7:00, y dejó de punta en blanco el cuarto de baño y la pared donde están las puertas a ese cuarto y a mi despacho, y en la que también se notaban las huellas de la gotera. Admiro la destreza de estos albañiles, que no dejan ni una salpicadura en el suelo, no sé cómo lo consiguen, pero para mí se cuenta entre las mayores proezas de los oficios manuales.

Hoy aparece en el KStAnz una esquela con un epígrafe de santa Teresa (esto lo estuve escribiendo con el teclado alemán, pero ¡cosa notable! el corrector automático siguió siendo español, por eso no faltan los acentos ni las eñes). He buscado infructuosamente en más de media docena de archivos de poemas de la santa, pero ninguno concuerda con el del epígrafe. Traducido del alemán al español diría más o menos lo siguiente: «Ahora es de noche, ahora es suficiente.  / Ahora llévame, Señor, a tus manos. / Era muy pesado cuando me cargaba [a mí misma]. / Ahora me llevas en el amor sin fin». No suena a santa Teresa ni leyéndolo de rodillas y con los brazos en cruz.

Vino el señor SK, que me recomendó Miguel García, mi ex colega de la Deutsche Welle, para que le echase un vistazo a mi compu y tratara de reparar lo reparable. En las dos horas que estuvo acá me dejó la compu casi en estado de revista. No 100% por dos  causas: a) su especialización profesional no es la que se requería; y b) ni siquiera él consiguió reprogramar todo el programa en alemán, de modo que tuve que traducirle el ciento y la madre. Pero el resultado final fue un 1+. El único problema con él, una persona amable y bondadosa, es que no quería aceptar que le pagase. Pero me salí con la mía, tengo la convicción acendrada de que el trabajo debe pagarse, y de ese burro no me apea naides.

Weiß/Colonia, 24.2., Jueves de Comadres

2:15 am : Pasaron Victoria [Los casos de Victoria], de la francesa Justine Triet con una actriz belga, Virginie Effira, que es todo un descubrimiento para mí. Ahora bien, en el cartel francés original se anuncia la peli como «Una heroína de los tiempos modernos. Una comedia hilarante», y a mí en verdad, más acompasado con su trama me parecería decir: «Una víctima propiciatoria de los tiempos modernos. Una comedia que es más bien una tragicomedia». Ha sido muy elogiada, pero yo la siento como confusa y a veces sin pies ni cabeza, aunque la Effira compensa muchas de sus debilidades.

Y pasó lo que todo el mundo sabía que iba a pasar, menos los políticos, según se desprende de sus reacciones ante el ataque del Ejército Rojo a Ucrania. No nos engañemos. Lo que Putin quiere no es ni más ni menos que el restablecimiento de la Unión Soviética, si es preciso a sangre y a fuego. No creo que nos cueste una guerra mundial con armas atómicas, porque Putin sería un mayor imbécil fanático e irracional de lo que ya lo es, si no supiera a ciencia cierta que en una guerra atómica a lo mejor sobreviviría alguna población mundial, pero no desde luego él ni sus tres guardias pretorianas. Y que, además, si la perdiese y sobreviviera pero lo apresaran, entonces sería juzgado como lo fueron los criminales de guerra nazis en Nuremberg.

Weiß/Colonia, 25.2.

2:00 am : Documentales sobre los servicios secretos rusos y sus grupos de desinformación y saqueo cibernético, la primera vez que la policía secreta putiniana permitió filmarlos en acción a un equipo de una TV occidental. Un observador resume: «No se trata de que Rusia mantenga una policía secreta sino que una policía secreta es la que mantiene al régimen de Putin». Me recuerda, no poco, lo que teníamos en España con el inferiocre. Putin y Franco, quién lo diría: Satán los cría y ellos se juntan.

Aparece en Nexos mi artículo sobre Severo con mi transcripción de su hermosísimo texto acerca de su libro preferido: el Diccionario. Talentos como los de Severo, Reinaldo Arenas y Manuel Puig son para mí muy superiores a los de gente como Jorge Edwards y tantos otros, autores de retorta.

Me escribe Annototta hablándome de su hipocondría. Le cuento: «Sé lo que es la hipocondría. Mi tío Laureano, el hermano menor (y único vivo) de mi padre era una farmacia ambulante. Cada vez que oía hablar de una enfermedad que no conocía no paraba hasta enterarse de los síntomas, y al poco de enterarse de ellos comenzaba a sentirlos sin padecerlos de verdad. y a comprar cuanta medicina existiera en botica para combatir ese mal que no padecía. No creo que haya habido un cliente mejor de sus farmacias en toda la historia de Huelva, donde tuvo su asiento la primera civilización que está documentada en la península ibérica, la tartésica, y que fue una maravilla».

Arcángeles dejó un comentario en el foro de mi blog en Fronterad: «Qué manera de escribir. Cada vez admiro más tu generosa vocación». Le he contestado lo siguiente: «A decir verdad, yo no le veo mayor mérito a mi escritura que el de practicar con el lector la cortesía de la claridad, como la practicaba Schopenhauer (leerlo en alemán es una pura delicia) y como según Borges también la practicaba William James. Como ves, tengo dos buenos maestros cantores en mi aprendizaje, el cual, dicho sea de paso, continúa día a día: la mayor de mis pasiones es la del conocimiento, la de aprender. En cuanto a Diny, se encuentra todo lo bien que se puede encontrar en su situación y ya Rebeca está gestionando la asistencia social, lo que en este país implica muchísima tramitación porque también en este terreno se produce mucho fraude y la Administración se ata bien los machos antes de saber a quien le entrega dinero fiscal, de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos. Pero no te preocupes, estamos en ello, y Diny no está tan mal que no pueda seguir haciendo una vida normal y mentarle la madre a Putin media docena de veces al día».

Weiß/Colonia, 26.2.

1:45 am : Vi de nuevo el segundo episodio de la primera temporada de Rebecka Martinsson, la jurista sueca con gran porvenir profesional en Estocolmo, pero acude a Laponia a un entierro y se queda allí como fiscal del distrito. Menos mal que esta vez no lo anunciaron como novedad en la programación. A mí la serie me gusta, como todas las que transcurren entre las nieves boreales, no sé a qué podrá deberse este tipo de predilección.

Tenía pensado invitar a Diny a almorzar hoy en el Bistro Verde, pero Rebeca y Montserrat llegaron con la idea de ayudar a la madre y de cocinar para nosotros. Ya les dije ayer que para mí no, porque estaría desayunando al mediodía, cuando se dejasen caer por acá. De todas maneras Montserrat me ha dejado una muestra de su quehacer gastronómico, amén de una paella congelada. Tengo unas hijas que no me merezco.

En el KStAnz una esquela fúnebre de una señora que de soltera se llamaba Dickinson, y el epígrafe de su esquela es de –¡oh casualidad! ¿o causalidad?– Emily Dickinson; son dos estrofas en inglés que encuentro traducidas por la uruguaya Amanda Berenguer: «Porque Yo no podía detenerme para la Muerte / ella amablemente se detuvo por mí / El carruaje nos llevaba solo a Nosotros / y a la Inmortalidad. // Lentamente avanzamos, ella no tenía prisa / y Yo había puesto al costado / mi labor y también mi ocio, / por Su Gentileza». Y otra de las esquelas aparece asimismo con un epígrafe de García Lorca, pero traducido al alemán: «No hay nada más vivo que un recuerdo».

Desde Tegucigalpa me escribe Isolda a propósito del artículo que le he dedicado a Severo en el día que cumpliría 85 años: «Imposible no agradecer este texto maravilloso». Le respondo: «Sólo hay un placer mayor al de la lectura de un bello texto. Y es el de transcribirlo al papel o a la pantalla, lo que hice con éste de mi querido Severo. Es como ir paladeando un buen martini seco a pequeños sorbos. Pero bueno, eso ya lo dejé dicho en mi texto. Gracias por leerme y escribirme. Saludos cordiales desde el limes del imperio romano, en la orilla buena del Rhin, donde termina la calle en la que vivo desde 1975, mientras en la otra orilla, como desde siempre, siguen acechando los bárbaros».

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2 COMENTARIOS

    • ¡Y que lo digas! Nos llamamos con alguna frecuencia por teléfono y nos trenzamos en unas pláticas de lo más divertidas. Es una mujer con un sanísimo sentido del humor. Y bueno, es coloniense, y la gente de Colonia goza de fama en Alemania por su buen humor, el «buen humor renano» es proverbial. Y los chistes de Colonia, en kölsch, no en alemán, son tan buenos como los de cualquier otro lugar. Sus personajes suelen ser Tünnes y Schäl, que es como decir el Gordo y el Flaco. Uno suyo de los que más me gusta es cuando Tünnes le dice a Schäl: «Schäl, tu mujer nos engaña». Vale.

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