De telas y arañas

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Marco Aurelio sólo encontró una imagen adecuada cuando quiso explicar su labor imperial: era como una araña en su tela esperando a las moscas. Siglos después, ese mismo símil fue utilizado por el iluminado y francmasón Ignaz von Born, un todo terreno intelectual y responsable directo de una de las logias más activas del siglo XVIII, para diferenciar la historia de las arañas, que había venido desarrollando la «historiografía antigua», de una historia diferente, que asimiló con la de las telas. La comparación era pertinente, según este vienés, porque los seres humanos eran como las arañas y se movían en la tela que ellos mismos tejían en silencio. En otras palabras, von Born creía que la historia debía explicar y atender a los diferentes marcos culturales, intelectuales o espirituales sobre los que actuamos, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello debido a su invisibilidad. La tela nos rodea y nos sostiene impalpablemente y, como recordaba Jan Assman, sin estos horizontes de sentido ninguno de nosotros sería capaz de actuar.

 

Somos arañas y la tela está en cada instante de nuestra existencia. A pesar del paso de los siglos, sigue siendo una imagen precisa para comprender la relación entre el individuo y la cultura. Esta constatación hace que el oficio de historiador siga siendo necesario. Pero esto no significa que el tema haya dejado de ser una de las grandes manzanas de la discordia de la historiografía, ya que tratar de juntar todas las piezas del puzzle es una tarea imposible. Con todo, nuestra época está marcada por los diversos encuentros de culturas y de horizontes de sentidos, como sostiene Peter Burke, nos encontramos ante una creolización del mundo. Vamos comprendiendo lentamente que no se puede defender que las culturas permanecen inalteradas y tampoco podemos afirmar que una tradición cultural consiga triunfar sobre las demás definitivamente.

 

En realidad, la cultura siempre ha estado relacionada con la mezcolanza. Desde nuestros orígenes hemos tejido culturas híbridas que, pese a los fundamentalistas presentes, son culturas de frontera y Europa no deja de ser un magnífico ejemplo en este sentido. En la frontera hay intercambio, recomposición y mezcla. Por otra parte, vivimos una reconfiguración cultural global que puede alcanzar una alta capacidad de diversificación de tal forma que facilite adaptaciones a las diferencias locales. Sin embargo, no sabemos hacia dónde nos encaminamos. Entre otras cuestiones, porque aún no sabemos valorar cómo ha cambiado internet nuestra forma de pensar y cuál será su impacto en nuestro horizonte de sentido…

 

 

«Todas las culturas actuales son culturas de frontera»

NESTOR GARCÍA CANCLINI

 

 

Joseba Louzao nació en Bilbao en 1983. Es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (UPV) y en la actualidad es profesor en el Centro Universitario Cardenal Cisneros (Universidad de Alcalá de Henares).
Está especializado en historia de las religiones y es autor del libro Soldados de la fe o amantes del progreso. Catolicismo y modernidad en Vizcaya (1890-1923) (Genueve Ediciones) y, como coordinador, de La restauración social católica en el primer franquismo, 1939-1953 (Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares). Este blog será su particular maleta preparada, porque el pasado siempre es un país extraño.