De `xeitos´ y `réquiems´

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Glòria Pérez-Salmerón ha sido relevada de la dirección de la Biblioteca Nacional. Había sido nombrada por el gobierno anterior. Ella dice que no se lo esperaba. En cambio yo no me explicaba que estuviera ahí una persona que había escrito Requiem Cantim Pace como piadoso colofón a una nota necrológica enviada a sus colegas de la Biblioteca a raíz de la muerte de un compañero. Me resulta pasmoso que una bibliotecaria (y de ese nivel) desconozca una frase latina, Requiescat In Pace (Descanse en paz), que aparte de formar parte del acervo cultural de los alfabetizados, figura en las esquelas de los periódicos y en las lápidas de los cementerios, entera o en siglas (¡R. I. P., Glòria, no R. C. P.!). Podría haber escrito “Descanse en paz” si tenía dudas. Pero claro, el problema es que no tenía dudas. Por algo Bertolt Brecht escribió el Elogio de la duda. Este es el país que tenemos. Como me dice una buena amiga: piensa que al menos tenemos la suerte de no haber vivido una guerra. Sí, claro que es reconfortante, aunque la posguerra tampoco fue manca. Pero si ves y oyes los ecos de guerras de ahora, te queda ese consuelo límite. Consuelo que no falte.

 

El término brasileño jeitinho intriga al escritor Javier Moro; en un artículo publicado en El País Semanal (“El corazón negro de Brasil”) confiesa que no es capaz de traducirlo. Ya no me sorprende el desconocimiento general de todo lo que tiene que ver con el gallego, que se extiende al portugués y al brasileño. Pero me choca en un escritor que estuvo tan cerca de Brasil: su primer libro, el estupendo Senderos de Libertad, contaba la génesis del asesinato de Chico Mendes, activista de los derechos de los caucheros de la Amazonía, por los poderosos estancieros que están decididos a que allí sólo se produzca (su) carne, caiga quien caiga. Él decide que viene a significar algo así como gesto, y nada más lejano. Jeito, y su diminutivo jeitinho, es la equivalencia portuguesa del xeito y xeitiño gallegos, y se pronuncian casi igual. Es verdad que el significado es escurridizo, pero habrá que aproximarse: gracia, habilidad, maña, y también modo, manera. Si un vestido no te cae bien, dirías que non tén xeito, el folklore habla de las rapazas xeitosas, y hasta hay casas xeitosas y otras que ni flores. Pero el caso es que los brasileños tienen jeitinho, es decir, un no sé qué de airoso y amable…

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.