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Mientras tantoDeconstrucción

Deconstrucción

La soledad del creyente   el blog de Stuart Park

Deconstrucción es el nombre que se suele emplear para definir la estrategia de Derrida en su análisis del lenguaje: estrategia, no programa, porque revisa y disuelve el canon en una negación absoluta de significado pero sin proponer un modelo alternativo.

Hasta ahora la filosofía tradicional de Occidente había presupuesto siempre un escenario de racionalidad sistemática, un mundo en el que en última instancia todo tiene sentido. La deconstrucción se rebela ante este abuso de la racionalidad proponiendo lo contrario: la imposibilidad de que los textos literarios tengan el menor sentido.

Platón

Según Derrida, la metafísica occidental desde Platón es esencialmente «logo-fono-céntrica», fundamentada en el erróneo concepto de una Forma ideal de la que la realidad no es sino copia, y articulada mediante palabras que no son sino copia de la copia de la Idea original. Nuestro universo conceptual se encuentra, por tanto, sujeto a la tiranía del logos, ilusoria fuente de significado último, sol imaginario en torno al cual gira todo signo lingüístico.

Para montar su ataque al logos, Derrida parte de la obra del filólogo suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913), quien revolucionó la lingüística moderna al poner de manifiesto la arbitrariedad de todo signo: no hay ninguna correspondencia lógica entre la palabra «gato» y el familiar felino así denominado, es decir, entre significante y significado.

Pero a pesar de su reconocimiento de la labor pionera del ilustre lingüista, Derrida procede a «deconstruir» los mismos postulados de Saussure, ya que el suizo no solo no rompe con la conjura logo-fono-céntrica sino que la confirma, pues el concepto mismo de «significado» (como si éste pudiera existir al margen del significante) atestigua el pertinaz poder de coacción del imperio del logos.

Para Derrida, no hay posibilidad alguna de significado «puro», «libre», o «independiente»: todo significado constituye a su vez un nuevo significante que no hace sino aplazar ad infinitum la consecución de cualquier sentido final. No puede haber sistema, estructura, construcción de significado último: solo aplazamiento, trazas, huellas, huellas de huellas, différance (el neologismo más célebre y característico de los acuñados por Derrida, que une en francés tanto la idea de diferencia como de aplazamiento).

Para Steiner, «la deconstrucción nos enseña que donde no hay “rostro de Dios” hacia el que pueda volverse el marcador semántico, no puede haber inteligibilidad trascendente o decidible. La ruptura con el postulado sagrado es la ruptura con cualquier significado estable y potencialmente comprobable de significado».

Si mis pacientes lectores han perseverado hasta aquí, en el próximo artículo intentaremos señalar lo contradictorio del planteamiento de Derrida, antes de pasar a considerar sus implicaciones para la Escritura que es fuente de la fe.

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