Deconstruyendo el Cuestionario Proust: Francisco Igea

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(Fotografía: Ciudadanos)

Francisco Igea, “un creyente lleno de dudas”, como él mismo se define en las redes sociales, confiesa una fidelidad absoluta a los valores, tan denostados hoy en día, a la hora de caminar por la vida… fidelidad impulsada por una frase de su madre que no olvida jamás: “Primero las personas, después los animales, después las plantas y después las cosas”. Comenzó su andadura en política como portavoz de Sanidad de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados. Animado por amigos y compañeros de partido presentó este año candidatura alternativa en las primarias de Ciudadanos para optar a la presidencia de la Junta de Castilla y León. Fue derrotado por apenas 35 votos por la expresidenta de las Cortes con el Partido Popular, Silvia Clemente, la apuesta de Albert Rivera por gobernar la Junta. Todo parecía hecho hasta que descubre unos datos que no concuerdan con sus informaciones. Se destapa un erróneo recuento de votos que Igea definió como “hechos anormales”.

 

Igea decidió recurrir ese recuento inicial de votos que le fue adverso. Con este golpe de autoridad sobre la mesa, Igea se convirtió, pues, en el candidato de Ciudadanos para ser el Presidente de la Junta de Castilla y León. Su figura como político tomó especial relevancia. Se configura con una proyección tal que muchos le vaticinan ya como una de las figuras a tener en cuenta en Ciudadanos. Antes de este proceso de primarias, Francisco Igea era conocido como el médico de Ciudadanos -como él mismo se declara en la web del partido naranja, “antes que político soy médico, hijo de médico y nieto de médico….-“. Licenciado en Medicina por la Universidad de Valladolid, Igea es especialista en Aparato Digestivo. Podríamos definirlo como el representante del modelo más clásico de Ciudadanos ya que proviene del sector UPyD, más afín al sector socialdemócrata y no tanto al liberal -hay que recordar que decidió entrar en política de la mano de la formación magenta, entonces liderada por Rosa Díez-. Una de sus propuestas más destacadas en Ciudadanos ha sido la Ley de Muerte Digna (LMD). El objetivo es garantizar el derecho de todos los ciudadanos a morir dignamente y fijar los deberes que deben asumir los profesionales sanitarios que atienden a los pacientes que están ante el proceso final de su vida.

 

En esta entrevista, Francisco Igea deja que descubramos a la persona que existe tras el político. Cercano, de respuesta ágil y con una pizca de ironía que indican cierta capacidad de liderazgo, este vallisoletano se declara aficionado al ciclismo y al rugby, “deporte en equipo, en el que nadie brilla, en el que todos son necesarios, en el que hay pocas estrellas y siempre brilla el equipo”. Como ven no da puntada sin hilo en sus respuestas. Cuentan algunos de sus colaboradores más cercanos que no es el clásico político al uso y destacan la coincidencia entre lo que te dice y la realidad: “Cuando salga de la política, el objetivo que siempre me he planteado es que los demás me sigan reconociendo como la persona que era”, asegura.

 

¿Qué tiene clarísimo sobre usted?

Que no voy a ir al peluquero nunca más.

 

¿Cuál es su estado de ánimo actual?

Bien, tranquilo, pero que no cunda la calma.

 

¿En qué cree que apunta usted maneras?

Apunto maneras como rival tuitero de Óscar Puente.

 

¿Qué es la política?

La política es el arte de hacer lo posible para mejorar la vida de tus ciudadanos.

 

¿Con qué propósito entró usted en política?

Con el de mejorar la vida de los ciudadanos, especialmente de mis pacientes.

 

Usted es médico. Si ausculta al Gobierno, ¿es grave, doctor? ¿Cuál es su diagnóstico?

El diagnóstico del Gobierno central es muy grave. El de Sánchez es un corazón solitario, incapaz de encontrar otro que sume una mayoría, y eso es una enfermedad grave.

 

¿Tiene más mérito subir el Tourmalet o entrar a formar Gobierno?

Depende de con quién formes gobierno. Por regla general, es más duro subir el Tourmalet, aunque es más o menos el mismo asunto. Hay que ocuparse de dar cada pedalada, no mirar al final, no mirar a la cima, y empeñarse en dar siempre una pedalada más.

 

¿Con qué ciclista se identifica? ¿Por qué?

Es una pregunta complicada. Me identifico con el ritmo lento, tranquilo pero infatigable de Induráin.

 

¿Confía en que esta legislatura (tanto en Castilla y León y España) irá sobre ruedas o será de montaña, un rompepiernas?

En la Comunidad, creo que va a ser de montaña, va a ser rompepiernas. Espero que llevemos el pelotón unido y espero vencer al sprint. En el conjunto de España, vamos a ver si empieza la etapa, si empieza la vuelta, porque no está clara ni la crono de salida.

 

Usted no pierde la esperanza en…

No pierdo la esperanza en casi nada. Sigo creyendo que este país es capaz de lo mejor, que tiene muy buena gente, que es capaz de crecer y progresar como ha demostrado en los últimos 40 años. Nunca he perdido la esperanza en el ser humano. El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, de ambas cosas.

 

Se define creyente con dudas, ¿tiene director espiritual?

No. Es una creencia basada en la evidencia también. No me preocupa el más allá, me preocupa el más acá. Y la cosa en el más acá parece que funciona. Funciona para vivir mejor, para darte ánimos para trabajar, para ser más feliz. Es una creencia basada en la evidencia, no en la dirección espiritual.

 

¿Cómo se consigue, llegando de una profesión con un contenido humanístico como la Medicina, no sufrir con la deshumanización de la política?

¿Y quién ha dicho que no sufrimos?

 

¿De qué ha terminado dándose cuenta?

He terminado dándome cuenta de que, en política, también hay un montón de buena gente. Y en nuestro partido hay un montón de buena gente que sigue creyendo que es posible cambiar nuestro país y que no hay que olvidar a toda esa gente que hizo posible que estemos donde estamos.

 

¿Qué procura no olvidar y tiene grabado a fuego?

Procuro no olvidar. Cuando salga de la política, el objetivo que siempre me he planteado es que los demás me sigan reconociendo como la persona que era.

 

¿Qué le resultaba lamentable de todas estas situaciones políticas por las que ha pasado estos meses atrás?

Lamentable no, más bien triste. La miseria de la condición humana. Casi siempre cosas poco comprensibles para mí, como son el odio y el rencor.

 

¿De qué tipo de personas procura alejarse?

Procuro alejarme de la peor versión de mí mismo y de la gente que es tóxica, que siempre ve lo malo, lo negativo, que nunca ve el futuro con esperanza, del cenizo.

 

¿De qué se arrepiente?

De muchas cosas, sobre todo de que mi carácter es a veces un poco intempestivo.

 

¿Qué tiene el rugby para usted? ¿Es el deporte más bonito, más noble, más limpio, más caballeroso como dicen?

Es el deporte más parecido a lo que es la vida del ser humano. Deporte en equipo, en el que nadie brilla, en el que todos son necesarios, en el que hay pocas estrellas y siempre brilla el equipo.

 

¿Lo de poner rodilla en tierra sólo por el rugby o qué momento político merecería tal actitud?

Hay muchos momentos políticos que merecerían la actitud de poner rodilla en tierra, entre ellos conseguir un acuerdo de futuro para este país en el que todos los ciudadanos terminaran considerándose libres e iguales.

 

En el rugby existe lo que se llama el tercer tiempo. Al acabar un partido los rivales se reúnen y se olvidan los malos momentos. ¿Podría llevarse a cabo igual en política o no conviene?

De hecho se lleva a cabo en política más de lo que pueda parecer.

 

En el rugby no se producen las tanganas que vemos, por ejemplo, en los campos de fútbol. Ese tipo de tonterías de “me has pegado”, revolcarse por el suelo simulando una entrada… ¿Confiamos en que volverá la elegante oratoria al Congreso algún día?

Yo lo he procurado. Espero que vuelva la oratoria al Congreso. La verdad es que es una pena a veces oír los parlamentos en el Parlamento. Se ha bajado, en ocasiones, mucho el nivel. Esperemos que vuelva.

 

¿Cuál es su remedio para todo?

Una buena siesta.

 

¿Qué es lo que más le gusta hacer?

Leer, ver buen cine y disfrutar de la compañía de los míos y de mis amigos.

 

¿Está cómodo en esta sociedad actual?

Sí, la sociedad actual tiene sitio para todos, también para los que no somos tan actuales.

 

¿Cuándo fue más feliz?

Hay muchos momentos de felicidad. Ver nacer a tus hijos, tener a tus hijos en brazos cuando acaban de nacer es, probablemente, uno de los más felices de tu vida. También todos los que tienen que ver con la reconciliación y la familia.

 

¿Ha tenido más momentos de felicidad en la medicina o en política?

En la medicina, sin duda.

 

¿Qué se pregunta?

¿Valió la pena?

 

¿Hay que dejarse guiar por el corazón?

Siempre, pero conviene no confundir el corazón con otros órganos

 

¿Son importantes para usted  los valores? ¿Qué escala propondría?

Siempre. Mi madre siempre lo dice: “Primero las personas, después los animales, después las plantas y después las cosas”.

 

¿Cuál es su palabra favorita?

Perdón

 

¿Un suceso que haya marcado su vida?

No puedo contarlo.

 

¿Y su mayor extravagancia?

Bailar salsa a los 55.

 

¿Qué libros hay en su mesilla de noche?

Al menos seis: El mundo de ayer, de Stefan Zweig; la vida de Azaña; uno de Michael Conelly; la biografía de Lerroux; la segunda parte de la historia contemporánea de Europa de Ian Kershaw; El infiel y el profesor

 

¿Qué libros/arte/películas le sorprendería a la gente encontrar en su estantería?

Mi estantería está llena de John Ford, Hitchcock, Billy Wilder…Y centenares de libros de historia y ensayo. También hay novelas policiacas y novela británica de este último cuarto de siglo. De todo, vamos.

 

¿Quién es su héroe o heroína preferida de ficción y su villano favorito o antihéroe?

Mi héroe favorito es Walt Kowalski de Gran Torino; y mi villano favorito, uno de ellos,  Denzel Washington en Training day.

 

Tiene la oportunidad de organizar una cena con literatos, artistas, humanistas en general, ¿qué tres personajes, vivos o muertos, invitaría a su cena?

A Miguel Delibes, a Haendel y a mi padre, si sirve como humanista.

 

Decepcionado, sobrevalorado, simplemente no es bueno… ¿Qué libro pensaba que le iba a encantar y no fue así? ¿Recuerda qué libro dejó abandonado porque le era imposible terminarlo?

He dejado muchos… la vida es muy corta y no hay que perderla leyendo libros que no te gustan. Los olvido tan rápido como los dejo

 

¿Tiene algún libro preferido del que nadie más haya oído hablar?

Tengo uno que me gusta mucho porque fue de los primeros. Es Sascha Yegulev.

 

¿A qué escritores -novelistas, filósofos, periodistas, poetas o médicos etc- de los que están en activo admira más?

Lorenzo Silva, Fernando Savater, Sabina, Alsina…. Pero hay muchos más

 

¿Qué palabras o frases repite demasiado?

Miren ustedes.

 

Observando el panorama político, ¿cuándo fue la última vez que se dijo a sí mismo “me lo veía venir”?

Hoy

 

¿Qué personas han marcado su vida?

Mi padre, mi madre, mis hijos. Mis pacientes.

 

 

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