Ébola, ¿serpiente de verano o lección para el futuro?

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Este verano el ébola ha ocupado las portadas de los periódicos y muchos minutos en los informativos de las televisiones. Hasta el momento han fallecido más de 1400 personas en todo el mundo y se han confirmado más de 2600 casos de la enfermedad.

 

Este verano el ébola ha ocupado las portadas de los periódicos y muchos minutos en los informativos de las televisiones. Hasta el momento han fallecido más de 1400 personas en todo el mundo y se han confirmado más de 2600 casos de la enfermedad.

 

El brote, que ha afectado a Liberia, Guinea, Nigeria y Sierra Leona, surgió en 2013 pero es ahora cuando la alarma se ha extendido en el primer mundo. ¿Por qué ahora y no antes? Una razón que parece peregrina son las fechas, porque no podemos olvidar que en agosto el mercado informativo queda desierto y noticias que en otras fechas quedarían sepultadas por la política, el futbol, etc. pasan a primera línea. La otra poderosa razón es que el ébola ha empezado a afectar a occidentales, lo que ha desatado la alarma en Europa o Estados Unidos. Por ejemplo, han recibido una cobertura minuto a minuto posibles casos en España, Alemania o Irlanda, que luego obtuvieron resultados negativos para esta enfermedad.

 

El 12 de agosto se produjo en España el primer fallecimiento en Europa debido a la epidemia, el del sacerdote Miguel Pajares. Su repatriación pocos días antes desde Liberia fue seguida por los medios españoles y retransmitida casi en directo, y suscitó numerosas polémicas. Una de ellas fue el coste de su traslado y la disyuntiva de si era el Estado el que debía asumir ese gasto. La otra fue el lugar elegido para tratarle, el Hospital Carlos III, el que fuera centro de referencia para el tratamiento de enfermedades infecto-contagiosas pero que desde el pasado otoño ha comenzado a desmantelarse para transformarse en hospital de media y larga estancia. Muchos profesionales sanitarios señalaron que casos como este muestran la necesidad de mantener el hospital con su función original, así como la escasa formación y preparación del personal sanitario para atender pacientes de estas características.

 

Precisamente en Reino Unido se esta produciendo ahora un caso parecido con un trabajador sanitario británico que reside en Sierra Leona y ha dado positivo a la enfermedad, por lo que será trasladado a su país para poder ser atendido. Esto ha suscitado las primeras criticas por la diferencia entre el tratamiento de los occidentales infectados frente a los enfermos africanos, que son tratados en centros sin recursos higiénicos o sanitarios suficientes

 

El dilema ético se hizo mas patente cuando los dos pacientes estadounidenses infectados y el sacerdote español recibieron el llamado suero milagroso, el Zmapp, un fármaco que hasta ahora solo se había probado en monos, pero que ante la inexistencia de tratamiento parecía la ultima esperanza para los enfermos, sobre todo cuando los misioneros estadounidenses fueron dados de alta y otros dos sanitarios liberianos que recibieron el suero experimentaron una importante mejoría. Sin embargo, este coctel de anticuerpos solo ha sido administrado a seis personas en el mundo y a falta de más ensayos clínicos todavía es pronto para considerar que es la cura para esta enfermedad. Además, la empresa que fabrica el Zmapp, Mapp biopharmaceutical, ha advertido que carece de las infraestructuras necesarias para producirla de forma masiva y la propia Organización Mundial de la Salud recuerda que este tratamiento debe administrarse en unidades de cuidados intensivos, algo de lo que no disponen los centros de los países afectados.

 

La otra alternativa, la vacuna, también ha sido motivo de polémica. Una empresa española, Bionaturis, anunció que «podría fabricar millones de dosis de vacuna contra el ébola en cuatro semanas», lo que impulsó su cotización en bolsa pero ese mismo día tuvo que aclarar que no estaba desarrollando una vacuna pero que había planteado una estrategia que «podría tener viabilidad técnica para conferir protección frente al virus de ébola en pacientes sanos». Ante la magnitud de la epidemia no parece apropiado ni ético despertar falsas expectativas con fines comerciales.

 

La OMS ha señalado que en septiembre comenzarán los ensayos clínicos de varias posibles vacunas contra el virus del ébola, que podrían estar disponibles en 2015. Así que habrá que esperar, pero mientras tanto hay que intentar frenar el contagio y la expansión de la epidemia, para lo que es necesario que los países afectados dispongan de recursos humanos y médicos para afrontarla, como ha recordado Médicos sin Fronteras.

 

 

Pero no es solo una tarea de carácter sanitario o humanitario sino que los medios de comunicación también deberían cumplir un papel a la hora de informar a la población de las formas de transmisión del virus, cómo prevenir el contagio, etc. pero siempre evitando generar alarma o provocar falsas expectativas.