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Mientras tantoEl comboi X: “Medea. Historia de un ghosting”

El comboi X: “Medea. Historia de un ghosting”


El comboi es la sección de El Gallinero dedicada a la cartelera valenciana. Viene de la expresión fer comboi” (hacer convoy”), que significa ‘juntarse con amigos para organizar un evento, normalmente una comida o una fiesta, con el simple motivo de celebrar la alegría’. La AVL (Acadèmia Valenciana de la Llengua) lo define como Actividad festiva, diversión colectiva”, porque así entendemos el teatro, una excusa para que un grupo de gente, en la butaca y a pie de escenario, se junten para celebrar la vida.

Medea. Historia de un ghosting
Autoría y dirección: Borja López Collado
Con: Ania Hernández, Raúl Ferrando, María Covadonga
Producción: Triangle Teatre
Del 13 al 16 de noviembre en Sala Carme Teatre

Hay quien dijo que el mejor modo de traducir a los clásicos (y la actualización es una forma de traducción) es traicionándolos. Son tan maleables y proteicos en su naturaleza que prácticamente soportarán y admitirán todo lo que se haga con ellos. Para esta Medea, la compañía Triangle Teatre (con Borja López Collado a la cabeza) opta por trasladar el mito griego a la visión más performativa, multimedia, instalativa y pop del teatro contemporáneo. Si el teatro es el lugar de la visión, esta mirada entiende que la tragedia no es literatura, y que la realidad performativa de la actuación y de la situación teatral, del juego encarnado y de la experiencia específica del público son intrínsecos al teatro, en definitiva, que la experiencia del teatro es, esencialmente, una experiencia de cuerpos.


Medea. Historia de un ghosting – foto de María Bustos

Así, en el juego de correspondencias que se hacen siempre al adaptar la tragedia griega a la actualidad, la Cólquide de donde procede Medea (Ania Hernández) es la guerra de Ucrania; Corinto, como capital mediterránea y centro de poder político y económico, se traslada al Benidorm más hortera posible; y Creúsa (María Covadonga), hija del rey Creonte, es aquí la rica heredera de un jeque árabe a la que ceden la dirección de la macrodiscoteca Penélope. Los personajes son trasuntos tonales que podrían ser salidos de Gandia Shore o La Isla de las Tentaciones (con sus correspondientes referencias implícitas, solo para les más connaisseurs), y no escatima en recursos posdramáticos y contemporáneos como coreografías a ritmo de Camela, perreo a ritmo de trap y reguetón, o noches de karaoke sublimando, micro en mano, a Paquita la del Barrio, ofreciendo así todas las caras posibles del catetismo ibérico, donde Jasón (Raúl Ferrando) sería una de sus tantas muestras. Aunque quizá no sea un montaje para todos los gustos y edades, en todo hay gran oficio y conocimiento de los recursos escénicos en toda su variedad, ritmo y fluidez, lo que favorece nuestra implicación y compromiso como público.


Medea. Historia de un ghosting – foto de María Bustos

UN CAFÉ CON… BORJA LÓPEZ COLLADO

¿En qué te acercas y en qué te alejas de la tragedia original de Medea?
Como en otras versiones o adaptaciones de clásicos que he realizado recientemente, parto del texto original para “apuntalar” ciertos ítems o características que resuenan como un fuerte eco en nuestro momento actual contemporáneo, pero el ejercicio como autor y dramaturgo consta más en los elementos de transposición a nuestro presente, en esa labor de acercar el mito de Medea al público de hoy en un formato y una trama más reconocible, pero sin abandonar la esencia de su original. Para esta versión de Medea, me he guiado mucho por el rol de extranjera (tildada de gitana y bruja), ese rechazo social del pueblo de Corinto a Medea por extranjera ha marcado mucho el punto de partida del nuevo texto creado, de igual forma que el elemento de un personaje sufriente en bucle, que vuelve a caer una y otra vez en la desgracia y la desdicha. El resto de elementos característicos de nuestra versión, como la cultura trap que envuelve la esencia de los personajes y la trama, es justo ese distanciamiento, pero entendido como “encubierto”, ya que en el fondo hablamos de desengaños amorosos, cosificación del cuerpo femenino, ajustes de cuentas, infidelidades… todos temas que son constantes en la música del genero trap y perfectamente extrapolables a la tragedia que sufre Medea. Con todo, sin duda, la gran apuesta es focalizar la trama en el triángulo amoroso de relación tóxica que forman Medea, Jasón y Creúsa y componer a partir de aquí el relato.

¿Cómo fue el trabajo con los actores?
El proyecto obtuvo la residencia ROAD de la Academia de las Artes Escénicas Española en 2023; trabajamos durante una semana de una manera muy libre sobre el formato de monólogos que construían sus biografías, o sea, empezamos a construir el avatar del personaje y también las distintas dinámicas de movimiento físico. Esos días permitieron que los actores trabajaran de manera muy libre y que yo tuviese muy en cuenta sus propuestas en las distintas improvisaciones ya que no teníamos ninguna presión de calendario. Después tuvimos un gran parón de dos años hasta volvernos a encontrar para afrontar la producción. Son un trío de intérpretes muy generosos, me ha sorprendido muchísimo la valentía con la que han encarado el trabajo ya que la propuesta escénica y de dirección no es nada sencilla, han estado muy implicados y motivados en todo momento y eso ha conseguido que el día a día con ellos fuera muy fácil.

Como director, lo que parece es que te diviertes con los recursos de luz, sonido y pantallas como lo hace un niño con un tren eléctrico nuevo. También se ve una evolución desde tus primeras obras con Triangle Teatre. ¿Cómo abordas la dirección de tus obras?
Dentro de la multitasking que desempeño como creador, está la vertiente de dramaturgo y entiendo que es mi responsabilidad contar la historia de la manera escénica más precisa y justa para llegar al público. A principios de 2025 estrenamos La Seqüència, que es un trabajo de dirección completamente opuesto: una propuesta textual, naturalista, una escena que ocurre a tiempo real, y que precisa más de una dirección de actores, por ejemplo. Concebí la propuesta de Medea desde un lugar muy “brechtiano”, que nos permitiera viajar por códigos de distinto tono y formato. No es la primera vez que trabajo desde un lugar tan multidisciplinar, (es un trabajo escénico con el que estoy muy familiarizado por mi contacto con Ramón Moreno y los primeros años de la JCEA/Teatre de l’Abast); pero sí que es posible que sea la propuesta donde más recursos he utilizado y combinado en esa idea de “juego” que mencionas. Cuando concibo una obra y una propuesta escénica desde la escritura ya imagino la incursión de estos elementos en la narrativa, es una intuición… y últimamente defiendo mucho esa idea de la intuición creativa.

Una pregunta que hacemos a todos nuestros colegas entrevistados: ¿cómo ves el panorama teatral valenciano actual? No hay respuestas incorrectas.
Es complicadísimo responder a esto, ya que deberíamos realizar un debate profundo con tiempo. Considero que el ecosistema teatral valenciano adolece de dos cosas principales: tiempo y dinero. Estos dos elementos son fundamentales para generar un tejido sólido entre los profesionales de las artes escénicas y también en el fomento de públicos. Actualmente, no se percibe ni una cosa ni otra. Seguimos trabajando a toda rapidez con presupuestos cada vez más precarios. En diez años como compañía, estoy igual o incluso peor que en 2015 (en términos de precariedad laboral). Necesitamos un plan estratégico y un circuito que ponga el foco en la variedad y la diversidad creativa. Percibo mucha crispación y vulnerabilidad entre mis compañeros de profesión y es lógico, ya que no se puede construir un proyecto público de artes escénicas que no tenga en consideración a los propios profesionales, que son quienes realmente facilitan y canalizan las herramientas para que todo ocurra. Es un momento para la pausa y la reflexión, quizá volver algunos pasos atrás, entablar líneas de diálogo desde la escucha, porque la ley del “sálvese quien pueda” es insostenible. En esa línea, también considero que las distintas asociaciones que representan al sector de las artes escénicas valencianas deberían de hacer un gran ejercicio de generosidad común e implicarse por la mejoría de un bien colectivo, entender nuestra profesión no como parcelas sino como un todo global.

Samaruc

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