El Comisario Aroca I – El estornudador

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estornudador

(Ningún animal ha sufrido daños en la escritura de esta entrada.)

El comisario Aroca está viendo alguna que otra foto en el ordenador, no sabemos de qué tipo. Entonces, el joven aprendiz de comisario llama a la puerta y luego entra.

APRENDIZ.- Tenemos otro estornudador, señor… (Le da unos papeles al Comisario.)

AROCA.- ¿Pero es que no puede uno… ver fotos de su mujer a gusto?

APRENDIZ.- Lo siento, señor… Pero es un caso urgente.

AROCA.- Hazle pasar. Espero que con este acabemos por hoy. (Echa un ojo a los papeles.)

El aprendiz sale, luego entra con un hombre de unos 50 años, y luego vuelve a salir.

AROCA.- ¿No te da vergüenza? A tu edad…

HOMBRE.- ¿A mi edad? ¿Qué edad cree que tengo?

AROCA.- Eso es lo de menos…

HOMBRE.- ¿Y qué es lo que no se puede hacer a mi edad?

AROCA.- ¡Has estornudado en público! ¡En plena calle!

HOMBRE.- En la Casa de Campo, no había nadie cerca… Y tengo alergia…

AROCA.- ¿En la Casa de Campo? A saber qué estarías haciendo allí…

HOMBRE.- Deporte…

AROCA.- Mira, otro deportista…

HOMBRE.- Y además llevaba la mascarilla puesta.

AROCA.- ¿Y eso qué tiene que ver? Estornudar lleva meses prohibido. Prohibidísimo. Los virus se quedan dentro de la mascarilla y en cuanto te la quitas (porque no me negarás que en algún momento todos os la quitáis) se desparraman por varios metros a la redonda, a veces incluso varios kilómetros.

HOMBRE.- ¿Pero eso cómo va a ser? ¿Kilómetros? Eso es imposible.

AROCA.- Mira, no me vas a dar ahora lecciones del comportamiento de los virus, que yo me he leído todo el Arte nuevo de tratar los virus en estos tiempos y hasta me sé párrafos de memoria. Muchos párrafos.

HOMBRE.- Pero cuando viene el estornudo…

AROCA.- Ya estamos con que si es una cosa que no se puede prevenir, que qué va a hacer uno cuando le viene… ¡No me cuentes milongas! ¡Tápate la nariz! O date un cabezazo contra la pared cuando tengas ganas, verás cómo te olvidas enseguida de estornudar…

HOMBRE.- Es que la mascarilla suelta unos pelillos por dentro que…

AROCA.- ¿Sabes cuál es la pena por estornudar en público?

HOMBRE.- ¿Pena? ¡Cómo va a estar penado estornudar en público!

AROCA.- En el párrafo 312 del artículo 17 del tomo 23 del Arte nuevo de luchar contra los virus en estos tiempos, justo en la página 1317, se puede leer claramente que la pena para quien estornuda en público es cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad, encadenado de cara a la pared y sin tele, con una bola de acero muy gorda atada a un tobillo y con el castigo de la gotita cayendo sobre la cabeza poco a poco… Y con ratas hambrientas sueltas por la celda.

HOMBRE.- ¿Cadena perpetua? ¿Por estornudar?

AROCA.- ¿Qué te crees? ¿Que no es grave lo que has hecho?

HOMBRE.- ¿Lo puede comprobar, por favor?

AROCA.- ¿Comprobar?

HOMBRE.- La pena por estornudar. En el libro ese que dice.

AROCA.- ¡No seas impertinente! Me sé de memoria el Arte nuevo de luchar contra los virus en estos tiempos.

HOMBRE.- No me he quitado la mascarilla en todo el día, y por una vez que estornudo, a las 8 y media de la tarde…

AROCA.- Ya ves, así es la ley y así te la he contado. Mi tía decía «una vez que maté un perro y me llamaron ‘mataperros'».

HOMBRE.- ¿Le puedo hacer una pregunta?

AROCA.- Dispara.

HOMBRE.- ¿Tiene usted hijos?

AROCA.- No.

HOMBRE.- ¿Y esposa?

AROCA.- Sí, esposa sí.

HOMBRE.- ¿Y qué diría su esposa si a usted le condenaran a cadena perpetua por estornudar?

AROCA.- ¿Mi esposa? Esa seguro que se alegraba.

Pausa. El hombre no se cree lo que acaba de pasar. Solo por un estornudo…

HOMBRE.- Esto es una broma de cámara oculta… ¿Dónde está la cámara?

AROCA.- ¡Sí, claro, para bromas estoy yo ahora! ¡Con los rebrotes acechando detrás de las mascarillas!

HOMBRE.- ¿Le puedo hacer otra pregunta?

AROCA.- Dispara.

HOMBRE.- ¿Y si me hubiera metido el dedo en el culo y lo hubiera restregado después por una farola, ¿qué pena me hubiera caído?

AROCA.- ¿Restregar el dedo por una farola?

HOMBRE.- Después de metérmelo por el culo.

AROCA.- Pues yo no veo ningún delito en eso…

HOMBRE.- ¿Y estornudar sí es delito?

AROCA.- Lo del dedo es de ser un guarro… Pero ser un guarro no es delito… Sin embargo, estornudar es un delito gordísimo contra la salud pública…

HOMBRE.- ¿Meterme el dedo en el culo no es delito?

AROCA.- Claro que no… Mientras lo hagas sin enseñar carne, no es delito… Otra cosa sería que te bajaras los calzoncillos en público para…

HOMBRE.- Entonces me voy a meter el dedo en el culo ahora mismo.

AROCA.- Sí, hombre, aquí en comisaría… ¿Qué haces? ¡Estate quieto!

En ese momento al hombre, que se está metiendo la mano dentro de los pantalones, le ha empezado a picar tanto la nariz que estornuda. Y en un acto reflejo el comisario coge su pistola de encima de la mesa y le pega tres tiros. Al escuchar los tiros, el joven aprendiz de comisario entra en la sala.

APRENDIZ.- ¿Todo bien, comisario?

AROCA.- Aprendiz, llévatelo de aquí y limpia todo esto… Y sácale la mano de los pantalones antes del rigor mortis…

Continuará…

 

@nico_guau

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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