El comisario Aroca II – La rastreadora

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la rastreadora

(Ningún animal ha sufrido daños en la escritura de esta entrada, pero puede contener trazas de frutos secos.)

El comisario Aroca, mientras come cacahuetes, está prevaricando, o malversando fondos, o chantajeando a gente decente, o cualquier otra cosa de esas que no están bien. Tira las cáscaras de los cacahuetes al suelo. El joven aprendiz de comisario llama a la puerta y entra.

APRENDIZ.- Ya está aquí, señor.

AROCA.- Ya era hora… Que pase…

APRENDIZ.- Ahora mismo…

El aprendiz sale, luego entra con una mujer de unos 35 años, y luego vuelve a salir.

AROCA.- Muy bien… Estabas buscando trabajo, ¿no? ¿Por eso has tardado tanto en venir?

MUJER.- No sé para qué me han llamado… Y no me gustan las comisarías…

AROCA.- ¿Y a mí qué narices me importan tus gustos?

MUJER.- No, yo lo digo por…

AROCA.- (Revisando sus papeles.) Según nos consta, ya te han enviado tres notificaciones, dos mensajes de móvil y siete correos electrónicos.

MUJER.- Ya, pero yo ya he dicho que no sé hacer ese trabajo. He estudiado ingeniería de caminos.

AROCA.- ¡Y a mí qué me importa lo que hayas estudiado! ¡Estamos en una emergencia nacional! ¡Que no os enteráis! ¡Que os creéis que con poneros la misma mascarilla tres semanas seguidas dejando la nariz por fuera es suficiente!

MUJER.- No quiero ser rastreadora.

AROCA.- Aquí no se trata de lo que quieras o no quieras hacer. Llevas cobrando paro 7 meses, y te quedan otros 3. Y, por lo que parece, la cantidad no está mal.

MUJER.- Este mes me ha bajado a 600 €.

AROCA.- ¡Eso es una barbaridad! ¡A día de hoy, mucha gente mataría por cobrar 600 € por no hacer nada!

MUJER- Oiga, que yo me he ganado el derecho a cobrar esos 600 €…

AROCA.- ¡No me hables de derechos!

MUJER.- Tengo derecho a…

AROCA.- ¡Lo que tienes son deberes! ¡Cobrando paro te has ganado el deber de obedecer! Es la hora de devolver el favor al estado que te está pagando un dinero por no hacer ni el huevo. Ya salió hace tiempo la noticia de que se iba a usar a los parados (que están cobrando por tocarse los pelendengues) para hacer de rastreadores voluntarios, ¿no te enteraste?

MUJER.- Ni hablar, no voy a ser rastreadora. Pienso seguir buscando trabajo en algo de lo mío…

AROCA.- (Burlándose de ella.) Oh, algo de lo mío, algo de lo mío…

MUJER.-… y mientras no lo encuentre, me dedicaré a cuidar de mi hijo y de mi marido.

AROCA.- Oh, qué tierno…

MUJER.- No le permito que me hable en ese tono…

AROCA.- ¡Cállate, pánfila!

MUJER.- ¡Oiga…!

AROCA.- Desde esta tarde serás rastreadora.

MUJER.- ¿Desde esta tarde?

AROCA.- ¡He decretado yo que desde esta tarde, y aquí se hace lo que yo decreto!

MUJER.- ¡Pero usted no puede decretar! ¡Eso lo pueden hacer los jueces!

AROCA.- ¡Ya estamos! ¡Yo decreto lo que me da la gana! ¡Y he decretado que desde esta tarde vas a ser rastreadora!

MUJER.- ¡Pero si además nadie sabe lo que hace un rastreador!

AROCA.- ¡Pues te lees el manual de instrucciones!

MUJER.- ¡No me da la gana!

AROCA.- Además, es de lo más sencillo, es de sentido común. Tienes que pegar la nariz al suelo (como los perros olisqueando droga) y tienes que buscar gente que haya estado en contacto con infectados, y cuando los encuentres, vas corriendo hacia ellos y les dices que se metan en sus casas dos semanas.

MUJER.- ¡Que yo no pienso hacer eso!

AROCA.- Vaya que no… ¡Lo he decretado!

MUJER.- Yo esta tarde mientras mi hijo se echa la siesta me voy a sentar en el sofá con un libro y tal vez me quede dormida, pero no voy a olisquear nada del suelo…

AROCA.- ¿Sabes a lo que te expones si no lo haces?

MUJER.- ¿Qué pasa, que me quitan los 600 € de mierda?

AROCA.- ¡Es desobediencia en tiempos de pandemia! ¡Es mucho peor que quitarse la mascarilla para dormir! ¡Puedes ir a la cárcel de por vida!

MUJER.- ¿A la cárcel de por vida? ¿Está usted loco?

El comisario Aroca en un acto reflejo coge la pistola de encima de la mesa y le pega tres tiros a la señora.  Al escuchar los tiros, el joven aprendiz de comisario entra en la sala.

APRENDIZ.- ¿Todo bien, comisario?

AROCA.- Claro, ¿por qué no iba a ir todo bien?

APRENDIZ.- Como he oído disparos.

AROCA.- Ah, eso… Los jóvenes os asustáis con nada… ¡Es que me ha llamado loco! Yo eso no se lo permito ni a mi madre.

APRENDIZ.- No tiene usted madre. Se envenenó en extrañas circunstancias.

AROCA.- ¡Pero si la tuviera, no le permitiría que me llamara loco! Llévatela de aquí y límpialo todo. Yo me voy a echar una partida de Tetris.

Aroca se levanta, va hacia la puerta y tose. El joven aprendiz se asusta y se aparta un poco de la puerta.

AROCA.- Es por los cacahuetes, copón. (Sale de su despacho, dando un saltito por encima del cadáver de la mujer.) Hop.

Continuará…

@nico_guau

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El Gallinero
El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.

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