El correo de Faba. 3: El Marqués de Sade

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(3ª entrega de El correo de Faba, sección en la que se ofrece a nuestros lectores el acceso a la correspondencia selecta de Julio José de Faba. Hoy presentamos la voz de un hijo de Dionissio, adorador del placer carnal y la violencia, demiurgo de la escatología, y currante a tiempo completo de la transgresión. Este nuevo Marqués de Sade de la Frontera no es ningún cadete de voz fresca y arrogante, sino un turbio falsificador de vicios, podrido de militancia en los peores garitos del infierno. Apriétense el cinturón los bien pensantes, que viene curva borracha y peligrosa como de montaña rusa. Adjuntamos al final de su texto un breve perfil del autor.)

 

 

CASOS REALES DE PATOLOGÍA SEXUAL‏

 

Por El Márqués de Sade

 

 

Caso Nº. 1. Gabino de Frutos. Bedel. Picazismo.


Este hombre de 55 años tenía la costumbre a pesar de su escaso salario de frecuentar las casas de citas y pensiones de baja categoría donde se practica la prostitución.
En cierta pensión buscaba siempre a la misma chica, entraban en la habitación y allí con una vieja piel de mono lo vestía aunque sus atributos viriles quedaban al aire. Tenía siempre una ración de boquerones fritos que uno a uno le introducía por la vagina y a continuación se los comía preso de una gran excitación; terminados los boquerones realizaba un breve coito.
Tenía este sujeto un trauma infantil pues su padre alcohólico le pegaba fuertemente en el pueblo y en una ocasión que le pilló masturbándose en el establo le obligó a comerse los cagayones de los burros a la vez que le pegaba y maldecía diciéndole: siempre serás un animal.
A pesar de la zurra, Gabino tuvo un gran orgasmo y eyaculó sobre las heces de las caballerías. A los 12 años tuvo su primera experiencia sexual con una mujer a la que le introdujo los torreznos del bocadillo por la vagina y luego se los zampó. En la adolescencia y durante la mili frecuentó los prostíbulos y cuando le dejaban las prostitutas introducía toda clase de alimentos en la vagina o en el ano.
Al casarse a los 20 años por dejar embarazada a la novia suspendió temporalmente las prácticas picazistas, pero rápidamente volvió a ellas.

 

 

Caso Nº.2. Eusebio Zarralanga. Pastor. Zoofilia.

 

Este individuo de 22 años acudió a mi consulta aquejado de una gran depresión pues presentaba un aplastamiento del testículo izquierdo debido a la coz de un mulo.
Me contó que desde pequeño, era pastor desde los cinco años, tuvo inclinación sexual hacia los animales y a los doce tuvo su primera experiencia con una de sus ovejas. Desde los diez ya masturbaba a su perro y hasta le practicaba felaciones. Desde entonces tuvo lugar una serie innumerable de violaciones a toda clase de animales domésticos: cabras, gallinas, conejos, burros, ovejas, gatos, cerdos e incluso alguna ternera. Se metió en graves problemas con los dueños de los animales que siempre le sorprendían con el pizarrín dentro. En una granja avícola le echaron, estaba empleado ocasionalmente, porque las gallinas ya no ponían huevos ya que el muy salvaje las reventaba por dentro. Su obsesión por las ovejas era tan grande que las tenía clasificadas una por una de más a menos caliente. Jamás quiso ir con ninguna mujer como otros pastores conocidos suyos, decía que eran mejor las ovejas que ni hablaban ni pedían dinero. Para colmo le tocó hacer la mili en Caballería y se follaba a todos los mulos del cuartel de Zaragoza. Un día que sodomizaba a uno de los animales se le soltaron las ataduras que les ponía en las patas y le arreó una tremenda coz en un testículo. Suspendió las prácticas zoofílicas por un tiempo pero volvió con más ganas. Falleció a los pocos meses a causa de unas purgaciones que contrajo al fornicar con unos cerdos enfermos.

 

 

Caso Nº.3. Antonio Cañete de Córdoba y Alcaraz. Ejecutivo de Rumasa. Coprofilia.

 

Este individuo acudió a mi consulta en un lamentable estado mental y con diversas úlceras digestivas.
Llevaba comiendo mierda desde los 12 años y tuvo una infancia solitaria criado por una nurse alemana que le obligaba a recoger los cagarrines de su perro. Sus padres apenas le prestaron atención; su padre bodeguero jerezano viajaba sin parar y la madre del opus estaba todo el día de rosarios y otras zarandajas religiosas. A los 13 años tuvo su primer contacto sexual con una prima a la que vio jiñando en el campo durante una excursión familiar a una ermita y le limpió el culinchi con la lengua y luego eyaculó sobre las heces.
Durante su adolescencia empezó a ingerir heces caninas y humanas, chupaba los restos de caca de los retretes públicos, se hacía bocadillos de mierda, ponía a secar los cagarros de los perros y pulverizaba la porquería para hacerse batidos con el polvillo mezclado con agua del water.
Se casó con una señorita muy fina de Jerez, la hija de otro bodeguero y se separó a los pocos meses; no podía realizar el acto sexual si el lecho no estaba rodeado de excrementos.
Solo de nuevo celebraba grandes orgías donde no faltaba la mierda servida por la nurse alemana en bandejas de plata. Servía un pavo a los amigos por Navidad y estaba relleno de frutas y mierda. Bebía alcohol en exceso y consumía mucha coca. Hubo meses en los que solo comía bazofia y acabó en un frenopático. A los pocos meses murió después de mi consulta por beber varios litros de su propia diarrea.

 

 

¿Quién es EL MARQUÉS DE SADE? 

Una troupe de titiriteros me puso el mote de Marqués de Sade y aún no se muy bien porqué. Soy un híbrido de Torrente y Donatien Alphonse François. Como creo que padezco trastorno bipolar y tengo dos personalidades o dos locos que habitan dentro de mi esponjado cerebro dañado sin remedio por el alcohol de los tabernuchos. Una es un hombre educado y cortés que cede el asiento a las damas y todo lo pide por favor y otra la de un rudo y zafio españolito de barriada que disfruta envileciéndose en las tabernas más repulsivas con personajes insignificantes y burgueses de medio pelo.
Durante años me lancé a la inferioridad y no leí un solo libro, solo iba al futbol, a beber cañas por las calles de Madrid y a trabajar en un lugar indigno de mí. Moradas de Admeto en la que yo aunque dios aguanté en la mesa de los siervos, Eurípides. Pero una revelación tuvo lugar en el año 1993 y el conocimiento de ese personaje me hizo cambiar radicalmente de planteamiento vital y me dediqué a recuperar mis conocimientos intelectuales olvidados y dormidos. He seguido durante años y por muchos lugares con una liga de poetas, (creo que la denominación es de Lord Byron,) al maestro y guardado bien sus enseñanzas. Escribí con gran éxito -según mi editor- unos relatos panclásticos que levantaron ampollas y pollas en los 80 destinatarios de tan repugnante obra; seguí los pasos de Bukowski en ocasiones tirando por la borda estudios y trabajos, dando saltos con la red de mis padres y ahora a punto de entrar en la vejez me encuentro con una anticipada jubilación que de júbilo me hace saltar por poder dedicarme por entero a holgar.