El Cristo del Samba

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Desde que dejé de ser creyente, algo que en mí se produjo sin trauma (la religión se me desprendió con naturalidad, con los años infantiles), me he emocionado cuatro veces con Cristo. La primera con un cuadro que solía ir a visitar al Museo del Prado durante mi época de estudiante:El descendimiento de la cruz, de Roger Van der Weyden. La segunda con el limpio poema que le dedicó Borges en Los conjurados: “Cristo en la cruz”. La tercera con el final de Ordet (La palabra), de Dreyer. Y la cuarta una tarde de Semana Santa en que tenía una cita que me obligaba a atravesar el centro, zona que procuro eludir en estas fechas desde hace mucho. Para protegerme acústicamente del estruendo de las procesiones, me puse los cascos con música brasileña. Recuerdo la alegría primaveral y la levedad de aquellos años ligeros; años que no eran aún petrolíferos. Cuando entré en el fragor, los tambores y las cornetas, atenuados, se metieron por debajo de mi música. El efecto era agradable: se incorporaban a la batucada, apenas con un leve desajuste. Y más allá asomaba la imagen de un Cristo atado y de rojo, con esa oscilación que a mí siempre me ha recordado a la de los ciclistas cuando escalan un gran puerto, y que también es la de un baile, un baile agónico. La mezcla era feliz; y se me ocurrió bautizar al Cristo de aquel momento, sólo al de aquel momento, como “el Cristo del Samba“.  

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5 COMENTARIOS

  1. Enhorabuena, José Antonio, y

    Enhorabuena, José Antonio, y doblemente : Por lo bonito y bien escrito de tu estampa, y porque ya somos dos los españoles a decir, como se debe decir, “el samba”. El samba brasileño y la zamba argentina/boliviana/chilena. A ver si poco a poco convencemos al personal. Empezando por la propia Academia, que debería de dar ejemplo. Vale.

  2. Así es, amigo Bada. Hay que
    Así es, amigo Bada. Hay que ir abriendo brecha para instaurar el masculino del samba. El buen aficionado a la música brasileña se conoce porque nunca dice “la samba”. Ni dice “carioca” para referirse a todo Brasil. Un saludo!

    • Joder, qué alegría saber que

      Joder, qué alegría saber que ya somos dos… Andaba con el síndrome de Robinsón desde la intemerata. Ahora lo que te ofrezco es que lo echemos a sorteo, cara o cruz, Robinsón o Viernes, a mí no me importaría ser este último, generalmente suelo referirme a mí mismo diciendo “Aquí tu negro”, que es una de las más lindas formas de la primera persona de singular del pronombre personal. Vale.

      • Jaja, bueno, los

        Jaja, bueno, los presentadores de los dos programas de música brasileña que hay en Radio 3, Carlos Galilea y Rodolfo Poveda, también dicen “el samba”. Ello sí hacen una buena labor pedagógica desde el lugar adecuado. Yo traduje hace un par de años un libro de música brasileña, “Bossa Nova. La historia y las historias”, de Ruy Castro, y logré convencer a la editora (de la ed. Turner) para que se considerara “samba” masculino, pese a lo que dice la Academia. Y lo logré.

  3. Pues claro, amigos, el samba,

    Pues claro, amigos, el samba, ¿cómo va a ser si no? Montano, lo suyo tiene mucho mérito, de verdad.

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