El Dudópata

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Dudópata

 

 

La duda ofende. Y de ahí ese famoso refrán: «La mejor ofensa es un buen ataque». He aquí pues la figura de ‘El Dudópata‘. En ocasiones, una vocecilla de la conciencia, otras veces, la persona que no nos deja tranquilos, el que nos hace dudar la gota gorda con sus premisas y su palabrería.

 

   La primera confusión llega nada más nacer. Ahí está la luz al final del túnel, pero la única que se siente morir es tu madre (pobre, no será la última vez que la pongan a parir). Una cachetada resucitadora. Ocho años de carrera y lo mejor que tiene el médico a mano es un azote.

 

   O como le pasó a mi amigo Félix un día de duda comprando una crema antiarrugas. En el dorso de la cajita ponía «4 de cada 6 dermatólogos recomiendan el uso de…» ¿y qué pasa con los otros dos? Está claro que la ‘dudopatía’ se apoderó de ellos en el último momento y por ello nunca aparecerán en las estadísticas ni en las encuestas. Cuando vean un anuncio de cremas nunca podrán presumir delante de su mujer diciendo «yo soy uno de los cuatro que recomiendan esa nutritiva y ahora vamos a follar». Al contrario, la indecisión de dos personas contagió a mi amigo Félix que acabó comprando el antiarrugas recomendado por 9 de cada 10 dermatólogos. De acuerdo, tampoco había unanimidad, pero es que en todos los grupos siempre hay uno que tiene que dar la nota.

 

   Y es que la vida es más difícil vivirla atenazados por la inseguridad. Como cuando uno juega al póquer y a la vez que se suceden las manos crece la duda metódica, ideal para los descartes pero no para seguir jugando.

 

   Quizá una de las situaciones de mayor inestabilidad en la vida de un adulto sea ir al supermercado sin la lista de la compra: «¿De esto quedaba o no? ¿Necesito aquello?». Y además tienes que ir mirando la dudación de los alimentos frescos. Aunque lo peor es el momento de elegir la cola de pago. Sabes que pongas donde te pongas vas a fallar, no obstante la vocecita de ‘El Dudópata’, que confundimos con la picaresca, nos empuja a cambiarnos de una fila a otra ¡y no avanzamos!

 

   Y has vuelto a caer en un bucle de música Dub-itativa.

 

   «En beneficio de la duda». Expresión que tiene lógica después de leer algunos manuales de instrucciones o algunas noticias. Una vez más la mano de ‘El Dudópata’ y sus tejemanejes.

 

   En esto llevo pensando dudante todo el día, creo.

 


Si tuviera un título noveliario sería de suspense o de humor y si pudiera viejar me gustaría llegar a los 90 con buena salud. Mi madre siempre me regañaba por ser un optimista, no por ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino por creer que podía beber directamente de la botella. También desde pequeño empecé a desarrollar el gusto por la música, ya que carezco de oído y tacto para tocar cualquier instrumento. Me confieso disléxico habitual, de los que van al cine a leer y devora los bocadillos de los cómics. Así que, bienavenidos a este viaje en blogo porque la realidad que nos rodea es diferente según el cristal con el que se mira, pero quizá, haciendo la vista gorda, podamos verla sin cristal. Por tanto, lo que nos queda es tomarnos la vida con mucho rumor, que la certeza absoluta nunca la vamos a tener e, iluminados por la lámpara del genio, veamos las coincidencias y las coinfusiones cotidianas. Que ustedes lo pacen bien.