El Montesco els roba

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El catalán ofendido actual debe de serlo por tradición, donde los jóvenes Capuletos sólo aprenden, sin mayores explicaciones, que el Montesco les roba...

 

Hay un catalán que vive ofendido desde tiempos remotos. No voy a negar que no tenga sus razones, como tampoco que éstas deben de ser tan antiguas, por lo menos, como aquellas ofensas. El catalán ofendido actual debe de serlo por tradición, donde los jóvenes Capuletos sólo aprenden, sin mayores explicaciones, que el Montesco les roba. El Montesco els roba. Naturalmente, este agravio ancestral tiene muchos más significados, aunque no mucho más profundos. La Institución de la afrenta, toda una envidia de Institución (con una solera oxfordiana), ha producido la proliferación de individuos que hoy protegen la pervivencia de ese ultraje histórico, la rencilla romántica, como el monumento a una idiosincrasia elevada a la categoría de patriotismo (el delirio regionalista), lo cual también indica una arrogancia que casi siempre encuentra su respuesta en «la caverna», ese término altivo y condescendiente que también es el lugar donde viven recluidos todos los hombres del planeta, en especial el español, mientras el catalán ofendido (que es sólo un tipo de catalán) respira el aire puro del mundo en exclusiva. La sonrisa de Mas es la sonrisa de ese orgullo como la verborrea de Homs es su verborrea, o incluso la cabellera de Puigdemont es la cabellera de ese orgullo como la calva de Romeva (sobre todo lo que hay dentro) es su calva. Una caterva de individuos, por cierto, como proveniente de una novela de Tom Sharpe. Decía Camba, el mejor cronista de la actualidad, que parece que el día que se demuestre que el catalán no es una raza superior sus derechos políticos caerán por tierra; y aquí seguimos en la bella Verona más de un siglo después con la obsesión por la supervivencia de ese oprobio atávico revisitado y revisitado. El Montesco els roba es el lema sobre el que se representa una gran obra de teatro, un clásico (‘Rucs’, podría llamarse, como el ‘Cats’ de Broadway) en cartel desde hace generaciones.