El PDGE, la cara excrementicia del régimen de Obiang

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Desde que las potencias coloniales, avergonzadas por los sofocos sobrevenidos por saludar a Obiang en público, le obligaron a que democratizara el país, nació el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, cuyo fundador-presidente es precisamente un hombre que ha aparecido exactamente 750 mil veces en carteles, telas, camisetas, bragas y demás ropita mandada fabricar por sus aduladores más directos. Lo de excrementicio es porque se podría decir que la Guinea que ha construido Obiang es un país de mierda. Y matizaremos para aclarar este punto.

 

Es el país de Obiang donde los excrementos son tantos que o los regalan o intentan desesperadamente ocultarlos. Porque el PDGE mismo, ¿qué es? ¿Cómo puede llamarse democrático un partido donde se obliga a que los danzarines que figuran en sus listas, que a veces reciben el nombre de militantes, voten en abierto y nadie diga nada? ¿Qué dicen de sí mismos los hombres y mujeres que engrosan estas listas a sabiendas de que contribuyen al alejamiento del país del camino de la ciencia, del desarrollo, haciendo de Guinea uno de los más atrasados del mundo entero? Son hombres adultos, muchos de ellos con estudios universitarios obtenidos en el extranjero, en Europa incluso, que nunca han abierto la boca para decir que este P.D.G.E. es la continuación del PUNT, el partido único nacional de trabajadores forzados por Macías, y al que abandonaron presurosos cuando este fue fusilado tras el golpe militar de unos compañeros de Obiang, traicionados inmediatamente.

 

El PDGE es la nada, es la cantidad de excrementos que el régimen trata inútilmente de esconder, y que a veces regala como lo único que tiene. Estamos hablando, utilizando el lenguaje soez propio de los danzarines y aduladores del régimen, de mierda, a pie de la letra. Porque no puede ser democrático el partido cuyos miembros se callan cuando los detractores de Obiang son detenidos, llevados a las malolientes celdas de Blay Beach o a su particular Guantánamo, allá en Malabo II, reventados los tímpanos a base de golpes y luego colgados de manos y pies para que la caca vaya cayendo por necesidad fisiológica, y esto simplemente por desear una Guinea mejor.

 

No puede ser democrático este partido cuyos miembros adultos, adúlteros por orden de la directiva, y rencorosos, se tragan la lengua cuando estos opositores a Obiang son metidos en celdas infectas llenas de extremos de los presos anteriores, y que nadie ha sabido entender que es obligación básica eliminar antes de meter al siguiente desgraciado que desafíe a Obiang y exija sus libertades. Llevamos años en los que los guineanos que hablan en nombre del PDGE creen que la normalidad de la vida de los que señalan sus vicios públicos y privados es nadar, dormir y respirar en la mierda, dicho de manera literal. Aquí no hay sustituto de esta realidad maloliente. No hay opositor guineano que no haya dormido en la mierda generada por los seguidores de Obiang, quienes al final son los que torturan a los presos hasta que estos defecan.

 

Todos, mayores y aduladores de distinto nivel educativo, se callan cuando los réprobos son echados en la mierda porque son enemigos de Obiang, el que les ha salvado de la muerte, o cual fuera el peligro en que se encontraban estando callados. Y creen que es porque se lo merecen, desafiantes con su jefe-fundador dispensador de cargos a tutiplén. Claro, a los enemigos, la mierda, acaban diciendo. Pero no saben que llevan a la mierda más nauseabunda porque es lo que abunda en su país. Sí, no lo hacen porque son enemigos de su jefe. Y porque hay testimonios grabados, fotografiados y dibujados de cuando cientos de ciudadanos de Nigeria, de Camerún, de Malí y de otros países africanos son arrojados a las celdas llenas de mierda de las dependencias policiales porque no han podido satisfacer las demandas pecuniarias de los que defienden a Obiang, y cuyo único mérito es defenderlo para que siga al frente, mientras se hacen de oro desvalijando a los guineanos y a los extranjeros que caen en sus manos. ¿Desde cuándo se ha visto que es propio de la hospitalidad africana arrojar a los huéspedes en la mierda? Y eso se hace en Guinea Ecuatorial, y todos los que acuden a las comisarias y cárceles, y celdas improvisadas de los aduladores, lo ven diariamente, y huelen desde lejos la caca donde están metidos estos que nos han querido ir a visitar. ¡¡Todos los guineanos saben esto!!

 

Y toca al cielo que los aduladores y danzarines de la familia Obiang no se enmienden y sigan pregonando a los cuatro vientos su servil membresía en el PDGE, un partido que ya debía haber sido denunciado en las instancias judiciales, políticas y humanitarias del mundo entero precisamente por el escaso valor que otorga a la vida de los que se han cansado de vivir en la mierda, también literalmente.

 

La mierda envuelve todos los aspectos de la vida de la dictadura instaurada por Obiang y los valedores de ella hacen esfuerzos titánicos por que los que los visitan, atraído por los fuegos del petróleo nigeriano, no vean la cantidad de excrementos que su desidia deja por ahí. Sí y por esto, a los visitantes ilustres que los visitan los sacan del avión y los lleva directamente a campo de golf de Sipopo, donde Obiang invirtió una cantidad impresionante. No pasan por la ciudad que sigue siendo la capital. No ven las calles, ni edificio alguno que deje entrever la cantidad de excrementos humanos que hay en el país. Y a los ilusos que osan poner el pie en el país sin ser invitados por los que mandan, los obligan a dejar en su alojamiento la cámara de foto y de video y cualquier aparato que dé cuenta de la realidad del lugar. Guinea es todavía uno de los pocos países donde hacer fotos o grabar imágenes puede acarrear la pérdida de la libertad, o de la vida, incluso, tras la visita previa a los infames calabozos llenos de mierda de varios días.

 

En este artículo no hay nada inventado, donde se podrán relamer los defensores de Obiang y de su partido PDGE. De hecho, el “ideal” de este partido es “Hacer el bien y evitar el mal”. ¿Se dan cuenta de los niveles de inhumanidad que deben vivir los guineanos para que hacer el bien y evitar el mal sea la meta ideal de un partito político? Ni los millones del país, ni el control onmímodo de Obiang ni los apoyos externos de los que dispone son necesarios para llevar lo mínimo a los guineanos. Para todos ellos, y sobre todo si son detractores de su presidente- fundador, proveer un mínimo de dignidad es un ideal, actitud que contrasta con la facilidad con que los “enemigos” son llevados a la abundante mierda acumulada en todos los rincones del país.

 

¿Partido democrático en un país regido por una dictadura? Es la misma pregunta que deben hacer los guineanos que siguen a Obiang en sus intentos para aliviar toda la mierda que tiene encima, actitud connivente que ha impedido la cabal exposición de lo que es la Guinea Ecuatorial. Claro, hacer otra cosa permitiría conocer en carne propia los infectos habitáculos llenos de inmundicias de un régimen cruel, ante el silencio cómplice de cientos de guineanos adultos de cualquier nivel educativo.

 

Barcelona, 27 de noviembre de 2012

Juan Tomás Ávila Laurel. Es un joven y prolífico escritor, residente en Malabo, donde ejerce como técnico sanitario. Se ha convertido últimamente en un exitoso y asiduo conferenciante de numerosas universidades extranjeras. Ha representado a su país en importantes foros internacionales y ha sido conferenciante invitado en España, Reino Unido y Estados Unidos. Su obra se caracteriza por un compromiso crítico con la realidad social y politíca de su país y con las desigualdades económicas. Estas preocupaciones se traducen en una profunda conciencia histórica, sobre Guinea Ecuatorial en particular y sobe África en general. Tiene más de una docena de libros publicados y otros de inminente publicación, entre ellos las novelas y libros de relatos cortos La carga, El desmayo de Judas, Nadie tiene buena fama en este país y Cuentos crudos. Cuenta tambien con obras de tipo ensayístico, libros de poemas y obras de teatro.