El pelotón chiflado

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Mira quién baila tiene un algo de Tarantino por lo del rescate de protagonistas, lo que deja al ente público funcionando como salvavidas, o si se prefiere ejerciendo su labor social.

 

Mira quién baila tiene un algo de Tarantino por lo del rescate de protagonistas, lo que deja al ente público funcionando como salvavidas, o si se prefiere ejerciendo su labor social. A Travolta aquel le hizo enseñar un cuerpo que ya no estaba para enseñar, o eso decían. Y mira ahora quién triunfa. Pero no es lo mismo Quentin que Jaime Cantizano. El primero salió de un videoclub con la atmósfera sucia de True Romance, y el segundo de las faldas sintéticas de guardarropía de Ana Rosa, que ha terminado creando una escuela como la de Hermida pero inversamente proporcional en lo paritario. Uno levanta una piedra como quien cambia de canal y se encuentra un chico Ana Rosa igual que a Steven Seagal o a Chuck Norris, de quienes ya también se sospecha esa filiación cómo para verles cualquier día promocionando el colchón Lo Mónaco. La cosa es un poco de desaparecidos en combate. Bailar en la tele es divertirse o quemar las naves. A Colate se le vio en un principio como a una suerte de El lobo de El Viso, para continuar de consorte de vedette a lo Marc Ostarcevic y acabar luchando en el barro por dos mil a la semana, que es lo mismo que aprender el Chachachá o tirarse del trampolín. Así, Miguel Abellán dio algunas buenas tardes antes de meterse, a la vista de sus últimas apariciones, en un círculo nocturno folclórico lejos del ruedo, donde se le imagina alternando con José Manuel Parada o acudiendo a los cumpleaños de Encarnita Polo con aquel pianista de la melena setentera que amenazaba las noches de Madrid: para carreras los colores. Está Marina Danko poniéndole un broche corporal a su trayectoria, y alguien de Máster Chef cambiando de especialidad igual que la tal Corina a salvo de sus príncipes. Sólo falta John Candy, cuyo grosor era parejo al de Fernando Albizu, luchando cuerpo a cuerpo en aquel cuadrilátero de ‘El pelotón chiflado’ mientras Norma Duval, la vedette, otorga ahora las puntuaciones.