El retrato desnudo

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El autorretrato es un DNI del artista, una prueba física y tangible de su existencia más allá de su propio cuerpo. Por otra parte, la rabiosa necesidad que  a veces se despierta en el pintor de pintar del natural, la resuelve con mayor facilidad consigo mismo que ocnnigún otro. Si existe la profesión de modelo es porque los amigos/as o los familiares no se muestran muy dispuestos a posar, menos aún en largas jornadas continuas; y si además se les pide que lo hagan desnudos, la negativa se torna prácticamente unánime.

 

El pintor que no es iconoclasta no puede ser un verdadero artista. Tiene que existir una veta de exhibicionismo irrefrenable (por muy tímido o discreto que se muestre en público,) para lograr llamar la atención de los otros sobre sí mismo. El pintor y dibujante Faba llevaba meses realizando autorretratos de crepúsculo. Cuando no quedaba más de media hora o tres cuartos de luz natural, se sentaba en su sillón frente a un espejo, e intentaba captar cada día algo diferente de sí mismo.

 

Su atracción por el dibujo de su cuerpo se había convertido para él en algo más fuerte que el sexo. Se dibujaba por fases: primero con la ropa de trabajo, segundo en ropa interior, y finalmente desnudo completo. Tres retratos en menos de hora y media. Y como ya tenía la mano tan caliente (que podría haberse dicho que su cuerpo respiraba a través del lápiz), se hundía desnudo en su confortable sillón de orejas, y sin necesidad de espejo alguno dibujaba en su bloc justo lo que estaba viendo. La intensa sensación de placer consigo mismo, era mucho mejor que un orgasmo.

 

Esta pareja de Fabas vestido y desnudo sigue despertando en su autor y modelo la misma capacidad de turbación que aquellas dos majas de tanta leyenda que pintara Goya. El desnudo, que es lo más íntimo que tenemos, pide a veces ser observado por otros; por eso amamos, ligamos, vamos a playas y piscinas… para ser poseídos por otros ojos, y entregarnos -si es posible- a la conversación cuerpo a cuerpo. Aunque todo se hace de una forma tácita y nada queda dicho, sólo hablan dos pares de ojos.

 

Qué turbaciones más hipócritas, o qué exhibicionismos más taimados se esconden tras el retrato desnudo. Todos deseamos verlo, pero tampoco en cualquier momento. ¿Y qué sucede con los cuadros de desnudos en los Museos?, ¿tienen allí más sentido?, ¿resultan menos escandalosos y despiertan reacciones menos contrarias? De momento, en esta Huerta del Retiro le damos la bienvenida al desnudo dibujado, y que sea lo que el lector quiera.

 

 

Faba vestido

Gabriel Faba. 2006

Carboncillo sobre papel de bloc.


Faba desnudo

Gabriel Faba. 2006

Pastel y sanguina sobre papel de bloc.