El santo que nunca existió

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La iglesia católica romana no celebra la festividad de San Valentín desde el pasado 1969. Con estas reformas postconciliares, se buscaba suprimir del santoral a personajes legendarios, cuya existencia no había podido ser demostrada históricamente. De San Valentín sólo se sabía que era una mártir cristiano de la época romana, que fue martirizado en el S. III de nuestra era, por mandato de un Emperador, Claudio II, que parece aún más ficticio que su propia víctima.

 

De las tres posibles personalidades biográficas que se adjudican al indeterminado Valentín, la más exótica pasa por la de ser un mártir cristiano en la conquista romana de África. La segunda es penosamente institucional para un santo patrón de los enamorados: se sugiere que fue un Obispo italiano, que sufrió martirio hasta la muerte, y cuya basílica se conserva en Terni, Italia.

  

La tercera es la más improbable de todas, por insólita, a la par que sugestiva; y reconoce a Valentín en un médico romano, que al cristianizarse se hizo sacerdote, pasando a celebrar matrimonios entre los soldados de Roma. El Emperador Claudio II, llamado el Gótico, no pudo consentir esta provocación, pues la homosexualidad resultaba incompatible con la carrera de armas. Aplicando lo cual, el sacerdote que se dedicó a consagrar el amor entre hombres, fue martirizado hasta la muerte,  naciendo así este vínculo tan profundo entre el Santo patrón y los enamorados; que no ha sido capaz de interrumpir, la marginación a que la Iglesia lo ha sometido.

 

Quizás por eso, se lleven tan bien los amores contrariados con este Cupido cristiano, que consagraba con sus flechas y sus alianzas el amor entre humanos, más allá del sexo que lucieran.

 

El gran soñador, que ha visto la luz en tres ocasiones ya en este blog, hoy levanta su cabeza y abre sus ojos desde esta acuarela, para mirar -frente a frente- al público de esta Huerta, que hasta ahora no le había conocido. Sirva esta mirada abierta como presente a San Valentín, protector fantasma de los enamorados.

 

El espejo de San Valentín

Gabriel Faba. 14-2-2007

Acuarela sobre papel acuarela.

29 X 23 cms.