El sexo y la crisis de Grecia

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Las veleidades sexuales del presidente Clinton con una becaria  estuvieron a punto de costarle la presidencia. El procedimiento de incapacitación (impeachment) iniciado por el Senado estadounidense no prosperó porque aunque una mayoría de senadores votó a favor de apartarlo del poder el número de los que lo hicieron era inferior al que pide la Constitución.

 

Ahora, por impulsos parecidos si los cargos levantados son ciertos, el director del Fondo Monetario Internacional, el francés Dominique Strauss Khan, se encuentra en una situación parecida. Lo acontecido el sábado parece difícil de creer, el señor Strauss-Khan se habría abalanzado desnudo sobre la camarera del hotel que entraba a limpiar su habitación, la asaltó, intentó violarla, etc. La joven de 32 años logró escapar y avisó a la dirección del hotel. Cuando llegó la policía, Strauss Khan había salido corriendo hacia el  aeropuerto. Fue allí sacado de un avión de Air France y el domingo se presentaba ante el juez. La noticia resulta menos inverosímil si se tiene en cuenta la reputación del acusado, un obseso sexual según algunos de sus compatriotas, y con algún antecedente sonado. En Francia, donde la noticia, considerada un cataclismo, acapara las portadas, se recuerda que hace años una periodista y novelista reveló en la televisión algo similar sin revelar el nombre del político que la había asaltado durante un entrevista. Mucha gente entendió que era Dominique S-K. Ahora parece que lo contará sin tapujos ante las cámaras.

 

El incidente, serio porque la ley estadounidense puede en situaciones similares imponer hasta 20 años de cárcel, ha tenido un fulgurante impacto mediático por dos razones: Dominique S-K era el candidato socialista mejor colocado en los sondeos para derribar a Sarkozy en las elecciones presidenciales del año próximo. Ahora, a no ser que en los próximos días logre demostrar de forma inequívoca su inocencia, no podrá presentarse. Las primarias socialistas son dentro de algo más de un mes y él, con su reputación por los suelos, estará enfangado en su defensa. Los malintencionados apuntan a que todo sería un montaje organizado por Sarkozy. Esto parece muy rebuscado, la organización de la “trampa” sería complicada y tampoco está claro que la caída del director de Fondo Monetario vaya forzosamente a favorecer al presidente galo.

 

La segunda razón es que el Fondo Monetario ha jugado un papel fundamental en el intento de rescate de la economía de Grecia. Strauss se involucró directamente en  la operación que se encamina hacia un resultado dudoso. Ante el estado aún problemático de Grecia, Dominique S-K viajaba hoy a Alemania parea entrevistarse con la canciller Merkel y discutir el asunto con ella y otros dirigentes europeos. Ahora no podrá hacerlo y se abren los interrogantes: ¿Tiene el Fondo la capacidad de abordar estos problemas con un director sumergido en un proceso?  ¿Han funcionado las recetas del Fondo o han sido los griegos chapuceros o, por razones políticas, pusilánimes a la hora de aplicar la receta que se le prescribió? Para muchos, la embarazosa situación de Strauss-Khan tendrá repercusiones en la de Grecia.

Inocencio F. Arias es un veterano diplomático y frecuente colaborador en los medios de información. Ha tenido cargos destacados con diferentes gobiernos: embajador en la ONU con el PP, Secretario de Estado y Subsecretario con el Gobierno anterior del PSOE y Portavoz del Ministerio de Exteriores con tres distintos ejecutivos de la democracia; UCD, PSOE y PP. En la ONU presidió el Comite Mundial contra el Terrorismo y la Asociación de Embajadores. Ha sido profesor en la Universidad Complutense y en la Carlos III de Madrid. En su única escapada a la empresa privada fue Director General del Real Madrid. Ha escrito libros: Confesiones de un Diplomático (Planeta) y Tres Mitos del Real Madrid(Plaza-Janes) y en colaboración con Eva Celada La Trastienda de la diplomacia (Plaza-Janes). A mediados de 2012 publicó también en Plaza y Janés Los Presidentes y la diplomacia. Me acosté con Suárez y me desperté con Zapatero que actualmente está en su tercera edición.