El silencio y las palabras

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Me temo que estoy
obligado al silencio. Esta semana he descubierto lo gastadas que están las
palabras que usamos. Sin distinción; de un lado, del otro y del de más allá. Mire donde mire,
incluso en el espejo, sólo encuentro confusión en el lenguaje o, lo que es
peor, una autosuficiencia ciega. A eso hay que añadir que todavía mantenemos
muchos vicios heredados de la intransigencia que ha guiado nuestro aprendizaje
político. Habrá que tomarse en serio las palabras porque, como señaló
Tony Judt, son todo lo que tenemos y si se deterioran, ¿qué las sustituirá?

 

Así las cosas, permitidme el silencio.

 

 

“Ella, la lengua, se
mantuvo sin perderse, sí, a pesar de todo. Pero hubo de pasar por sus propias
faltas de respuesta, pasar por un terrible mutismo, pasar por miles de
tinieblas de un discurso mortífero”

PAUL
CELAN.           

 

“Contra
todo esto vosotros no tenéis más que seguir simplemente siendo vosotros mismos,
lo cual significa ser continuamente irreconocibles”

PIER
PAOLO PASOLINI.

Joseba Louzao nació en Bilbao en 1983. Es doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (UPV) y en la actualidad es profesor en el Centro Universitario Cardenal Cisneros (Universidad de Alcalá de Henares).
Está especializado en historia de las religiones y es autor del libro Soldados de la fe o amantes del progreso. Catolicismo y modernidad en Vizcaya (1890-1923) (Genueve Ediciones) y, como coordinador, de La restauración social católica en el primer franquismo, 1939-1953 (Publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares). Este blog será su particular maleta preparada, porque el pasado siempre es un país extraño.