El uso excesivo de la fuerza… mediática

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La única forma de saber qué carajo estaba aconteciendo en la ciudad de México el pasado 1 de diciembre era acceder a medios alternos e independientes. Mientras los medios de comunicación convencionales hacían coberturas institucionales –o institucionalizantes– y convertían a miles de ciudadanos en “anarquistas” enloquecidos que acaban con todo mientras la policía trataba de poner orden, el relato alterno desde el centro del DF era claro desde el primer minuto.

 

Ha costado casi una semana que los medios comerciales y el establishment de la opinión pública se deje permear por una realidad tan contundente como contradictoria con sus informaciones. Ha hecho falta que Emergencia MX sacase sus magníficos videos, que la Agencia Subversiones se jugara el pellejo en las calles, que #YoSoy132Media contrarrestara el aluvión de mentiras con vendavales de realidad, que los artistas mexicanos pusieran voz z la indignación de una buena parte de la población.

 

Ahora, algunos medios reproducen el informe del defensor de los derechos humanos de ciudad de México y apuntan a “posibles” excesos. Nada, nimiedades como torturas, abusos, detenciones arbitrarias, vejaciones, etcétera. Nada, tonterías de antisistema –que dirían en España–. Nada, cuatro radicales dispuestos a montarla, que explicaría Televisa.

 

Los mismos medios que en España hablaron, con descaro, ignorancia y dolo, de los Pactos de la Moncloa a la mexicana firmados el 2 de diciembre por los tres partidos de la rosca (PRI, PAN y PD) hoy callan ante el boicot del PAN, el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano en el Senado a la reforma impulsada por Enrique Peña Nieto para modificar el gabinete federal. Como cuenta Reforma, el cambio legislativo se aprobó en lo general, pero el PRI se reservó para votarlo en lo particular el párrafo del artículo 27 que faculta al Senado a ratificar los nombramientos del Comisionado Nacional de Seguridad y el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Tampoco cuentan que, al mismo tiempo (ayer jueves) el pleno de la Cámara de Diputados aprobó con 385 votos las reformas a la Ley Orgánica de la Armada de México, donde se especifica que esa dependencia podrá intervenir en acciones de seguridad interior. Muy grave, pero es que la Armada no es antisistema. No: es el vientre del puritito sistema.

 

Hoy pensaba que quizá vaya siendo hora de que los informes sobre violación de derechos humanos deberían incluir también a los medios de comunicación masivos. Su capacidad de influir en los hechos es mayor que la de la policía o la de los ‘vándalos antisistema’ que tanto gustan de retratar… pero nadie los juzga, nadie los evalúa, nadie califica si el torcer la información, el ocultarla o el mentir descaradamente es tan o más grave que el uso excesivo de la fuerza policial o la violencia de la ira popular. Quizá sea hora de evaluar el “uso excesivo de la fuerza mediática”.

Me perdí en Otramérica, esa que no es Iberoamérica, ni Latinoamérica, ni Indoamérica, ni Abya Yala... y que es todas esas al tiempo. Hace ya 13 años que me enredé en este laberinto donde aprendí de la guerra en Colombia, de sus tercas secuelas en Nicaragua, de la riqueza indígena en Bolivia o Ecuador, del universo concentrado de Brasil o de la huella de las colonizaciones en Panamá, donde vivo ahora. Soy periodista y en el DNI dice que nací en Murcia en 1971. Ahora, unos añitos después, ejerzo el periodismo de forma independiente (porque no como de él), asesoro a periódicos de varios países de la región (porque me dan de comer) y colaboro con comunidades campesinas e indígenas en la resistencia a los megaproyectos económicos (porque no me como el cuento del desarrollismo). Este blog tratará de acercar esta Otramérica combatiendo con palabras mi propio eurocentrismo y los tópicos que alimentan los imaginarios.