El verano sin fin de Fuerteventura

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Bajo el título “Arquitectura y paisaje”, escribe Lola Crespo en la página web de esta galería que desde su nombre es un homenaje permanente a Joseph Cornell, no en vano en Utopia Parkway, Nueva York, tenía su casa y su taller de las maravillas: “Estos últimos cuadros de Greta Chicheri que sin embargo forman el conjunto de su primera exposición individual, evidencian hasta qué punto la mirada foránea puede llegar a profundizar en el paisaje más aún que la nativa, la historia de la pintura nos ofrece numerosos ejemplos, así la Tahití de Gauguin o la personal visión de África de Barceló, por citar solo dos de sobra conocidos, pero también la Venecia de Gaya, los parques centroeuropeos del asturiano Galano y un etcétera tan largo como la erudición alcance. Aunque en líneas generales lo más probable es que la interiorización del paisaje no responda a reglas establecidas, es indudable que tanto la soledad como la sorpresa que asaltan al que llega de fuera juegan un papel importante en el proceso. Algo semejante debió ocurrirle a Greta Chicheri, oriunda de A Coruña y residente por más de un lustro en Madrid –en dónde se licenció en Bellas Artes por la Universidad Europea-, cuando en 2005 llega, casi por azar, a Fuerteventura y encuentra en ella el paisaje que le conducirá a su destino de pintora. El calor, el viento, el horizonte al alcance de la mano y el mar, otro mar aunque el mar siempre sea el mismo, son el acicate que la artista buscaba desde hacía tiempo para dar rienda suelta a su talento creador. Pronto surgieron las primeras pinturas realizadas sobre las maderas que el mar arrojaba a la playa, secos paisajes aderezados con colores intensos, una casa, una chumbera, un perro, la pintora describe así estas tempranas series ‘estos que pinto son yermos y desabrigados espacios con la huella de la presencia humana allí donde ya nadie la espera’”.

Cuándo: Hasta el 15 de septiembre al 4 de noviembre

Dónde: Galería Utopia Parkway, Madid