El virus y la pobreza

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EL VIRUS Y LA POBREZA
Cuarto jueves del mes de octubre
Segunda ola de la pandemia
Inestabilidad en Guinea Conakry
Pronto hará un año que llegó la peste
hasta nuestras ciudades y labores.
Y quién negará que si la pobreza
de media humanidad fuera la causa
de no poder besar a nuestros padres
ni estrechar al amigo entre los brazos,
del declinar de nuestra economía
y de la prohibición de hacer viajes,
si la pobreza atroz de medio mundo
fuera la responsable del lamento
de los derechos nuestros y de nuestra
prosperidad, quién negaría, hermanos,
que todos los poderes de la Tierra,
las universidades, los científicos,
los pensadores y los Parlamentos,
todos trabajarían sin descanso,
compitiendo los unos con los otros,
para acabar con ella: la miseria
de los seres humanos;
……………………………….y los medios
de comunicación solo hablarían
de la inmensa pobreza, día y noche,
y nosotros, tú y yo, solo hablaríamos
de aquellos que no tienen paz, comida,
si en lugar de ser lo que es, la pobreza
hubiera sido la razón, la causa
de que desde hace meses no podamos
ni besar ni abrazar a los abuelos,
del declinar de nuestra economía
y de la prohibición de hacer viajes.

 

Gonzalo Sánchez-Terán

 

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Gonzalo Sánchez-Terán
Gonzalo Sánchez-Terán ha trabajado desde 2002 implementado proyectos de emergencia en campos de refugiados y desplazados internos en Guinea Conakry, Liberia, Costa de Marfil, República Centroafricana, la región de Dar Sila, en la frontera entre Chad y Darfur, y la frontera entre Etiopía y Somalia. En 2001 publicó el poemario, Desvivirse (ed. Visor), y en 2008, junto al periodista Alfonso Armada, el epistolario, El Silencio de Dios y otras metaforas. Una correspondencia entre África y Nueva York (ed. Trotta).

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