Elecciones europeas: lo mejor de los programas electorales

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El 25 de mayo tenemos una cita con las urnas. Es una frase muy manida pero puede que en esta ocasión sea mucho más importante que en otras ocasiones. Los ciudadanos europeos podemos decidir el rumbo a seguir por el continente a partir de ahora. ¿Queremos neoliberalismo o dar un golpe democrático de timón? Presentamos algunas propuestas en esa dirección.

 

En otro sitio hemos hecho un resumen de las principales propuestas económicas de los principales partidos políticos españoles ante las elecciones europeas. Aquí nos vamos a quedar con las que nos parecen más interesantes, más sugerentes, de mayor alcance para dar carpetazo a la crisis con una orientación más social, sin dejar a tanta gente en la cuneta, redistribuyendo los costes de una manera más justa.

 

El Partido Popular: pocas innovaciones

 

De las propuestas del Partido Popular únicamente nos quedamos con la Unión Bancaria, porque creemos que camina hacia un objetivo que compartimos: una verdadera integración europea. Lo bueno que se va a derivar de ello es una armonización de las condiciones de financiación de particulares y empresas en todo el área. También nos gusta que proponga un mayor papel para el Banco Europeo de Inversiones, un banco público, sobre todo para la financiación de pequeñas y medianas empresas. No vamos a rescatar nada más. Es que el que tienen como candidato a presidir la Comisión Europea es Jean-Claude Juncker y no tiene un historial muy lustroso en la gestión de la crisis europea. Tampoco compartimos su afán porque nos convirtamos todos en emprendedores. O su gusto por los tratados de libre comercio con Estados Unidos. Hace unos días escuchamos a un ex senador chileno, Carlos Cantero, decir que cuando un país lo firma, queda con las manos atadas. 

 

El Partido Socialista: la idea del mínimo vital vinculante

 

Del programa del Partido Socialista (no lo hemos encontrado en la web, sólo hemos hallado estas diapositivas), nos gusta que proponga la reestructuración de la deuda de las familias y empresas. Ello implica una redistribución de la carga del endeudamiento: las entidades financieras, tanto nacionales como extranjeras, tendrán que renunciar al cobro de parte de lo que les deben sus acreedores. No es algo tan revolucionario como parece, de todas formas. El Fondo Monetario Internacional, hace dos años, propuso una reestructuración de la deuda hipotecaria de las familias españolas, dado que muchas de las viviendas ahora hipotecadas valen menos de la cantidad a la que asciende el crédito que pesa sobre ellas. También es muy interesante que propongan el establecimiento de un mínimo vital, es decir, unos indicadores sociales mínimos que los Estados tienen que garantizar en cualquier coyuntura. Para hacerlo posible, habría que, como proponen, flexibilizar, alargar en el tiempo, el cumplimiento de los objetivos de déficit. Lo que pasa es que su candidato a presidir la Comisión Europea, Martin Schulz, del SPD alemán, gobierna con Merkel en coalición. No nos fiamos demasiado. 

 

Izquierda Unida busca cambiar de base a la Unión Europea

 

Izquierda Unida va muchísimo más allá y por eso destacaremos muchas de las medidas que propone. En primer lugar, introduce el concepto de deuda ilegítima. Parte de la hipótesis de que dado que el Estado se ha endeudado para rescatar a los bancos, hay una parte de las emisiones que ha realizado para financiarse que se pueden calificar como “odiosas” y, por tanto, de acuerdo con la legislación internacional, España estaría legitimada para no pagarlas. Para determinar qué parte de la deuda habría que devolver y cuál no, propone la realización de una auditoría de la deuda. Izquierda Unida no sólo propone reestructurar la deuda pública, también cree que hay que hacerlo con la privada. Y, además, mantener parte del sistema financiero en manos públicas. Es la garantía, dice el programa, de que el dinero vaya a los sectores productivos, fundamentalmente a la industria. La banca no sería la única actividad susceptible de ser nacionalizada: todos los servicios declarados de primera necesidad deben ser 100% públicos. Y todas las empresas deben contar con la participación de los trabajadores en la toma de decisiones mediante procedimientos de cogestión, como antiguamente en Alemania.

 

Respecto al Banco Central Europeo, proponen ponerlo bajo el control del Parlamento y que renuncie al control de la inflación como único objetivo económico. Además, sería una entidad a la que los Estados podrían acudir en busca de financiación.

 

Con propuestas tales como la derogación del artículo 135bis de la Constitución Española, el Tratado de Maastricht o el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, dicen, quitarían la camisa de fuerza en la que está atrapada Europa y que le impide poner como objetivo número uno la consecución del pleno empleo. Esta finalidad es, por otra parte, según los clásicos, el elemento definitorio del Estado del Bienestar.

 

Pero IU no quiere cualquier tipo de empleo. En primer lugar, proponen abolir las últimas reformas laborales. Además, a su juicio, habría que establecer un salario mínimo europeo que se encuentre en el 60% del salario medio. Y, para reducir la desigualdad, también sería conveniente establecer un salario máximo tanto en el sector público como en el privado.

 

El trabajo no debe ser lo único que nos integre en la sociedad, sino sólo el mero hecho de ser personas. Por eso, sólo por ser ciudadanos, se tendría que poner en marcha un sistema de rentas básicas garantizadas que permitan una vida digna.

 

Las sorpresas de UPyD

 

De UPyD nos han sorprendido gratamente varias propuestas. Si PSOE e Izquierda Unida abogan, directamente, por la creación de los eurobonos, por la mutualización de las deudas públicas de todos los países, el partido de Rosa Díez apuesta por la mutualización de la deuda pública provocada por las crisis bancarias. Sería Europa y no los ciudadanos de los Estados miembros quien se haría responsable de los rescates bancarios. UPyD es partidario también de la reforma del Banco Central Europeo de tal manera que sus políticas expansivas se realicen a cambio de crédito a las empresas. De hecho, una de las propuestas más interesantes de UPyD consiste en dar un mandato a la banca para que preste. Porque existe una figura jurídica que permite a los Estados imponer demandas de servicios en los sectores estratégicos de la economía. Y la banca, por supuesto, es uno de ellos.

 

En el programa de UPyD también resulta interesante ver la exigencia de auditorías para las obras públicas que se acometan. Así como la exigencia de ampliación del presupuesto de la Unión Europea, que dé más importancia a los gastos que promuevan el crecimiento económico. Además, nos gusta la idea de una Seguridad Social Europea, que se facilite la movilidad de los trabajadores dentro de la Unión y que se cree un subsidio de paro que complemente al que los desempleados cobran de sus Estados.

 

A informarse y… ¡a votar!

 

Hay que votar. Y a conciencia, es decir, conociendo los programas electorales. Con estas líneas sólo mostramos un pequeño aperitivo. Y, además, cargado de opinión. Hay que ir a los documentos originales. Y a los de otros partidos, no sólo a los que aquí recogemos. Nos jugamos mucho en estas elecciones europeas. Más que lo que nos quisieron mostrar el otro día en el debate entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, que fue #PuroTeatro, insustancial, sin contenido y, al final, resumido en una penosa, aunque reveladora anécdota. Europa nos enseñó a principios de los noventa su patita neoliberal y ahora eso ya no es una mera amenaza, es la pura y dura realidad. Puede que a algunos de ustedes eso les guste, incluso puede que quieran ir más allá. Son libres de refrendarlo con su voto, claro. Pero también pueden intentar que el continente cambie de rumbo. Por probar otra cosa. Quizás no nos vaya del todo mal. En Grecia, al parecer, lo van a intentar y han dado un fuerte respaldo en las urnas a Syriza en la primera vuelta de sus elecciones municipales. 

 

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