Ellos piden mus

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La actualidad política me ha hecho recordar mi Erasmus. Tuvo que llegar mi cuarto año de carrera, y tuve que irme a Italia, para jugar mi primera partida de mus como universitario. Vivía con otros seis españoles, y nuestro piso se convirtió en lugar de encuentro para jugar a las cartas. Puede parecer, en principio, una inofensiva excusa para reunir a la gente y beber. Pero terminó siendo mucho más: dime cómo juegas al mus y te diré quién eres.

De hecho, la primera decisión, justo después de repartir, ya puede resultar determinante. Vistas las cartas, los implicados manifiestan si piden o no mus, lo que significa que, si todos están de acuerdo, cada uno puede desechar las cartas que no le interesen y solicitar otras tantas en su lugar. Y gran parte del estilo de juego —y, en consecuencia, de la personalidad del jugador— se refleja en si niega o asiente ante la primera pregunta.

En ese sentido, hay dos tipos de jugadores: los que deciden en función de las cartas recibidas, y los que jamás pedirían mus. Para los primeros, no hay nada malo en querer mejorar, en querer rearmarse; para los segundos, no aceptar las cartas dadas es de perdedores, un claro síntoma de debilidad. Estos últimos, como es natural, marcan el ritmo de la partida: siempre avanza, nunca se reparte de nuevo.

La diferencia está en que, al recibir las cuatro cartas, si descubren una pareja, por ejemplo, uno de los jugadores querría cambiar las otras dos para mejorar su combinación; en cambio, el que nunca pide mus tiene el cuchillo entre los dientes tan pronto como ve la pareja. Lógicamente, ambos preferirían afrontar la jugada con las mejores cartas posibles. Pero el mérito lo tiene el que sabe jugar en cualquier circunstancia. En esencia, uno siempre dependerá de la suerte; el otro, de sí mismo.

En el mus, como en política, todo es mucho más fácil cuando las cartas acompañan. Pero pedir la combinación perfecta es pedirle demasiado a la vida. Y esto, justo esto, es lo que han hecho en España, convocando nuevas elecciones, nuestros políticos: han pedido mus.

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