En defensa de los ácaros

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No hace mucho ví unas fotos de ácaros ampliadas que me pusieron los pelos de punta; si yo hiciera cine de terror me inspiraría en esa fauna atroz. De ahí pasé a enterarme de que nuestra casa, con sus enseres y en general todo lo que nos rodea está lleno de esos seres monstruosos, que afortunadamente son muy pequeñitos, y que por supuesto hay que erradicar (por lo visto va muy bien una aspiradora marca Dyson, mira tú que coincidencia que el artículo ya te da la solución).

 

 

No hace mucho vi unas fotos de ácaros ampliadas que me pusieron los pelos de punta; si yo hiciera cine de terror me inspiraría en esa fauna atroz. De ahí pasé a enterarme de que nuestra casa, con sus enseres y en general todo lo que nos rodea está lleno de esos seres monstruosos, que afortunadamente son muy pequeñitos, y que por supuesto hay que erradicar (por lo visto va muy bien una aspiradora marca Dyson, mira tú que coincidencia que el artículo ya te da la solución). Llevo tiempo pensando en ellos, por ejemplo cuando no puedo dormir y doy vueltas en la cama con la cabeza apoyada en una almohada…llena de ácaros, claro. Pero un buen día pensé que en cierta manera hemos aprendido a vivir con ellos; ¿no conoces tú, me dije, montones de personas que han desarrollado vidas sanas y normales tan rodeadas de ácaros como tú? ¡Tan malos no pueden ser!

 

Por otra parte, llevo tiempo descubriendo que estamos desinformados. Y eso que nos pasamos el día leyendo esto y lo otro; se supone que estamos superinformados… Después de leer al periodista Ricardo Utrilla y sobre todo el libro Limónov, de E. Carrère, me doy cuenta de que la visión que nos llega sobre Rusia y su situación y sus motivos es estereotipada, sin matices; no entiendes nada de ese país tan inmenso; para empezar, que apoyen a Putin: ¡¿cómo es posible?! Pues no se entiende porque la información que nos llega es casi siempre unidireccional, sesgada. Es así de triste. Ahora sospecho también que el reparto entre buenos y malos en la guerra de los Balcanes que se nos vendió en su momento era manifiestamente mejorable.

 

Llevamos años puntualmente informados sobre cómo en Venezuela crece la demagogia y empeoran la economía y la libertad de prensa, entre otras.  A raíz de las últimas elecciones de Chávez leí, en un pequeño despiece que acompañaba a un reportaje, datos de avances sociales que yo desconocía por completo; entre otros, que el país había llegado a ser el que tenía más población escolarizada del mundo. No es algo desdeñable desde el punto de vista informativo, pero …

 

El caso que cuenta el documental Ciutat morta te deja contra las cuerdas. ¿Así que esta historia de terror y arbitrariedad policial y judicial, puede pasar aquí? Y la denuncia sobre el funcionamiento de la sanidad pública catalana que se puede ver en el vídeo El mayor robo de la historia de Cataluña lo mismo. La sensación va de la indignación al desánimo, de la sorpresa al miedo. Todo esto ha pasado –y sigue pasando y en todo el país, claro- y te dices ¿por qué la prensa (la famosa “prensa de referencia”) o no ha informado o no ha seguido esas noticias, o le ha dado una cobertura episódica, fugaz?

 

Empiezo a estar mosqueada. Cualquier día me entero de que el presidente guineano Obiang es en realidad un gobernante pragmático con tendencias socialdemócratas y firmemente decidido a llevar a su país a la democracia, no un tirano y saqueador de las riquezas de su país. Hoy mismo he visto que en Corea del Norte hacen carreras de atletismo con participantes occidentales, y he pensado ¿a que me va a pasar como con los ácaros? Aaaag…

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.