Entre bancos anda el juego

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A ver… yo esto cada vez lo entiendo menos…

 

Leo en la prensa que el Banco Central Europeo (BCE) entregará a 523 bancos la cantidad de 489.200 millones de euros a la increíble tasa anual del 1%, dicen, para «animar» a las entidades financieras a que fluya el crédito a particulares y empresarios, y a que compren títulos de deuda de paìses en apuros. Como Los Mercados tienen en cuenta su propio
interés y no los bienintencionados balances de los políticos, en la práctica ayer subió la tasa de interés que pagan por sus títulos de deuda España e Italia.

 

Repasemos, a ver si me he perdido algo: el BCE, que se niega sistemáticamente a comprar títulos de deuda de los países miembros de la Unión (cosa que, por otro lado, hace la práctica totalidad de los bancos centrales del mundo, precisamente para evitar los embistes especulativos de Los Mercados), presta a los bancos al 1% de interés para que éstos compren títulos de deuda al 5% de interés. Negocio redondo.

 

Sé que insisto una y otra vez pero es que nadie me lo ha explicado
todavía… ¿por qué carajo la Merkel y el Bundesbank se empecinan en impedir que el BCE funcione como un banco central al uso? Ah, sí, la fobia alemana a la inflación… ¿será mejor que el euro se vaya al carajo a que suba la inflación, por otra parte baja en los países de la Unión? ¿será mejor PARA QUIÉN? Hombre, supongo que, en primer lugar, para esos 500 bancos que se repartirán esos 500.000 millones (tocan a mil milloncitos de euros por entidad), y que volverán a tener nuevas
ayudas en febrero…

 

¿A alguien se le olvida que somos nosotros, todos nosotros, los que pagamos de nuestro bolsillo los miles de millones del BCE, las cumbres europeas, los catorce mil cargos inútiles de la UE y, en general, todo el aparato
político?

 

En fin… Feliz Navidad al lucro bancario. Al resto, feliz año nuevo, y carpe diem, a pasarlo todos muy bien, que se vienen curvas…

Nací en Extremadura, pero soy -también- madrileña. Periodista por vocación y convicción, llegué a América Latina en 2008, a esa ciudad caótica y fascinante que es São Paulo. Después de unos años entre samba y tango, me establecí en Buenos Aires, desde donde trabajo como 'freelance' y colaboro para medios como El Mundo y Le Monde Diplomatique. Aunque, cada vez más, apuesto por los proyectos independientes: la revista Números Rojos, la web Carro de Combate -dedicada al consumo responsable y la denuncia del trabajo esclavo- y, por supuesto, este Fronterad.   Afincada por fin en Buenos Aires, una ciudad que me cautivó desde mucho antes de visitarla, cuando se me mostraba desde las páginas de Julio Cortázar, sigo descubriendo este continente diverso y complejo, este continente con las venas abiertas que, sin embargo -o por eso mismo-, tiene tanto que enseñarle al mundo.