Escuela concertada

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La educación es clave en la salud pública. La educación promueve la salud. Nadie lo discute.

 

La salud reproductiva es parte de la promoción de la salud. Esto tampoco es discutible.

 

El Estado español financia la educación pública y lo hace de dos modos: por medio de la escuela pública y a través de la  escuela concertada. Este es también un hecho notorio.

 

Según un reciente estudio, iluminador, y por otra parte concordante con las observaciones de todos los ciudadanos, la escuela concertada capta alumnos de clases medias, mientras que la escuela pública concentra a los inmigrantes y a los hijos de los pobres.

 

Para que este sesgo de clase social se produzca, la escuela concertada, que, recordemos, es mayoritariamente vinculada a la Iglesia, introduce tasas por comedor, actividades extra, uniforme etc., que impiden el acceso de muchos padres a ese tipo de colegios. Cuando esto no es suficiente, simplemente filtran las admisiones de modo discreto. Todo para que en su alumnado predomine gente “chic”, y se mantenga el espíritu elitista de su centro.

 

El resultado es que, con el dinero público se pagan dos tipos de enseñanza, una para “ricos” y una para “pobres”, vulnerándose la equidad clamorosamente.

 

¿Qué tiene que ver esto con la educación para la salud? Pues que en la escuela concertada (vinculada a la Iglesia), la educación sexual y reproductiva está ausente o se filtra y manipula.

 

En los colegios concertados de España se miente sobre el preservativo, se afirma que es ineficaz para prevenir embarazos y enfermedades de transmisión sexual, se maleduca sobre el derecho a la anticoncepción y se llama asesinato a la interrupción voluntaria y legal del embarazo.

 

Y todo ello pagado con dinero público: ¡Toma castaña!

 

El estado español debería devolver a la escuela privada, pagada con el bolsillo exclusivamente de los padres, a la mayoría de los centros educativos vinculados a las órdenes religiosas. Urgentemente.