Ese año que se ha ido

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“Somos una forma de hablar, y debemos ser fieles a esa forma de hablar, porque es nuestro patrimonio moral. No tenemos otro.” Es una cita de Alegría, de Manuel Vilas, un libro tan estremecedor como su anterior, Ordesa, pero mucho más luminoso, hasta diría que alegre a ratos.

Como sigo con mi raca-raca, voy a hacer un recuento de todas las bobadas que apunté estos últimos meses y se quedaron en el tintero;  pido perdón si me repito. No conté, por ejemplo, que oí a nuestro (cuando escribo esto) cuasi-presidente Sánchez  soltar un preveyó como una casa; tengo que recordarle  -a ver si me lee- que eso no existe: o previó (de prever), o proveyó (de proveer), según el caso. Es verdad que es un error que no sólo comete constantemente el pueblo llano, sino muy a menudo  políticos y periodistas, muchos de los cuales son  -estos últimos- como el eco de los otros en lo del habla.

En diversos medios de comunicación, he visto y oído usar el verbo discriminar como se hace con to discriminate, mucho más cercano en inglés a nuestro distinguir  (diferenciar, separar)  que  a lo que queremos decir en castellano con discriminar. Ejemplos: “…nueva asignatura que  enseñará a los niños a discriminar falsedades y desarrollar su espíritu crítico”. También se dice discriminar los horarios, pero la palma se la llevó alguien que dijo ante un micrófono: “Convendría discriminar el grano de la paja”. Es una sustitución paulatina de esos verbos posibles, que nos dan variedad y riqueza léxica, por un falso amigo del inglés, a la vez que privan a discriminar de su sentido verdadero y necesario. Y el último ejemplo denota  además una penosa falta de oído que se va haciendo crónica y que a veces, como en este caso, se convierte, sencillamente, en disparate. Como lo es  “discriminar falsedades …”

Sin embargo, siempre es peor lo que ves escrito, sobre todo si se trata de un medio que respetas; por ejemplo, cuando se menciona a “los niños que atienden la academia de ballet de la Ópera de Viena” o cuando lees que “miles de personas atendieron los funerales por los muertos en Haití”. En los dos casos se trata de malas traducciones del inglés con más falsos amigos: to attend  significa asistir, no atender.

Y que no se me olvide lo que dijo desde la radio una estupenda conductora de un programa informativo, también estupendo: “…partidos que así obtienen su cuota de share”. Share es una palabra inglesa que significa precisamente… cuota (entre otras cosas).

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Anunciata Bremón
Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.

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