Estados catalanes (previa)

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Escribo estas líneas al mismo tiempo que la manifestación contra el dictamen del Estatut recorre las calles de Barcelona. De ahí el título. Aunque también se pudiera llamar estados carenciales siguiendo el prospecto de la aspirina efervescente que está en el vaso sobre mi mesa. Esta mañana me di una vuelta por Madrid y es un clamor de banderas rojigualdas que conviven sin prejuicios en mi barrio con la bandera gay. Todo esto para psicoanalizar al paciente. Del Bosque es un hombre tranquilo. Volverá a veranear en Salamanca. Puyol parece que no ha perdido la cabeza tras el gol contra Alemania. Cruyff y el pulpo apuestan por nosotros. Pero parece que el cabezazo del de la Pobla de Segur ha sentado mal en Catalunya. Como la celebración taurina de Villa. Pagada por MacDonalds. Es lamentable. Por una vez hemos aparcado nuestros fantasmas nacionalistas, y hemos visto a la Reina vestida de rojo entrando en los vestuarios. Mañana cuando cantemos el himno sin letra todos nos sentiremos españoles. Todos menos los estados carenciales, perdón, catalanes. Siguen las paradojas de este Mundial que no tiene fin. La posibilidad de que Mandela entregue la Copa del mundo a un holandés forma también parte de la pesadilla política. A todos nos duele la cabeza estas vísperas de banderas. Que empiece ya el partido, por favor.  

Galicia, 1961. Periodista y escritor, fue jefe de la sección de Cultura en el diario El Independiente y redactor jefe en las revistas Cinemanía y Rolling Stone. En la actualidad es columnista en El País Galicia y colaborador de Babelia. Ha ejercido como director cultural de Fnac España entre 2001 y 2008. Ha publicado novelas como El día de los enamoradosy Hazlo por mí (Alianza Editorial) y poesía en castellano, El resto del mundo (Lumen), y gallego, Shakespeare mata o Porco cunha rosa (Espiral Maior).