Estoy vivo

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Y con ganas de follar. Hola mis queridas putitas, sé que me habéis echado mucho de menos, que os habéis matado a deditos pensando en las guarradas que escribo y que habéis enviado cientos de posts al editor de esta revista suplicando que vuelva el Zar, el puto zar de la noche. Pues aquí estoy, dispuesto a hacer uso, y abuso, de la enorme libertad que siempre me ha ofrecido esta maravillosa revista para escupir toda la mierda que llevo dentro, que es mucha, pero no tanto como semen tengo dispuesto a salir disparado hacia vuestras pequeñas y tragoncillas boquitas. Y aunque algún intelectualillo de pacotilla y estrecho, o intelectualilla estrecha y pajiza, no se lo puedan creer, esta revista me ha dado unas cuantas alegrías físicas que ni de coña os voy a contar, pero que si llegais algún día a saber os volveríais locos de puta envidida y odio mortal. Leed, leed, escribid, escribid, hasta que os coman los gusanos y se ahoguen con todo el semen retenido en los huesos que os vais a llevar a la tumba. No lo olvidéis: «semen retentum venenum est».

 

¡Aaahhhh…! y miles de gracias a esos queridos lectores y admiradores del Zar, con un enorme rabo colgando, que tanto me han defendido; no os puedo mandar rabo ni amor, porque eso lo tengo reservado para mis putitas, pero os mando mucho afecto y cariño fraternal desde lo más profundo de mi corazón. Sí os permito, y me hará feliz, que os pajeéis mucho a cuenta de las boberías que escribo. A todos y a todas os ofrezco desinteresadamente un buen consejo. Acaba de abrir hoy mismo, en la Plaza del Marqués de Salamanca de Madrid, la tienda norteamericana Abercrombie & Ficth; id allí para que os atiendan un montón de mocetones medio desnudos y guaperas y les arriméis el culo, los muy cabrones llevan cinco días meneando el paquete en plena calle y llamando la atención de niñitas monas y pijas y viejas emperifolladas con bastones y el coño seco; y yo jodido y cabreado viendo las decenas de zorritas vírgenes, y no tan vírgenes, del barrio que van a allí a hacerse fotos y a rozar cebollo. Putas, putitas, ya os asaltaré yo en los probadores para meteros mi babeante rabo por el culito.

 

No lo olvidéis putitas y socabrones. Estoy vivo y estoy de vuelta.