Experimento musical (3)

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Fire! Fue lo último que dijo Joe Hill antes de morir fusilado. Ocurrió el 19 de noviembre de 1915. Norteamericano de origen sueco, cinco años antes se había afiliado al sindicato IWW, describió la realidad social de Estados Unidos en letras que adaptaba a canciones populares y está considerado como uno de los precursores de la canción protesta.

 

Realmente, este género nace en la década de los 50 del siglo pasado y alcanza el mayor auge en los años 60 y 70 en diferentes países, pero en Latinoamérica adquirió una fuerza especial a través de la Nueva Canción Latinoamericana.

 

En las letras de las canciones, había un claro posicionamiento político a favor de los indígenas y de las clases más desfavorecidas, frente al imperialismo y las desigualdades sociales.

 

Ya han pasado aquellos años en los que las dictaduras marcaban la pauta de las vidas de tantas personas. Años en los que prácticamente toda la población hispanohablante vivía amordazada. Hoy es la dictadura del capital la que marca esa pauta, su método es mucho más sutil, pero mucho más eficiente.

 

Por eso, cobra un sentido mucho más que musical el experimento de Germán Coppini, que acaba de presentar América herida. Un disco que revisa algunas de aquellas canciones que salieron de las gargantas de Víctor Jara, Atahualpa Yupanki, Pablo Milanés, Violeta Parra, Chico Buarque y tantos otros que dieron voz a quienes no eran escuchados.

 

La originalidad del proyecto de Germán consiste en que ha adaptado las canciones para ser interpretadas por un trío de rock, Los voluntarios, que le acompañan en directo.

 

Tengo a Germán Coppini como una de las personalidades más creativas de la Movida gallega de los 80. Sin embargo, después de Siniestro total y de Golpes bajos, ha estado sumido en proyectos que no han llegado a cuajar.

 

Como él mismo dice, América herida es una selección de “canciones profundas que testimonian estados del alma, de heridas que no se han cerrado”. El experimento es muy sorprendente, curioso y hasta oportuno. ¿Será el regreso de aquel gran Germán Coppini que coleccionaba moscas pero no estaba loco?

 

@Estivigon

Nacido en Madrid en septiembre de 1962. A mí y a mi entorno, cada vez nos cuesta más definir a qué me dedico. Periodista de carrera durante quince años en la editorial GyJ, guionista de cine y teatro, productor de contenidos audiovisuales para museos y centros de interpretación, community manager en BMG Rights España, gestionando la identidad digital de un puñado de artistas, y músico. Aunque esto último me queda un poco grande; me considero un aficionado, pero, para bien y para mal, llevo veinte años metido de lleno en esta vorágine en donde me conocen más como Estivi. Discos grabados, conciertos, giras, noches… y muchos amigos.