Festival de Almagro 2018 (II) – Teatro y vida nocturna

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Tras la crónica de la primera parte del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, por fin llega la segunda, en que damos cuenta de (además de hablar un poco de teatro) de todos los lugares a los que van los espectadores y los actores después de la función… 

 


Por allí se va al Silo

 

La semana pasada comenzó la 8ª edición de Almagro Off, que consta de 10 propuestas contemporáneas sobre textos del Siglo de Oro, 6 de ellas de Madrid, 2 de Brasil, 1 de Italia y 1 de México. Esta edición, que estrenó un nuevo espacio para el festival, el Silo, comenzó el lunes 16 de julio con el musical de una familia de actores que muere al despeñarse su carro y vuelven convertidos en espíritus a cantarnos Un musical barroco, que antes de Almagro ya había visitado La puerta estrecha y el Corral Cervantes en Madrid. El martes llegó el turno de Guateque 69, una divertida comedia basada en la obra Lo que son las mujeres, de Rojas Zorrilla, en versión de Ozkar Galán y dirección de Gorka Martín; en este guateque, muy bien acicalado por la escenografía y vestuario de Yeray González, asistimos a las decisiones que toman Matea, la hermana fea, y Serfina, la hermana agraciada, sobre los posibles pretendientes que les trae el alcahuete Gibaja. Este guateque había visitado ya en Madrid la sala Tarambana.

 


Foto de familia de los integrantes de
Guateque 69

El miércoles 18 se pudo ver el estreno mundial de Leonor, basada en Valor, agravio y mujer, de Ana Caro Mallén (autora recientemente rescatada) a cargo de de la compañía Teatro a 7, y dirigida por Alfonso López. Esta propuesta de sorprendente final nos muestra a una inconformista mujer que se disfraza de hombre para luchar contra las normas e ir tras la persona que le ha robado el honor. El jueves 19 de julio los rebeldes gatos madrileños hicieron de las suyas en La gatomaquia, de la compañía La Coquèlicot, una ágil y musical guerra de gatos callejeros luchando por recuperar el amor en un mundo gatuno hostil y lleno de envidias. Este montaje visitó tras Almagro el festival Clasicoff de Nave 73.

 


Otra vista del Silo

 

El viernes 20 le llegó el turno al Lazarillo de Tormes de la compañía 300 pistolas, dirigida por Álvaro Morte, en que unos pícaros modernos tratan de dar respuesta al misterio de la novela anónima. El sábado se pudo ver La donna immobile, de la compañía La Intemerata, dirigida por Rakel Camacho, una arriesgada propuesta sobre la violación de la princesa por parte del príncipe, basado en el cuento La bella durmiente,  adaptado por Álvaro Vicente y María Folguera junto a Rakel Camacho.

 

Sí, llegados a este punto debo confesar que este perro que les narra vio todo lo que había programado en el Off, pero no en el On… En el Off, sí, porque se coló en el Silo y pasó desapercibido entre tanto espectador ávido de Off, pero no en el resto de espacios… Por tanto, hay espectáculos de los que nada sabe este dálmata… Es una tristeza, pero es así… No sabe, aunque ha oído cosas, y esas cosas os las cuenta, pues es un perro muy chismoso…

Saludos de Nacida sombra

 

Este dálmata ha oído que en el Corral de Comedias se presentó el cómico Divino Pastor Góngora recién encarcelado por la Inquisición, para contar al público asistente los motivos que le habían llevado allí, en un sencillo montaje mexicano con texto de Jaime Chabaud e interpretado magistralmente por José Sefami. Y pudo comprobar que el viernes llegó al Corral la primera Mestiza del Perú, Francisca Pizarro Yupanki, interpretada por una divertida y fresca Gloria Muñoz, la primera vez que trabajaba en el Festival en sus ya 41 ediciones. Su hijo Julián Ortega la acompañaba en escena interpretando al joven poeta Tirso de Molina dispuesto a escuchar a la Mestiza para escribir una comedia, e incluso varias.

 

En Áurea se pudo ver el montaje manchego Marcos de Obregón, basado en la novela picaresca de Vicente Espinel, y un Macbeth colombiano con grandes máscaras animalescas que, según dicen, mejoró considerablemente a partir del banquete. En el Palacio de los Oviedo hubo flamenco, Nacida sombra, una bella función a partir de textos de varias mujeres del siglo XVI y XVII, con dramaturgia de Álvaro Tato.

 

Decorado del Macbeth colombiano

 

La CNTC repuso sus dos damas, la duende en el Hospital de San Juan, y la boba, dirigida por Alfredo Sanzol,  en el Patio de Fúcares; esta sí la vi, y pude comprobar que a pesar de haberla tenido que adaptar al espacio en que se representaba (y que incluso quedaba mucho mejor allí que en la buhardilla del Teatro de la Comedia), no había perdido ni pizca de gracia, y sus actores (Paula Iwasaki, Pablo Béjar, David Soto…) estaban muy entregados. A la salida traté de preguntar de nuevo por qué la CNTC no había estrenado nada ese año, pero nadie me contestó, así que pensé desviar esa pregunta a los bares, y fue allí donde me dirigí una noche… A investigar la vida nocturna…

 

La famosa plaza de Almagro desde uno de sus bares

 

Bien, y ahora por fin llega lo que estabais esperando… Pues sí, los lugares a los que van los artistas y los espectadores tras las funciones… Claro, habéis pensado bien, primero de todo van a los bares… Hay varios bares en Almagro y dicen las malas lenguas que suben los precios en el mes de julio y con ello hacen su agosto. Yo no puedo comprobarlo por dos motivos, principalmente… Nunca he ido a Almagro en un mes que no sea julio, y además, con mi silencioso aire perruno me agazapo bajo las mesas de los bares, en la plaza sobre todo, y como las sobras sin pagar… Pues sí, los miembros de las compañías, tras la función, van principalmente a la plaza. Se sientan todos juntos alrededor de unas mesas y piden raciones y raciones y bebida y bebida, cervezas, cervezas dobles, cervezas triples, tintos de verano… Además de beber, comen migas, o pipirrana, o asadillo, o tiznao, o salmorejo, o gazpacho, o magro en salsa…La carta es muy variada, pero lo que a mí más me gusta que pidan es tortilla de patatas. Según se mira la plaza desde un extremo de la misma, se ve a los teatreros de lejos. Incluso a veces, a las 2 y las 3 de la mañana, allí siguen sentados, antes de empezar el periplo nocturno… Hay varios bares en la plaza, como el Gordo, el Chiri, el Marqués, la Platea… Algunos sirven las cervezas en vasos de tubo, otros en copas bien grandes. Por las mañanas, la plaza es un ir y venir de repartidores reponiendo todo lo que se ha consumido por las noches, pues por las noches los bares vacían su contenido en las barrigas de teatreros y espectadores… Según he podido leer en los tickets que caen al suelo, algunos de los bares son más caros que otros… Pero todos cobran más o menos lo mismo… Y cierran muy tarde, y muy temprano están ahí de nuevo sirviendo desayunos a los teatreros y a los turistas mañaneros… Un café y una tostada con aceite puede costar 2’60€ o 2’70€, y si le sumas un zumo de naranja, la cantidad sube… Hay un bar muy carero que te cobra 5€ por todo, pero se nota que algo pasa con ese bar, porque suele estar vacío a la hora del desayuno. Hay quien dice que con esos precios, es decir, con lo que ingresan en el mes de julio, hay bares en la plaza de Almagro que podrían permitirse no abrir el resto del año.

 


Miembros de una compañía de teatro decidiendo si van al chill out o al karaoke

 

Pero volvamos a nuestros artistas… Después de los bares, ellos van a varios sitios, como el chill out, que es la entrada del Hospital de San Juan, un lugar donde hay alguna silla y mucha gente de pie bebiendo y hablando. También van al karaoke, que se llama Tagomago y que está regentado por camareros orientales, y allí se lo pasan de lo lindo, eligiendo canción y cantando sin saber muy bien donde tienen el pie derecho. Hay quien dice que incluso el menos cantarín ha cantado en el karaoke de Almagro, aunque luego al día siguiente no se acuerde de nada.

Compañía en la puerta del karaoke decidiendo por qué canción van a empezar

 

A veces, en vez de ir al karaoke, van al Urgencias o a La Lavandería, pero para llegar allí hay que andar mucho. Según dicen los más veteranos, antes iban a un lugar llamado Ágora, pero este cerró. Parece ser que muchas veces ven amanecer, en el karaoke, o en Urgencias, o simplemente tirados en la acera, porque, claro, son artistas, y necesitan inspiración… Y luego te dicen con voz ronca eso de “lo que pasa en Almagro se queda en Almagro”, que equivale a algo así como: “sí, he dormido tres horas, ¿y qué? ¡Puedo hacer la función perfectamente…!” Conclusión, los artistas tras la función comen y beben, luego van al karaoke, luego ven amanecer, más tarde se acuestan, a las tres horas se levantan, piden un café con voz ronca, luego dicen varias veces “¡qué calor! ¡qué calor!”, a continuación se van a la piscina, se dan un baño y se quedan dormidos en la toalla, y luego tras la siesta ya están disponibles y de nuevo con voz para hacer la función; esa es la vida del artista de Almagro. Ahora entiendo por qué todos los artistas quieren ir a trabajar a Almagro.

 

Servilleta encontrada en la plaza

 

Hasta aquí la segunda crónica almagreña de este verano… Estos días también fui incapaz de descubrir dónde se guardan las berenjenas, o quién escribe las malditas servilletas… Pero esto no acaba aquí, no…

 

Continuará…

 

@nico_guau

 

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