Festivales de cine. San Sebastián III. El carnet de un turista

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Día D. El desembarco queda lejos.

Omaha

fronteraD, la línea de la playa. Utah, Omaha, los norteamericanos. Sword y Gold, los ingleses. Juno, los canadienses. Ha pasado una semana y media y queda el recuento de las bajas. En los días más largos, luchando desesperadamente contra el sueño, que es lo que lastra las sesiones de cine, una tras otra, sin descanso, duermevela.

El día más largo. Ken Annakin, Andrew Marton, Gerd Oswald, Bernhard Wicki, Darryl F. Zanuck. 1962

A Espectador le gustan estos símiles marciales. En la pantalla disfruta Espectador cuanto odia en la vida real, el crimen, la violencia, la guerra (quien escribe detesta el cine bélico). Internándose en ello, Espectador se siente una película. La que ha vivido durante dos semanas. Viaje al cine. Concienzudo, de cuantos ha guardado en este Festival, Espectador selecciona once apuntes. Ológrafas, las fotos de sus experiencias.

EL PAISAJE, ABIERTO DE MANDÍBULAS

The Power of the Dog. Jane Campion

Hay montañas que muerden. Y hombres que le ponen un bozal a las montañas.
La presentación de cada dato, el ambiente, los actores, Benedict Cumberbatch, el hermano, la con frecuencia insufrible Kirsten Dunst, el terrorífico joven de las flores, la medida del tiempo. Cuanto pasa te atrapa. El perro no te suelta.
La mención al poder del perro responde a un pasaje de la Biblia. Salmos 22:20-21. Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida, sálvame de la boca del león y líbrame de los cuernos de los búfalos. Entonces, de ese entonces que -la palabra revelada- se pretende eterno, primaba lo rural.
A día de hoy, aún, ¡cómo le afecta, al anglosajón, el hecho religioso!

¡ALELHUYA EL QUE PUEDA!

The eyes of Tammy Faye. Michel Showalter

El todo americano no se entiende sin que alguien diga ¡aleluya! o ¡amén! Desde esta orilla, ni Utah, ni Omaha, ni Sword, ni Gold, ni Juno, el hecho religioso, al modo anglosajón, se entiende poco. Mucha plegaria, mucha meapilas, mucho capillita, muchas procesiones, mucho acto de contrición, ¡Señor, yo no soy digno!, pero da la impresión de que nadie, en el fondo, se lo cree. Es representación. Lo que no empece para matar-morir por ello. ¿Hay algo más cargado de sentido que morir o matar por lo que no convence? ¿Por lo que ni siquiera vas a plantearte?
Los Estados Unidos. La publicidad es el mensaje. A la predilección por el desheredado, por el pobre, que siempre fue de boca para fuera, sucede el gusto por el rico: ¡Regocíjate, rico! ¡Dios te quiere!
Ella, Tammy Faye, tiene sus rasgos.

¡NO SOY YO NADIE!

The Velvet Underground. Todd Haynes

A quien escribe le gusta The Velvet Underground. Ahí difiere de Espectador, que no les vio nunca la gracia. Sweet Jane, Heroine, la quizás demasiado obvia y demasiado trillada pero maravillosa Take A Walk On The Wild Side en su versión completa con el solo, All Tomorrow’s Parties. Y para de contar. Tampoco es que lo pierdan a Espectador The Factory o Andy Warhol. De The Velvet Underground a Espectador lo que le gusta es (¡a ver cómo esos infatuados pueden compararse con!) Frank Zappa. La sofisticación y el narcisismo llamaron a su puerta cuando Espectador ya no vivía en casa. “¡El documental es estupendo!”, protesta quien escribe. “Aunque el documental me parece soberbio”, apunta Espectador. Pero, asustado por este rasgo de honradez -y, a la vez, encantado con “soberbio” la Velvet/Warhol/ Reed-, lo tacha.

EL DISCRETO ENCANTO DE LAS CLASES HISTRIÓNICAS

Benediction. Terence Davies

La guerra y los amores y desamores del poeta Siegfried Sassoon. Arranca con los dos hermanos Sassoon alistándose para el combate, distendidos, irónicos, superiores, unos hermanos Crane, Frasier y Niles, británicos, burgueses, de la Primera Guerra. El horror pone todo en su sitio. Si bien no afecta a esa cultivada urbanidad: la magnífica entrevista de Sassoon con el doctor al que ha sido asignado es un momento memorable. Inteligencia, ingenio, complicidad. Ahí reside el mayor encanto de esta historia, si bien se advierte, aquí y allá, una cierta vulgaridad en la elegancia. Y se lamenta el recurso a metáforas demasiado evidentes (las imágenes del western con la tonada vaquera y el ganado arreado como si fueran hombres).
Apunta Espectador: “merece verse, desde luego, de entrada, por el maravilloso inglés en que se habla”.

EL AMOR EN LA PALABRA ESCRITA

Vous ne désirez que moi. Claire Simon

Como en Benediction el inglés, aquí, el francés. Hablado y leído.
Los franceses, muchos, vienen de otra galaxia. Concretamente la Galaxia Gutenberg. Una película de éxito sobre una escritora, apenas, sólo, con un señor hablando y una señora haciéndole preguntas, fuera de la cultura es impensable (de hecho sobran un poco las imágenes en el jardín a lo Finzi-Contini que recuerda Indonesia y, algo menos, las de la vida amorosa de la periodista).
Declaración a una grabadora. De un amor que nace en la lectura. Por qué Yann Andrea necesita que el testimonio de su amor por Marguerite Duras quede registrado sólo puede entenderse como un último reducto de resistencia en su papel de persona (¿felizmente?) invadida.

QUOD SCRIPSI

Artur Rambo. Laurent Cantet

Dictadura del “like”. Joven magrebí salta a la fama con novela que emociona a todo el mundo. Pero todos tenemos un pasado. Basada en un personaje real, la peripecia de Karim D. en una sociedad que sólo puede ya explicarse desde la multiculturalidad, pero donde la multiculturalidad no se ha integrado y el rechazo se da por ambas partes. Construirse un modelo (“¿Y desde cuándo te importa a ti el Profeta?”) a golpe de reivindicación identitaria.

EL CURSO DE LOS DÍAS

Quién lo impide. Jonás Trueba

Jóvenes acceden a integrarse en un juego que resulta ser el de sus propias vidas. Para Espectador, amigo más bien de fantasías y ficciones, nada dado a que le muestren su realidad inmediata o la de sus vecinos, escapista del inspirado en hechos reales, una sorpresa: casi cuatro horas y se pasan muy agradablemente, mientras se aprenden cosas.

MENORES CON REPAROS

Babardeala cu bucluc sau porno balamuc. Radu Jude

Papá y mamá juegan a hacerse diabluras. Delante de una cámara. El pâté de bourgeois. Y eso se publica. Mamá enseña en un colegio. ¿Habrá perdido el jucio? Alegre desmesura, con aporte de chistes.
Jesús no sólo era hijo de Dios. Era también de buena familia por parte de madre.
Humor rumano.
Le pidieron que grabase en la lápida “Descanse en paz” por ambos lados y grabó “Descanse en paz por ambos lados”.

La única película del Festival en la que se ven mascarillas.

Salto mortal con redes.

Sábado por la noche. Ni Crai nou, de Alina Grigori. Ni Du som er i Himlen, de Tea Lindenburg. Ni Camila saldrá esta noche, de Inés Barrionuevo. Ni Benedetta, de Paul Verhoeven. Para éstas Espectador y quien escribe no han conseguido entradas.

Sí, cuando se proyectó, para Julia Ducornau, metida en fuegos.

IDEAS DE BOMBERO

Titane. Julia Ducornau

El coche que nos lleva.
Ganar en Cannes una película “de género” seguramente es porque es francesa. Y porque es delirante. Y en el delirio y en la desmesura está su encanto. Hay un punto de cruce, concretamente el de cruce entre especies, que es el instante clave: o sí, o no. Si no, ahí termina la película. Si sigues adelante, ¿y por qué no?, te espera un rato de muy, muy encontradas, emociones. Para Espectador, anota en su carnet, en lo inverosímil, la ternura (¿cómo es que el padre no lo advierte? ¿a qué está todo el mundo jugando?) funciona y es Titane. Para quien escribe el baile de los bomberos y el de Adrien sobre el camión, el baile previo de Vincent Lindon consigo mismo, justifican de sobra los excesos.
Agathe Rouselle, Adrien, (como el Vincent Lindon de Titane), San Sebastián, no compite en los premios.

CLAUSURA

Las leyes de la frontera. Daniel Monzón

Salir del Festival sobre una Alfombra Roja de adrenalina. Son la Mil y Una Noches. Está, visto y no visto. Deprisa y enfadado, pero en serio.
La delincuencia, que habla en castellano. Y a quien se alista, charnego como ellos pero no fogueado, de otra clase (un chico que huye del abuso), se le acepta porque va a ser la llave al idioma del otro.
Espectador comprueba: Artur Rambo viene arriba en sus Notas.
A diferencia del magrebí en la Francia de hoy, el quinqui, de aquí siempre, que tiene identidad de grupo, no está orgulloso de ello: es lo que hay. La aceptación: soy un fue y un será y un es un paria. Impreso en la memoria biempensante, no parece que el tiempo vaya a remediar eso.
Daniel Monzón. Y Zarco. Y el gafitas. Y Tere. Ahora que no hay barreras entre sexos, con Almudena Amor, con María Valverde, con Begoña Vargas, con Blanca Portillo, con Jessica Chastain, no lo va a tener fácil el jurado.

DEL DOLOR QUE CAUSAMOS (¿cómo puede quedar Maixabel fuera de este carnet?)

La patria es un accidente geográfico. Donde se mata gente. Paradójicamente, por lo bien que está señalizado. Sorprende que quienes participan de una misma creencia, entre sí, no se entiendan. Digamos, también, cristianos, musulmanes, judíos practicantes: de quien debiera abominar el creyente es del ateo. Pero ocurre que se exterminan entre ellos. Entre quienes profesan una fe. Se entiende más el rigor con el apóstata. Ahí la Inquisición, la fatwa y la lapidación. Quien cree en lo que crees tú. Desde tu mismo sitio. Y no observa las reglas: esa barbaridad obedece a una lógica.
Espectador apunta, para hacerse este año, “apátrida”. Agnóstico lo es desde hace mucho. Para cuando se fijen y vayan a por ti, se habrá acabado el tiempo.
Luis Tosar, Blanca Portillo y la película de Icíar Bollaín. Del arrepentimiento.

Maixabel. Icíar Bollaín.

Cuando llega el olvido.

Sé quién eres. Patricia Ferreira. 2000

Y el amor, que se mete por medio.

Lejos del mar. Imanol Uribe. 2015

San Sebastián.

Palmarés, de las once, más arriba, Benediction (mejor guión), The Eyes of Tammy Faye (mejor interpretación ex aequo), Maixabel (Premio Irizar del cine vasco) y Quien lo impide (mejor interpretación de reparto) han salido premiadas. De entregas anteriores, Earwig (Premio Especial del Jurado) y Eles transporten a morte (también premio especial), las dos en San Sebastián I. El Festival termina. Logrados sus últimos objetivos, Espectador hace las maletas. Un viaje de turismo. Dos semanas.

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