Ficciones a la pregunta… ¿y cuál es tu mejor regalo?

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El niño responde: una consola llena de juegos.

La madre: una asistenta que me ayude.

El padre: la lotería.

El loco: una verdad.

Un ciudadano cualquiera: trabajo bien remunerado.

Al político: ser el elegido.

Una joven: un buen hombre.

Un soñador: un imposible.

A Ciudadano Kane: Rosebud, el trineo de la infancia.

Escarlata: a Dios por testigo para no pasar hambre.

Un amante: a otro u otra, escondido en el armario.

Un bohemio: Moulin Rouge.

Al periodista: una primicia.

Un poeta: inspiración.

La escultura: vida.

El místico: levitar por el más allá.

El vividor: disfrutar del más acá.

Un aventurero: un viaje a África.

Un filósofo: respuestas a preguntas incompletas.

El profesor: lecciones desaprendidas.

El doctor: un paciente que no se lamente.

Un enamorado: a la amada cada noche.

Un cuadro: luz, paisajes, color…

Un ordenador: appis de Apple.

El tío Gilito: montones de dólares.

Un usurero: soledad.

Un guerrero: una batalla.

El deportista: otra competición.

La cocinera: un guiso rico, rico de Arguiñano

La Sal: Azúcar al son de Celia Cruz

El perdido: una señal con una flecha.

Un policía: una persecución, de película.

Un victimista: una lágrima de cocodrilo y un puchero.

Hansel y Gretel: una casa hecha de chucherías.

El árbol: pájaros para volar a otro lugar.

La flor: ser polinizada por la Abeja Maya.

La piedra: ser abrazada por el viento del Sur.

El Sol: ser el centro, dominar el universo.

La luna: ser estrella, formar parte de una constelación.

La Tierra: ser ola de mar.

El Mar: tener libertad para caminar.

El escritor: convertirme en palabras que formen un libro.

La palabra: persuadirte.

La persuasión: capturar tu corazón.

El corazón: tener fe, creer en lo que no se puede ver.

 

 

 

 

 

 

 

Fátima Margu nace en la antigua Emérita Augusta (Mérida, Extremadura) un caluroso verano de 1981. Ha trabajado como profesora de Universidad, periodista e investigadora. Aficionada a Internet y eterna alumna con una única vocación: cuestionarse qué está pasando para procurar llegar a la Verdad de las cosas. Alma viajera, siempre con la intención de hacer extraordinario aquello que para muchos pasaría desapercibido porque no se pararon a observar la belleza o el trasfondo que una instantánea puede condensar.