Francisco González va `allocado´

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Pues sí, es uno de los gestores financieros más poderosos del país (presidente del BBVA), y sus cargos llenan dos párrafos, pero yo diría que la Ilustración tampoco pasó por él. ¡Cuántas reuniones, Señor, qué pesadez!, pero la verdad es que uno saca su lustre de asistir a esos foros donde todo dios habla inglés, y, claro, siempre se pega algo. Como eso de allocate, allocated, allocation, porque siempre estamos hablando de asignar (recursos, claro). Así que va FG y suelta en la radio no-sé-qué de los “recursos allocados”, claro que pronunciado alocados, que desde luego es gracioso. Estas son las élites que tenemos: aquí una élite, aquí una p… base, pues encantada.

 

Tenemos dos Sorayas sobreexpuestas en el Congreso; una es la pepera –Saénz de Santamaría- y otra la sociata –Rodríguez-. El otro día esta última le mandó al ministro Montoro el siguiente mensaje: “Su permanencia en el Ministerio está impidiendo que no puedan ser investigados los defraudadores”. Esto está convirtiéndose en una auténtica plaga; ni se dan cuenta de lo que dicen: exactamente lo contrario de lo que querían decir. El énfasis y la reiteración acaban en el sinsentido.

 

Una amiga italiana me escribe compungida después de las elecciones: “El enano pernicioso volvió, después de lo que hizo…”. Yo le había mandado mis condolencias  (“ya vendrán tiempos mejores, Fiammetta”). No hizo falta mencionar su nombre; por mí que se quede con esas dos contundentes palabras españolas enlazadas, y para más mérito en boca de una italiana. Pues hasta más ver.

Soy coruñesa con algo de portuguesa, recriada en Madrid. Como tengo tendencia a la dispersión, estudié Ciencias Políticas. Aparte de varios oficios de supervivencia, he sido socióloga, traductora, documentalista y, finalmente, editora y redactora en El País durante veinte años. En mi primer colegio de monjas tuve la suerte de aprender bien latín. Pasar de las monjas al instituto público Beatriz Galindo de Madrid, donde enseñaban Gerardo Diego, Manuel de Terán, Luis Gil…, fue definitivo para cambiar de fase. Creo que si falla el lenguaje, falla el pensamiento y falla la razón.