Fui a un estreno con Folguera. Crónica del estreno de ‘Punk Rock’ de La Joven Compañía en el Teatro Conde Duque II

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Segunda parte de la crónica del estreno de Punk Rock en el Teatro Conde Duque.

 

(La primera parte de la crónica aquí.)

 

 

Me dijo: «vamos del bracete». Pero no ocurrió. Mejor, porque ya nos miraban raro, y si nos hubiéramos cogido del bracete tal vez hubiéramos salido en las revistas del corazón al día siguiente. Bueno, es cierto que tampoco había muchos periodistas. Estoy de acuerdo con Folguera en que no había muchas caras conocidas. Pero sí nos encontramos a alguno, por ejemplo a la señora Elipe y al señor Heras…

 

Lo primero que hice al llegar fue visitar los baños. Nunca antes había estado en el teatro del Conde Duque. Y los baños no me ofrecieron muchas pistas sobre el espacio… Pequeños, bastante pequeños. Dos váteres y dos urinarios. Todo el mundo que haya entrado o al menos haya pasado por delante lo sabe: el Conde Duque de pequeño no tiene nada. Pero los baños eran mínimos. Algo a destacar de ellos fueron las luces, que se encendían cuando detectaban movimiento… La nueva tecnología aplicada se aplica cada día más a las necesidades fisiológicas.

 

Baños del Conde Duque

 

Como aquello es tan grande, en varios puntos del cuartel (que se llama así, cuartel del Conde Duque), había jóvenes con camisetas de La Joven Compañía indicándonos el camino a seguir. Porque vas a allí y puedes acabar en cualquier otro lugar que no sea el teatro, y eso es un peligro si tu intención era ver Punk Rock. Más tarde me enteré que alguno de aquellos jóvenes eran de los institutos que el año anterior habían visto los montajes de la compañía (El señor de las moscas y Fuenteovejuna). Pero algún otro era, por ejemplo, el señor Villazán, a quien, por cierto, próximamente entrevistaremos para El Gallinero, y a quien debemos agradecer las fotos que ilustran la crónica de Folguera.  En concreto, el señor Villazán estaba junto a las camisetas, al lado de la escalera de subida al teatro.

 

Bueno. yo daba vueltas y vueltas y Folguera no llegaba. Y me asusté y me puse un poco triste, pero me entretuve buscando famosos con la mirada (que es la actividad que me salva de no morir asfixiado en los estrenos). Oh, maldición. Allí no había famosos. Así que puse la mente en blanco un rato… Pensé en… Y en… Uf… Y por fin apareció allí Folguera. Tras saludarnos, nos pusimos en la cola de la recogida de invitaciones, esa cola que en los estrenos hierve… Y le dije «nosotros subimos la media de edad» (porque en contra de lo que afirma ella en su crónica, allí la mayoría eran muy jóvenes). También le dije: «Aquí no hay famosos». Pero me tuve que tragar mis palabras, porque la de delante en la cola de las invitaciones era una actriz conocida, esa a la que hace referencia la Folguera hablando de su serie favorita y que yo no vi…

 

Finalmente, y tras varios pasillos de inmensas paredes de ladrillos y algunas escaleras, llegamos a nuestras butacas y nos sentamos. Y le dije a Folguera que yo estaba tomando notas para escribir en El Gallinero, y me dijo que no había sacado nada sobre la visita al Circo Price a la que me invitó y acudí con Vera Yobardé. En concreto me dijo esta frase, que anoté:

 

Frase visita del Price

 

Le dije que eso era mentira, que escribimos de todo, pero que, como dice Julio José de Faba, no debemos olvidar que los gallineros están llenos de caca. Luego le pregunté qué significaba ‘prístina’, y me contestó que no lo sabía y que le daba lo mismo, pero que utilizaba con frecuencia últimamente esa palabra. Ante esta respuesta me acordé de las muchas cosas que yo a veces digo sin saber exactamente de qué estoy hablando… Bueno. He de decir también que estábamos muy atrás, en gradas, así que nos encontrábamos en la mejor posición para cotillear, que es una de las cosas más importantes de los estrenos. Pero fue una pena que hubiera poco sobre lo que cotillear… Finalmente nos tuvimos que callar porque la función empezó.

 

La función estuvo bastante bien, y me gustó mucho la energía de los jóvenes actores, pero como El Gallinero no es un blog de crítica teatral, no me extenderé en este párrafo.

 

Salimos de la sala, me encontré a la señorita Adams y a la señorita Carballal, y cuando estábamos hablando saludé a la señora Elipe y aparqué mi conversación con las dos primeras, que espero retomar en algún momento (y que no quiero que me odien por aparcado la conversación de esa manera, y por eso las saco en El Gallinero…)

 

Yo esperaba que después de la función hubiera piscolabis. Folguera se había reído mucho (mucho) cuando lo dije, quizá pensaba que eso del piscolabis ya se ha extinguido. O quizá le hacía gracia mi manera de pronunciarlo… Pero no, me salí con la mía, hubo piscolabis. Lo que me gusta de los piscolabis de los estrenos, aparte de los canapés, es el hablar con unos y con otros, el juntar a unos y a otros, es tan divertido… A veces soy un bocazas, pero es útil para mi faceta periodística. En esta ocasión junté a la señora Elipe, al señor Heras y a Folguera, y se hicieron amiguitos, y quién sabe si algún día me invitarán al estreno que haya surgido de aquella reunión (y espero que en él también haya piscolabis). 

 

Encuentro Conde Duque

 

Ante testigos, Folguera afirmó que me había llevado a mí al estreno para que le divirtiera, y que lo estaba haciendo muy bien, de lo cual me sentí bastante orgulloso. Aunque no entendía cómo lo podía estar haciendo tan bien, si yo sólo estaba siendo natural, como soy a veces en los estrenos. Se nos acercó el señor Villazán, del que ya he hablado antes, joven actor de La Joven Compañía en los anteriores montajes y en el que estrenarán  en febrero: Hey Boy! Hey Girl! Comentamos con él la función que acabábamos de ver. 


Más tarde nos entró la prisa y nos tuvimos que ir, la señora Elipe ya se había despedido, y nosotros nos despedimos del señor Villazán, y del señor Heras, y buscamos al señor de la Fuente, uno de los actores, para felicitarle. Le dimos la enhorabuena dos o tres veces, y nos contó lo contentos que estaban y lo bien que respondían los alumnos de instituto al montaje de Punk Rock, y cómo alguno se veía reflejado en los personajes y que seguramente esas cosas feas que hacían ellos mismos en clase, como hacían los personajes de Punk Rock, no las volverían a hacer… Punk Rock está educando a los alumnos de instituto. ¡Ojalá sea cierto!

 

Finalmente salimos de allí, de aquellas amplias paredes de ladrillo y de aquellos amplios patios, con un buen sabor de boca.

 

He de admitir que Folguera, aparte de lo de «prístina», me dijo también cosas bonitas, como cuando comenzó a admirar mi labor periodística de los estrenos, que me dijo que yo tendría que haber sido cronista de Oviedo, y también:

 

  Frase cronista de sociedad de Oviedo

  

Esta frase me dejó pensando… En fin… ¿Tal vez eré mi camino y debería irme corriendo a Oviedo a aprovechar el tiempo que me queda de vida periodística?

 

Bueno, mientras siga en Madrid, espero que Folguera me lleve más veces de estreno, y sobre todo, que haya piscolabis.

 

@nico_guau

 

 

PD.- Por cierto, me encontré con una mujer que me dijo que éramos amigos de féisbol y que le gustaba mucho lo que ponía yo ahí y que era fan (fan, fan), y yo no la conocía… ni me sonaba su cara… ni descubrimos por qué nos habíamos hecho amigos… Yo le decía que fue ella la que me pidió amistad y ella decía que fui yo.

Amigos, féisbol es un peligro, os advierto…

El Gallinero es la bitácora de un grupo de dramaturgos que interpretan el papel de un periodista. Un espacio donde se informa del teatro que no acostumbra a salir en los medios de comunicación, de los recovecos que componen la vida teatral de Madrid y los espectáculos/ espacios/ creadores/ gestores menos conocidos.   En El Gallinero escribe nico guau, y en una época escribieron muchas más gallinas: Antonio García, El Trapo, Folguera, la señora del fondo, Manuel Rodríguez, Muflón Silvestre, Pelma y gris, Turuleta, Vera Yobardé... Si queréis contactar con nosotros, podéis hacerlo en elgallinerofronterad @ gmail.com, quitándo lo espacios alrededor de la @.