Gimnástica (y dialéctica)

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Que Manolo Preciado no es ningún mecánico del swing lo sabemos desde cuando entrenaba a la Gimnástica de Torrelavega. Pero lo malo es que venga un portugués a toserle. Eso no lo consiente ningún cántabro. Así que El Molinón repartió todo el turrón duro del mundo el pasado domingo. Razón no le falta a Manolo. Parece que a José Mourinho todavía no le han explicado la idiosincrasia del reino más además del proverbial señorío de la casa blanca (eso al fin y al cabo es más que dudoso a estas alturas del torneo). Parece ser que no le han hablado de la frontera natural de la pierna fuerte y el campo embarrado y el calvario madridista cada vez que asoma por las tierras del Norte. Su catálogo de caretos y aspavientos empieza a resultar ya cargante y van sólo cuatro meses desde que llegó. Junto a él Cristiano Ronaldo como brazo armado de la wii. Otro que tal baila. El equipo está en cabeza con un juego más que razonable y hasta Valdano ha perdido dialéctica, lo cual constituye un fenómeno. Así las cosas si el próximo clásico se lo lleva el Madrid en el Camp Nou va a ser poco menos que el acabóse y Mourinho empezará a opinar hasta de la crisis del gobierno y la vuelta del escudo (la moneda). Esperemos por bien del espectáculo que eso no ocurra. Para la dialéctica otra perla de Ibra, llamarle Gandhi a Guardiola. No se pierdan si tienen ocasión su entrada de karateka a Materazzi. El sueco está más rebotado que un ministro saliente. Y la filosofía en sus horas más bajas.

Galicia, 1961. Periodista y escritor, fue jefe de la sección de Cultura en el diario El Independiente y redactor jefe en las revistas Cinemanía y Rolling Stone. En la actualidad es columnista en El País Galicia y colaborador de Babelia. Ha ejercido como director cultural de Fnac España entre 2001 y 2008. Ha publicado novelas como El día de los enamoradosy Hazlo por mí (Alianza Editorial) y poesía en castellano, El resto del mundo (Lumen), y gallego, Shakespeare mata o Porco cunha rosa (Espiral Maior).