Guadalajara (tres poemas)

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Árbol en la esquina de la calle Colonias, centro de Guadalajara.

Avenida Juárez

La luz en la Avenida Juárez ¿qué es?

Un obstáculo o una guía.

Ninguna bandera encima del semáforo

tiene el color intenso del círculo rojo

de Juárez: Estados Unidos, Canadá, Europa, otras telas

flotan sobre su luz brillante

se mueven los autos, los peatones, y ese hombre que camina

como camino yo: dando saltos a la derecha/ a la izquierda

Mientras una camioneta RAM negro mate, poderosa

frente a la luz roja (resignada) espera.

 

 

Calle Maestranza

Unas piernas ¿qué son?

tal vez lo que decía Reynoso esta mañana:

las que llevan a los libros lejos de su autor

¿Y estas torres blancas, terminadas en zapatos negros?

las que sostienen un cuerpo

(con ese fleco desordenado de la minifalda)

 

Tal vez los pilotos de los autos estén como yo,

observando las torres blancas detenidas

sobre la esquina misma de Maestranza con Juárez

Y también piensen en por qué ella está mirando el teléfono

¿Tiene una cita? ¿Un mensaje del novio?

¿Tal vez del hijo? ¿Un recordatorio del padre?

Las piernas mueven al mundo

pero también hacen esto que hacen ahora:

se mueven un poco para allá/ un poco para acá.

Y debajo de la tela de la minifalda (de denim)

tiembla escondido un vasto territorio.

 

Aeropuerto Miguel Hidalgo

¿Qué nos jode de los aeropuertos?

Además de su prisión de tiendas

del pasillo de ofertas que no son para

nosotros.

De esta sala de espera donde entran

nuestras maletas

nuestros pantalones cansados

pero no nuestros ojos.

 

En una de las ventanas permitidas

para que admiremos el pavimento,

la pintura amarilla, los aviones

tal vez el cielo azul

poso la mirada

(yo y muchos otros).

 

Hemos entrado aquí perseguidos por el tiempo

Mostramos el pasaporte al barbudo

que confirma el tamaño de nuestro rostro

y nos deja seguir.

 

Queremos cruzar los cielos

libres

y el aeropuerto nos da antes

una lección del encierro.