Hace 25 años cayó el Muro de la Vergüenza

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En octubre de 1989 se derribó el Muro de Berlín, 25 años depués de su construcción. Una frontera que rompió un pueblo y dividió al mundo durante 27 años. 

 

Berlín. En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961 se construyó el muro que partió la ciudad en dos durante algo más de 27 años. Un muro construido por la República Democrática Alemana (RDA), más conocida como Alemania del Este, como Muro de Protección Antifascista, pero un auténtico Muro de la Vergüenza para la opinión pública occidental y para cualquiera que tenga dos dedos de frente. El 9 de noviembre de 1989 se cerró una puerta que se había abierto en febrero de 1917 con el inicio de la Revolución Rusa.

 

Hace unas semanas se ha conmemorado el 25 aniversario de su caída y me parece una buena ocasión para recordar tres canciones inspiradas en lo que significó su construcción.

 

La primera es un homenaje a la primera víctima que cayó por querer saltas el muro. Era un obrero de la construcción llamado Peter Fechter que, harto del milagro soviético, decidió marcharse al otro lado. Pero de allí no podía salir nadie, así que le dispararon cuando lo intentó. Quedó tendido en la tierra de nadie que había entre los muros que se habían levantado y ni los soldados de un lado ni los de otro se acercaron a auxiliarle por temor a las posibles represalias. Murió tras 50 minutos de agonía mientras se desangraba.

 

Sobre su pecho flores carmesí

Brotaban sin cesar

 

Fue la metáfora utilizada por José Luis Armenteros y Luir Herreros en “Libre”, la canción que Nino Bravo llevó hasta lo más alto de las listas de éxito españolas.

 

El gran Elton John tampoco se resistió a la llamada del muro para encontrarse con sus musas. Desde mi punto de vista, «Nikita» es una de sus canciones más “moñas”, pero ahí está. Narra la historia de amor prohibido entre él, en Berlín Occidental, y una bella vigilante del muro en Berlín Oriental. Sin duda, es una visión edulcorada y algo empalagosa, pero seguro que más real de lo que nos imaginamos.

 

Y no podemos dejar de recordar una de las grandes obras de Pink Floyd. Desde mi punto de vista, su última gran obra. «The Wall». No es necesario explicar mucho más cuando el título es tan descriptivo. Este disco, con una clara inspiración política y social como era habitual en los trabajos de Pink Floyd, ha trascendió los límites de la música cuando Alan Parker lo convierte en película en 1982. Realmente, la película es más metáfora del muro de Berlín que el disco. Éste nació a raíz de la gira “Animals” de la banda. Ante el comportamiento agresivo de un fan durante un concierto en Canadá, Roger Waters le escupió y, arrepentido, empezó a pensar en la idea de levantar un muro entre ellos y el público.

 

No más muros…

 

Parece mentira que todavía haya quien quiere seguir levantándolos. Yo me presto a derribarlos.

 

@Estivigon

Nacido en Madrid en septiembre de 1962. A mí y a mi entorno, cada vez nos cuesta más definir a qué me dedico. Periodista de carrera durante quince años en la editorial GyJ, guionista de cine y teatro, productor de contenidos audiovisuales para museos y centros de interpretación, community manager en BMG Rights España, gestionando la identidad digital de un puñado de artistas, y músico. Aunque esto último me queda un poco grande; me considero un aficionado, pero, para bien y para mal, llevo veinte años metido de lleno en esta vorágine en donde me conocen más como Estivi. Discos grabados, conciertos, giras, noches… y muchos amigos.