Hacer – FronteraD

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Juan Antonio Roque de la Santísima Trinidad publicó su primera pareja de artículos en la revista de su instituto. Los sacaron en la tercera y en la contraportada de la revista. Fue en la calle, donde vio su primer artículo impreso. Le arrebató su ejemplar de Hacer a un compañero que venía de clase, para ver si le habían publicado. Una vez que lo confirmó, se fue al café más cercano, se sentó a una mesa junto a la cristalera, y se entregó al supremo placer de leerse a sí mismo en caracteres de imprenta.

 

Estaba perdiendo su virginidad literaria junto a un café con leche.

 

Años atrás, cuando aún estudiaba lo que se llamaba Ingreso (curso anterior al Bachillerato), tenía en clase un amiguillo con facultades naturales para el dibujo. Con él imaginó y realizó su primera revista dentro de un cuaderno de 1 raya; Gerrú hizo los dibujos, y él escribió los textos. Como sólo tenían un ejemplar, se lo turnaban a diario. Cada tarde, uno se lo llevaba a su casa para continuar su trabajo, y disfrutar del cuaderno en privado. Los dos niños terminaron peleados por culpa de la revista. Debió quedársela el otro, porque él nunca más supo de ella.

 

 

El último verano que fue al pueblo de sus padres para reunirse con toda la familia, daba largos paseos solitarios por el campo al caer la tarde. Llevaba consigo un pequeño bloc, en el que le gustaba anotar ideas o trazar dibujos. Cuando se cruzaba con algún campesino de su familia, aquél le preguntaban no sin cierta sorna: “¿Dónde vas, periodista?”. Lo del bloc y el lápiz se había corrido por todo el pueblo.

 

En sus Artículos para la práctica del actor año por año sentencia Zeami (teórico japonés del S. XV) que el actor que ha llegado a los 40 años y no ha conseguido su sueño, que se vaya despidiendo de poder algún día conseguirlo. Somos lo que mejor hacemos, y lo que se nos ha dado mejor desde siempre, aunque a veces nuestra mente se empeñe en lo contrario, y nos fuerce a tomar rumbos equivocados que terminan produciéndo más desazón que dicha.

 

Media vida después, aquí sigue Juan Antonio Roque de la Santísima Trinidad haciendo revistas todas las noches, y dejando caer sus hojas en el río de cristal líquido de Fronterad, que por estos días cumple tres años. ¡Felicidades! Aunque nunca volvamos a bañarnos en las mismas aguas del río como bien dijera Heráclito- la escritura es la canoa de cristal que nos salva del accidentado curso de la vida. Y como los lectores no pesan, quedan ustedes invitados. Aquí cabemos todos, si quieren compartir con nosotros alguna jornada de este viaje.