¡Hay cantera!

1
440

Cuando la gente de la calle piensa en ciencia, a menudo relaciona este término con imágenes de laboratorios con equipos espectaculares, llenos de aparatos inmensos, repletos de luces que se encienden y apagan junto a un montón de controles para manejarlos. Vamos, algo parecido a la imagen de la NASA. ¿Y los científicos?

 

Ese mismo imaginario los ve como unos señores con unos cuantos años, cara de despistados, calvitos o con pelos alborotados, con bigote y siempre enfundados en sus batas blancas. El hábito acaba haciendo al monje…. pero, aunque los aparatos del laboratorio son necesarios para realizar una investigación seria, no hay que engañarse, para hacer ciencia, lo más importante es la inventiva y la imaginación. Por eso, a veces cuando veo lo de I + D, en vez de pensar en “Investigación y Desarrollo”, me parece conveniente hacerlo en “Imaginación y Desparpajo”…

 

Además, en ciencia como en el resto de las ramas de actividad productiva, junto a ese grupo de veteranos en plenitud de facultades, cada vez hay más gente joven que dedicarse a esta actividad y que empujan. Personalmente, tengo que decir que estoy encantado de que los jóvenes empiecen muy pronto a investigar. Recientemente he podido hablar con mi amiga Paula García, de 14 años de edad, estudiante de 3º de secundaria. Junto con su compañero de clase Óscar Gómez han investigado si los cabellos y en particular su color, está o no relacionado con su fortaleza o resistencia.

 

Su trabajo ha sido realizado con tanta dedicación y con tan buen método que lo han preparado y presentado en GALICIENCIA, el certamen en el que los jóvenes estudiantes presentan sus proyectos de investigación innovadora. ¡Enhorabuena! Es un orgullo que dos jóvenes de 14 años hayan sido capaces de pensar, planear y poner en marcha, con poquísimos medios, un trabajo de investigación del que se pudieran obtener conclusiones serias y veraces. Como ellos, muchos otros adolescentes con inquietudes, pocos medios y mucha imaginación son la cantera que sigue y espera algún día poder desarrollar todo su potencial en plenitud. La cruz es que esta sociedad apenas premia el talento de estos o de otros en ciencia, artes plásticas o literatura, mientras se deshace en loas y encumbra a un, también joven, virtuoso con un balón entre sus pies. Sin despreciar y sin necesidad de elegir a unos sobre otros, la calidad científica de un país es su motor, lo otro es folkore.

 

No hay que hacer la ola ante las actitudes de Paula, pero alguien (Gobierno, medios de comunicación, etc) debiera reflexionar y equilibrar la balanza. Los modelos de conducta (de éxito) que se reflejan a través de los media son los que imitan las generaciones futuras. Si de verdad queremos hacer país, tenemos que apoyar la cantera…. y haberla haila.

 

Jesús Pintor, Bioquímico

Jesús Pintor Just es natural de Vigo. Nacido el 26 de diciembre de 1964, comenzó sus estudios de Biología en la Universidad de Vigo. Se trasladó a Madrid a finalizar dichos estudios licenciándose en el año 1989. Un año antes ya se había unido al grupo que la profesora M. Teresa Miras Portugal había consolidado en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, donde se doctoró en 1993. Durante los años 1994 y 1995, realizó su estancia posdoctoral con el profesor Geoffrey Burnstock en Londres, Reino Unido, para posteriormente reintegrarse a sus tareas docentes en Madrid. En la actualidad compagina sus tareas docentes e investigadoras con la figura de Subdirector de Investigación y Nuevas Tecnologías en la Escuela Universitaria de Óptica, dirigiendo a un grupo de 12 investigadores. En el plano científico ha publicado más de 100 artículos en revistas internacionales. Inventor de 12 patentes para el tratamiento de diversas patologías oculares y condrodisplasias, ha sido galardonado como mejor joven neuroquímico europeo (1994) y recientemente como mejor emprendedor de la Comunidad de Madrid por sus ideas para el desarrollo y explotación de las patentes de las patologías oculares y por la mejor idea para la creación de una empresa de base tecnológica. 
 Eduardo Costas. Es doctor en Biología, catedrático de universidad y doctor vinculado al CSIC. Iconoclasta por definición, ha trabajado en diferentes instituciones y desarrollado su investigación en diversos campos, básicamente en genética evolutiva y ecología de microalgas. Ha elaborado desarrollos aplicados (patentes, transferencia de tecnología). Siempre ha estado interesado en la divulgación científica. 
 Victoria López-Rodas. Coordinadora de ciencia. Es doctora en Veterinaria, profesora titular de universidad y doctora vinculada al CSIC. Trabaja en mecanismos genéticos de la adaptación de microorganismos fotosintéticos tanto a ambientes naturales extremos como a los efectos del cambio global antropogénico. Además es una de las mejores expertas en fitoplancton tóxico y sus efectos en aguas de abastecimiento, acuicultura y fauna salvaje.

1 COMENTARIO

  1. Claro que hay cantera,

    Claro que hay cantera, afortunadamente. Lo sabemos los que tomamos el pulso a la gente más joven. Pero es cierto que lo que se ofrece es un modelo de éxito inmediato importando bien poco lo que se haga. Por cierto, que a quien se le ocurrió lo de I+D, ahora I+D+I, se le olvidó poner la C (creatividad), que no es patrimonio del arte, aunque muchos artistas así lo crean. Estoy convencido que arte y ciencia comparten mucho y que un científico probando en su laboratorio trabaja con el azar tanto como un artista en su taller. La diferencia es que el científico ha de poder hacer el recorrido a la inversa probando que lo que hace es transparente y comunicable a los otros, mientras que el artista tiene que emplearse en sintetizar una gran cantidad de información de forma metafórica y con un gran número de estratos de significados en su obra.

    Mis felicitaciones y ánimo a Paula y los suyos.

    jcmeana

Comments are closed.